La compositora polaca Anna Maria Klechniowska (1888-1973) llegó a conseguir un gran reconocimiento en su país. Fue galardonada con, entre otras, la Cruz de Caballero de la Orden Polonia Restituta o la Medalla del 10.º Aniversario de la Polonia Popular. Además de por sus composiciones, Klechniowska recibió estas distinciones por su inmensa labor en distintos ámbitos de la pedagogía musical. La polifacética autora ejerció como maestra, pero también creó material para ayudar a enseñar música y supervisó que distintas instituciones estuvieran educativamente a la altura que se les presuponía. Por si fuera poco, también organizó durante casi dos décadas sus propios cursos de iniciación a la música en Varsovia.
Klechniowska sabía de primera mano cómo funcionaban muchas de las instituciones educativas polacas en el ámbito de la música. Esto se debe a que cursó sus estudios en distintos centros y con diversos profesores particulares, tanto en Polonia como en el extranjero. Comenzó su formación en el Conservatorio de Varsovia (actual Universidad de Música Fryderyk Chopin), donde estudió piano y teoría musical. En 1905 cursó un año en Leópolis (en la actualidad parte de Ucrania), añadiendo a su currículum la composición. Tras asentar las bases de sus conocimientos, amplió sus estudios en el Conservatorio de Leipzig y, de vuelta a Polonia, en Cracovia. Esta formación itinerante se cerró en 1917 —aunque solo de forma temporal— en la Musikakademie de Viena, donde tuvo como maestro a Franz Schmidt.
Tras su estancia en Viena, Klechniowska comenzó a dar clases y publicó su primera obra sobre pedagogía del piano. Durante casi veinte años vivió y enseñó música en Varsovia. El hecho de encontrarse en la capital polaca le permitió compaginar su trabajo con nuevos estudios, en esta ocasión de dirección orquestal. Quizás con unas renovadas ganas de aprender tras esta toma de contacto con una rama de la música hasta ahora inexplorada para ella, Klechniowska emprendió un nuevo viaje. En esta ocasión se dirigió a Francia, donde reforzó sus dotes de compositora con la maestra de maestros, la inigualable Nadia Boulanger. Este periplo comenzó en 1939, permitiendo que Klechniowska evitara estar en su país durante la invasión de Polonia.
Al regresar a Polonia tras la Segunda Guerra Mundial, Klechniowska ocupó puestos directivos en distintas instituciones educativas. Por ejemplo, fue directora del Departamento de Música en la Facultad de Cultura y Artes de Lodz. También continuó impartiendo clases de piano en esta misma ciudad. En 1947 regresó a Varsovia, donde dirigió la sección de educación en la Asociación de Compositores Polacos. También ejerció como inspectora de escuelas de música para el Ministerio de Cultura. Durante esta etapa de postguerra, Klechniowska dotó a su vocación docente de un carácter más social, intentando que la música pudiera llegar a toda la infancia, sin importar los recursos de sus familias. Esta labor se alineaba con los ideales del nuevo estado surgido tras la Segunda Guerra Mundial, la República Popular de Polonia, perteneciente a la órbita soviética. Quizás esta afinidad contribuyera a que en 1950 recibiera un premio del Primer Ministro por su trabajo con la infancia.
Referencias:
Culture.pl. (2016). Anna Maria Klechniowska. https://culture.pl/pl/tworca/anna-maria-klechniowska
Polskie Kompozytorki. (Sin fecha). Klechniowska Anna Maria. Consultado el 4 de noviembre de 2023. https://polskiekompozytorki.pl/en/project/klechniowska-anna-maria-2/
Redacción y edición: S. Fuentes
