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Svanidze o el origen de la electrónica georgiana

La compositora georgiana Natela Svanidze (1926-2017) se formó en el Conservatorio Estatal de Tifilis bajo las órdenes de Andria Balanchivadze, toda una eminencia musical en el país. Como muchos otros autores soviéticos, completó su formación en uno de las grandes instituciones formativas rusas. En el caso de Svanidze, este centro fue el Conservatorio de Moscú, donde amplió sus estudios con maestros como Revol Bunin o Nikolai Peiko. La trayectoria de la compositora parecía seguir los cauces establecidos: escribía obras con un fuerte carácter nacionalista, ingresó en la Unión de Compositores Georgianos y acabó dando clases en la actual Universidad Shota Rustaveli, donde ocupó cargos docentes cada vez de mayor envergadura.

Drops of Blood from the Heart, de Natela Svanidze, por Nino Jvania.

El nacionalismo musical georgiano se apoyaba fuertemente en el folclore. Svanidze recurrió a la tradición popular a lo largo de toda su vida, utilizándolo de formas distintas en cada una de sus etapas compositivas. Estos usos abarcan desde las citas directas hasta apariciones veladas escondidas entre complejas estructuras. Otro elemento que Svanidze reivindicaba como propio de la música de su país era la concepción polifónica, mucho más marcada que en los folclores del occidente europeo. Este planteamiento, que para ella era intuitivo, acbaría desarrollando grandes sinergias con el serialismo en la etapa en que Svanidze se aproximó a la Segunda Escuela de Viena.

Adiós al oficialismo

Al igual que otros compositores soviéticos de su generación —como Edison Denisov, Sofiya Gubaidúlina, Alfred Schnittke o Arvo Pärt—, la autora georgiana se veía atraída por las vanguardias europeas, que estaban totalmente denostadas por las autoridades culturales soviéticas. Esta atracción alcanzó su punto de no retorno cuando Svanidze acudió al Festival Otoño de Varsovia en una de sus primeras ediciones. A partir de 1963 el estilo de la compositora abandonó sus sólidas raíces románticas y empezó a explorar distintas corrientes y técnicas: dodecafonismo, serialismo, sonorismo (corriente de origen polaco), música aleatoria y música electrónica, campo en el que acabaría destacando. Esta adscripción a las vanguardias hizo que la autora se ganara un cierto rechazo de los círculos culturales institucionales de Georgia.

Lamentaciones georgianas (Epitaphium), de Natela Svanidze.

La particularidad de la música electrónica frente al resto de influencias occidentales de Svanidze es la necesidad de tener medios apropiados para producirla. La primera experiencia de la compositora con este mundo sonoro fue en Moscú, utilizando un sintetizador que se había importado desde Inglaterra. La obra resultante fue el oratorio Lamentaciones georgianas, que tenía una plantilla formada por instrumentos acústicos, voces y cinta, que demostró su presencia en el movimiento Epitaphium. Esta composición, completada en 1974, fue la primera obra electrónica de Georgia. Svanidze se convirtió con ella en la pionera de una terna de autores georgianos, junto a Nodar Mamisashvili y Mikheil Shugliashvili, que abrirían camino a esta música en el país.


Referencias:

Chudozilov, J. (2021, 10 de febrero). Beyond The Dancefloor: A Brief History of Electronic Music in Tbilisi. The Attic. https://theatticmag.com/reports/2410/beyond-the-dancefloor%3A-a-brief-history-of-electronic-music-in-tbilisi.html

Nadareishvili, M. (2015). Musical Identity in New Georgian Music: Natel Svanidze–Eka Chabashvili. GESJ: Musicology and Cultural Science, 2(12), 46-51.

Redacción y edición: S. Fuentes

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La confluencia Sowande

Una de las figuras más destacadas de la música clásica nigeriana, considerado el padre de esta, es Fela Sowande (1905-1987). El compositor y organista canalizó el legado de sus predecesores y supo construir un estilo propio que marcaría el camino a seguir. Una forma de entender la música que integraba a la perfección el repertorio europeo y la tradición de África occidental, además de influencias de otros estilos, como el jazz. Sowande era hijo de un sacerdote anglicano que ponía especial atención a la música utilizada para la liturgia. Fue así como el compositor se convirtió en niño cantor, adentrándose en el mundo de los coros eclesiales.

A través de estos coros conoció a Thomas King Ekundayo Phillips, que por entonces dirigía la agrupación en la que Sowande cantaba. Aunque era químico de formación y trabajó como óptico, Phillips es principalmente recordado por sus facetas de compositor, organista y director. Fue un gran maestro que influyó notablemente en las generaciones siguientes de autores nigerianos, incluyendo al propio Sowande. Bajo su dirección, el joven músico pronto se convirtió en un intérprete destacado, logrando una beca para estudiar en el Royal College of Organists de Londres. Con el tiempo Sowande se convertiría en el primer organista africano en ser nombrado miembro de esta institución.

Suite africana, de Fela Sowande, por la New Symphony Orchestra.

Pese a esta trayectoria, la intención de Sowande cuando emigró definitivamente a Londres no era dedicarse a la música, sino graduarse como ingeniero civil, una profesión mucho menos precaria. Sin embargo, el compositor fue incapaz de alejarse del arte. Rápidamente se convirtió en uno de los teclistas habituales en la escena jazzística londinense. Fundó su propio septeto y colaboró con numerosos artistas, como Paul Robeson, Fats Waller, Vera Lynn o Adelaide Hall. Gracias a esta frenética actividad laboral, el músico nigeriano dejó los estudios de ingeniería y dedicó todos sus esfuerzos a ampliar su formación como músico. Además de recibir lecciones privadas, se inscribió como alumno de la Universidad de Londres y el Trinity College of Music.

La producción de Sowande abarca principalmente música coral, orquestal y para órgano. Aunque el repertorio que escribió para su instrumento es especialmente célebre por su calidad, el resto de sus obras no se quedan atrás. Su infancia como niño cantor quedó reflejada en composiciones vocales, tanto religiosas como seculares, que rápidamente fueron incorporadas al repertorio de distintos coros. Fue, sin embargo, en su repertorio orquestal donde Sowande tuvo una mayor libertad para combinar todas sus influencias. En obras como la Suite africana el compositor aunó las enseñanzas de la música clásica europea con el legado de la tradición africana, especialmente de la cultura yoruba, a la que pertenecía.


Referencias:

Clive, M. (2020, 17 de septiembre). FELA SOWANDE: “Joyful Day” from African Suite. Utah Symphony. https://utahsymphony.org/explore/2020/09/fela-sowande-joyful-day-from-african-suite/

Pentreath, R. (2022, 17 de marzo). Who was Fela Sowande? The Nigerian composer who brought West African influences into classical music. Classic FM. https://www.classicfm.com/discover-music/fela-sowande-nigerian-composer-music-life-career-african-suite/

Sadoh, G. (Sin fecha). Fela Sowande: The Legacy of a Nigerian Music Legend. The Diapason. Consultado el 14 de febrero de 2026. https://www.thediapason.com/fela-sowande-legacy-nigerian-music-legend

Redacción y edición: S. Fuentes

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Los discos que Guèbrou vendía como souvenirs

La compositora Yewubdar Gebru, más conocida como Emahoy Tsegué-Maryam Guèbrou (1923-2023), procedía de una familia aristocrática etíope. De niña fue enviada junto a una de sus hermanas a un internado en Suiza, donde aprendió a tocar el piano y el violín. Pocos años después de que regresara a su país, Etiopía fue invadida por las tropas de la Italia fascista. La familia de Guèbrou, cercana a la resistencia, fue arrestada y trasladada a la isla de Asinara como prisioneros de guerra. Durante este cautiverio, la compositora pasaba los días junto a monjas y sacerdotes y aprendió a tocar el órgano. Esta oposición al invasor hizo que Guèbrou conectara con sus raíces culturales, que habían quedado parcialmente enterradas durante su estancia en Suiza.

Tras ser liberados, la familia regresó a Adis Abeba, donde la compositora empezó a trabajar para el Ministerio de Asuntos Exteriores. En 1943 viajó a El Cairo para continuar su formación musical y allí estudió junto al violinista polaco Alexander Kontorowicz, que trabajaba en la corte del rey Faruq. Guèbrou planeaba seguir aprendiendo en el extranjero y, de hecho, le habían ofrecido una beca para estudiar en la Royal Academy of Music en Londres. Sin embargo, el gobierno etíope impidió que aceptara esta oferta. La compositora quedó hundida tras esta negativa y se refugió en la religión, retirándose a un monasterio remoto en la montaña de Amba Geshen.

Song of the Sea (reedición de La canción del mar), de Emahoy Tsegué-Maryam Guèbrou, interpretada por la propia autora.

En el monasterio se ordenó monja, cambiando su nombre por Tsegué-Maryam y adoptando el título monástico de Emahoy. Durante una década permaneció aislada del mundo, empapándose de la tradición litúrgica de la Iglesia ortodoxa de Etiopía. Tras este período regresó a la capital, donde retomó la composición y empezó a dar clases en un orfanato. La vida como religiosa no impidió que se desarrollara como artista y creadora. En 1963 viajó a Alemania para grabar sus dos primeros discos, Spielt Eigene Kompositionen (Interpreta sus propias composiciones) y Der Sang das Meeres (La canción del mar). Uno de los álbumes fue financiado por el emperador etíope, Haile Selassie, quien según algunas fuentes había estado detrás del boicot a la formación londinense de Guèbrou.

Cuando la inestabilidad política, que acabaría con el asesinato del emperador y un cambio de régimen, llegó a Etiopía en los años 70, Guèbrou se trasladó al monasterio Debre Genet de Jerusalén, donde pasó el resto de su vida. Desde allí siguió componiendo. Consiguió hacer algunas grabaciones ahorrando la limitada asignación económica que tenía. Sus discos se vendían en la tienda del monasterio, ayudando a recaudar dinero para causas benéficas. La compositora probablemente habría caído en el olvido de no ser por su sobrina, Hanna Kebbede, quien ayudó a difundir su música en el extranjero. El piano de Guèbrou consiguió reconocimiento internacional y aún a día de hoy, tras su muerte, las ventas de sus discos siguen ayudando a financiar causas benéficas a través de la fundación que lleva su nombre.


Referencias:

Beduya, J. (2023, 11 de julio). Music student helps expand Ethiopian nun’s musical legacy. Cornell Chronicle. https://news.cornell.edu/stories/2023/07/music-student-helps-expand-ethiopian-nuns-musical-legacy

De Fazio, M. I. (2024, 21 de febrero). The Extraordinary Life & Music of Emahoy Tsege-Mariam Gebru. Bandcamp. https://daily.bandcamp.com/features/emahoy-tsege-mariam-gebru-souvenirs-feature

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Bagatiróu y la creación de la escuela bielorrusa

El hogar familiar en el que se crio el compositor bielorruso Anatol Bagatiróu (1913-2003, también transcrito recurrentemente como Anatoly Bogatirev, por su adaptación al ruso) recibía visitas ocasionales de grandes personalidades de la cultura. La infancia del músico coincidió con un periodo histórico en el que por la ciudad de Vítebsk, donde vivía junto a su familia, pasaron destacadas figuras de la cultura, como los pintores Kazimir Malévich y Marc Chagall o el director ucraniano Nikolái Malkó, que acabaría estando al frente del conservatorio de la ciudad. A los ocho años Bagatiróu comenzó su formación musical reglada, pasando por instituciones como la actual Escuela Estatal de Música de Minsk o la Academia Estatal de Música de Bielorrusia, en la que fue discípulo de Vasili Zolotárev.

De este hogar familiar Bagatiróu heredó una gran afinidad por la música folclórica bielorrusa, que tendría presencia en sus obras a lo largo de toda su trayectoria. El otro gran pilar en que se apoyó la producción del compositor fue la poesía. Bagatiróu recurrió a textos de numerosos literatos, tanto compatriotas como de otros países, incluso más allá del entorno soviético, como Shakespeare. Entre los escritores a los que se aproximó encontramos nombres como Maksim Bahdanovič, Yakub Kolas, Yanka Kupala, Tarás Shevchenko, Mijaíl Lérmontov o Anna Ajmátova. Estos textos quedaron plasmados en cantatas, oratorios y óperas de gran éxito, como En los bosques de Polesia o Nadezhda Durova.

Concierto para contrabajo de Anatol Bagatiróu, por Jean-Marc Rollez y la Orquesta Filarmónica de Montecarlo.

Además de su actividad compositiva, Bagatiróu desarrolló una importante labor docente. Durante cinco décadas dio clases en la Academia Estatal en la que él mismo se había formado. Esta larga etapa incluyó un breve período en el que actuó como rector de la institución de Minsk. Quizás por su afinidad con el folclore o por la facilidad que tenía para incorporar elementos estilísticos de distintas corrientes, Bagatiróu fue una gran influencia para sus discípulos. Muchos de estos alumnos acabaron convirtiéndose en importantes autores, como los Artistas del Pueblo de la URSS Igor Luchenok y Evgeny Glebov; o los Artistas del Pueblo de la RSS de Bielorrusia Henrykh Vagner, Andrei Mdivani, Yuri Semenyako, Dmitri Smolski o Sergei Cortez (nacido en Chile).

El propio Bagatiróu fue nombrado Artista del Pueblo de la RSS de Bielorrusia en 1968. Este fue solo uno de los muchos reconocimientos y galardones que recibió a lo largo de su carrera. Un año después le otorgaron el Premio Estatal por su cantata Canciones bielorrusas. Previamente había recibido el Premio Stalin por la ópera En los bosques de Polesia, una obra que le consagró como uno de los fundadores de la escuela operística de su país. Además de estos y otros premios por composiciones específicas, Bagatiróu fue condecorado con varias órdenes, como la de Lenin, de la Revolución de Octubre, de la Bandera Roja del Trabajo, de la Amistad de los Pueblos, de la Insignia de Honor o de Francysk Skaryna.


Referencias:

Belarusian State Academy of Music. (Sin fecha). Anatoly Bogatyrev (1913–2003). Consultado el 10 de enero de 2026. https://bgam.by/en/about-the-academy/honorary-members-of-the-academy/anatoly-bogatyrev-1913-2003/

Biblioteca Nacional de Bielorrusia. (2013). Багатыроў Анатоль Васільевіч (Anatoly Vasilievich Bogatyrov). https://bis.nlb.by/ru/documents/128549

National Center of Intellectual Property. (2024, 18 de junio). Live, fight and create – Anatoly Vasilyevich Bogatyrev. https://ncip.by/en/o-centre/novosti/interesting/18.06_live-fight-and-create-anatoly-vasilyevich-bogatyrev/?special_version=Y

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Gotkovsky: de maestros y concursos

Jacques Gotkovsky era un violinista ucraniano que se instaló en Calais, Francia, en 1917. En el país galo se casó con Christine Eliasen, una pianista noruega que daba clases de instrumento y a menudo tocaba junto a él. Con estos antecedentes, todos los hijos de la pareja estuvieron en contacto con la música desde la cuna, aunque solo tres se dedicaron a ella profesionalmente. Dos de ellos, Ivar y Nell, heredaron las vocaciones instrumentales de sus padres, consiguiendo labrarse un nombre en el piano y el violín, respectivamente. Al contrario que sus hermanos, Ida Gotkovsky (1933-2025) no destacó como intérprete, a pesar de ser una pianista habilidosa, sino que escogió el camino de la composición.

Se dice que Gotkovsky empezó a componer con tan solo ocho años, consiguiendo acceder al Conservatorio de París con apenas diez. Un año más tarde ya impartía clases privadas de piano, siguiendo la estela de su madre. En la institución parisina tuvo maestros de primer orden, como Noël Gallon, Tony Aubin, Alice Pelliot o Georges Hugon. Aunque, los dos mentores que dejaron una mayor influencia en la joven fueron, sin duda, Olivier Messiaen y Nadia Boulanger. Durante los catorce años que estudió en el Conservatorio de París junto a tan distinguidos maestros, Gotkovsky ganó numerosos premios que le ayudarían a dar un impulso inicial a su carrera. A estos méritos académicos se acabarían sumando otros, como el Premio Blumenthal en 1958 o el Gran Premio de la Ciudad de París en 1966.

Poème du Feu, de Ida Gotkovsky, por la Musique de l‘Air de France.

La influencia de Messiaen puede verse en la facilidad de Gotkovsky para jugar con los ritmos de forma creativa. También en el uso de algunos materiales poco convencionales como base para las melodías, ya que la compositora recurrió al canto llano gregoriano o a los modos de transposición limitada de su maestro. Boulanger intentaba que sus alumnos dominaran la tradición, pero que esta no eclipsara a sus estilos propios. Esto se refleja a la perfección en la obra de Gotkovsky, que bebe de muchos de sus predecesores franceses, pero es completamente distinta a ellos. A pesar de que la compositora no estudió durante mucho tiempo con Boulanger, el vínculo que se formó entre ellas fue muy fuerte y durante años continuó escribiendo a su antigua maestra para pedir consejo sobre algunas de sus composiciones.

La mayoría de las composiciones de Gotkovsky respondieron a encargos, tanto de Francia como del extranjero. Sus obras gozaron de una gran popularidad en los concursos por el alto nivel que exigían a los intérpretes. Escribió cinco obras para certámenes en el Conservatorio parisino y algunas más para otras instituciones, como Brillance, compuesta en 1974 para un concurso en el Conservatorio de Bruselas. A pesar de estas conexiones, Gotkovsky vivió alejada de las grandes ciudades, manteniéndose cercana a la naturaleza (quizás otra herencia de Messiaen y su amor por la ornitología). En una entrevista afirmó que necesitaba de esta soledad y tranquilidad para poder componer y que no sentía que pudiera hacerlo en ningún otro lugar.


Referencias:

Augustine, S. P. (2022). Ida Gotkovsky’s Saxophone Works: A Comparative Study of Brillance, Variations Pathetiques, and Incandescence [tesis doctoral, University of Illinois]. https://www.ideals.illinois.edu/items/127249.

Hunter, S. K. (2010). The Instrumental Music of Ida Gotkovsky: Finding Intertextual Meaning [tesis doctoral, University of North Texas].

The Ambassador Duo. (1999). Brillance. Equilibrium – EQ21.

Redacción y edición: S. Fuentes

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Retratos sonoros Una noche en la ópera

Los viajes de van Oosterzee

Aunque nació en Yakarta, por entonces conocida como Batavia y perteneciente a las Indias Orientales Neerlandesas, la compositora y pianista Cornélie van Oosterzee (1863-1943) se mudó a La Haya con su familia cuando tenía cinco años. Una vez asentada en la metrópolis, la niña empezó a recibir lecciones de piano en el conservatorio de la ciudad. A esta formación instrumental se sumaron clases de teoría musical con Willem Nicolaï. Esta etapa, que comenzó cuando van Oosterzee tenía 16 años, concluyó abruptamente en 1883. La compositora se vio nuevamente arrastrada al otro extremo del mundo, trasladándose a sus orígenes, de vuelta a las Indias Orientales.

Desde Yakarta la compositora neerlandesa mantuvo correspondencia postal con Clara Schumann. Esta relación epistolar le permitió mantener su vocación musical viva pese a los obstáculos que no dejaban de interponerse en su camino. Atendiendo a la producción de van Oosterzee, este segundo período que pasó en la capital indonesia fue una espera impaciente hasta su regreso a Europa. No hay ningún rastro de influencias orientales, salvo un par de movimientos de sus Sechs leichte Klavierstücke (Seis piezas sencillas para piano) en cuyos títulos se mencionan Java y Malasia. El ansiado retorno al Viejo Continente se produjo en 1888 tras la muerte de su madre.

Cuatro melodías para clarinete y piano sobre temas de Cornélie van Oosterzee.

La compositora neerlandesa retomó su carrera musical exactamente donde lo había dejado: estudiando con Nicolaï en La Haya. Por consejo de sus amigos, entre los que se encontraba el compositor germanoholandés Julius Röntgen, van Oosterzee decidió mudarse a Alemania para continuar su formación. Este movimiento encajaba a la perfección con la perspectiva musical de la autora, que era una gran admiradora de los compositores románticos, especialmente de Richard Wagner. Tras pasar por Berlín, la compositora se asentó durante un tiempo en Stuttgart, donde estudió con su compatriota Samuel de Lange y con Robert Radecke. Finalmente regresó a la capital al ser admitida por Heinrich Urban en su academia, especializada en la composición orquestal.

A pesar de que van Oosterzee permaneció en Alemania durante el resto de su vida, consiguió un gran reconocimiento en su país de origen. Fue nombrada caballero de la Orden de Orange-Nassau en 1897, una distinción honorífica que había sido creada cinco años antes. También fue miembro de la Asociación para la Promoción de la Música y su música fue interpretada por la Orquesta del Concertgebouw. Aunque se centró en obras instrumentales, van Oosterzee también escribió música vocal, incluyendo una ópera, Das Gelöbnis. Una cantata suya se utilizó para inaugurar una Exposición Nacional en La Haya. Desgraciadamente, muchas de las obras de mayor envergadura de la compositora neerlandesa se perdieron durante la Batalla de Berlín, en la que el ejército soviético capturó la capital de la Alemania nazi.


Referencias:

Kierszka, T. (Sin fecha). Cornélie van Oosterzee | Hanna Beekhuis. Nederlandse Componistes. https://web.archive.org/web/20170326142205/https://nederlandsecomponistes.zierikzeenet.nl/homepage/show/pagina.php?paginaid=225484

Stichting Vrouw & Muziek. (Sin fecha). Cornélie van Oosterzee. Consultado el 22 de diciembre de 2025. https://vrouwenmuziek.nl/wordpress/en/cornelie-van-oosterzee/

Redacción y edición: S. Fuentes

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Keal: la jubilada que componía

Después de jubilarse de un trabajo de oficina, Minna Keal (1909-1999) decidió retomar sus estudios de música. Casi medio siglo antes había empezado a formarse en la Royal Academy of Music, aunque tuvo que abandonarla para ayudar a su familia en la librería y pequeña editorial que regentaban. Esta no había sido la primera opción de Keal, que aspiraba a ingresar en la universidad para estudiar idiomas, pero el fallecimiento de su padre se interpuso en sus aspiraciones lingüísticas y, poco después, musicales. La jubilación le dio la oportunidad de resarcirse, consiguiendo un diploma como licenciada de la Royal Academy of Music que le permitía ejercer como profesora.

Balada en fa menor para viola y piano, de Minna Keal, por el Dúo Anima.

Keal empezó a dar lecciones de piano a algunos estudiantes. En 1973 el compositor Justin Connolly visitó la casa de la jubilada británica para examinar a uno de sus alumnos. Al charlar con ella, quedó intrigado por su particular historia y decidió buscar en el archivo de la Royal Academy las obras que Keal había creado durante su primera etapa formativa. Lo que encontró impresionó a Connolly, que no dudó en contactar con ella para pedirle que retomara la composición. Y eso fue lo que Keal hizo, aprovechando que su hijo, el historiador marxista Raphael Samuel, le regaló en esas navidades unas lecciones con el propio Connolly. Más tarde también estudiaría con Oliver Knussen.

La primera obra de madurez de Keal fue Lament, que continuaba su estilo exactamente donde lo dejó décadas atrás. Esta experiencia despertó un enorme impulso creativo en la compositora septuagenaria, que rápidamente se empapó de influencias musicales cada vez más modernas, a la par que abordaba obras de creciente envergadura. Escribió un cuarteto de cuerda y un quinteto de viento antes de llegar a su creación de mayores dimensiones: su Sinfonía en cuatro movimientos, un proyecto que le llevó cinco años completar. La Sinfonía de Keal fue programada en los Proms de la BBC en 1989, logrando una unánime ovación para su ya octogenaria autora. En los ensayos los intérpretes quedaban asombrados de que aquella fuera la primera obra sinfónica de Keal.

Sinfonía, de Minna Keal, por BBC Symphony Orchestra.

Quienes conocieron a Minna Keal afirmaban que la plenitud de su música era reflejo de la plenitud e intensidad que había tenido su vida. Tras abandonar la Royal Academy en 1929 se casó con un abogado, el padre de Raphael Samuel. Juntos se involucraron en causas sociales. Este interés llevó al matrimonio a un activismo en la izquierda política que acabó vinculando a Keal al Partido Comunista. Cuando su marido fue llamado a filas en la Segunda Guerra Mundial, el matrimonio se separó y la familia del abogado la desheredó, por lo que Keal pasó a criar a su hijo en solitario, con las dificultades económicas que esto conllevó.


Referencias:

Hogstad, E. E. (2025, 10 de septiembre). Why It’s Never Too Late to Return to Music: The Story of Composer Minna Keal. Interlude. https://interlude.hk/why-its-never-too-late-to-return-to-music-the-story-of-composer-minna-keal/

Light, A. (1999, 24 de noviembre). Minna Keal. The Guardian. https://www.theguardian.com/news/1999/nov/24/guardianobituaries1

Redacción y edición: S. Fuentes

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Revueltas: para México y el mundo

El compositor y violinista mexicano Silvestre Revueltas (1899-1940) procedía de una familia humilde, aunque con una cierta estabilidad económica. Su madre se propuso que tanto él como sus hermanos tuvieran la mejor educación que pudieran permitirse. Esta ambición, además del deseo de tener un hijo artista o escritor, hizo que enviara a Silvestre y a su hermano Fermín a estudiar en Ciudad de México. Los hermanos Revueltas se formaron en el Conservatorio Nacional de Música de la capital entre 1913 y 1916. Esta era una época convulsa, ya que el país se hallaba inmerso en una Revolución que tuvo episodios especialmente sangrientos. Tras este periodo en el Conservatorio, los hermanos fueron enviados a Estados Unidos para estudiar en el St. Edwards College de Austin y en el Chicago Musical College.

Cuarteto de cuerda n.º 4 ‘Música de Feria’, de Silvestre Revueltas, por HHMusik.

Los hermanos Revueltas regresaron a México en 1924 cuando murió su padre, para así poder ayudar financieramente a la familia. Silvestre combinó varios trabajos extramusicales con recitales de violín en los que era acompañado por Carlos Chávez al piano. Una vez la situación familiar se estabilizó, volvió a emigrar a Estados Unidos, donde dirigió varias orquestas en los estados sureños. En 1928 Chávez, quien le tenía en alta estima, le ofreció un puesto como director asistente de la recién fundada Orquesta Sinfónica de México, de la que él había sido nombrado director titular. Revueltas aceptó el cargo y combinó este empleo con una cátedra en el Conservatorio Nacional de Música, donde daba clases de violín, composición y música de cámara.

A menudo se encasilla a Revueltas en el movimiento nacionalista mexicano, del que también fueron miembros importantes Chávez y Manuel M. Ponce. Es cierto que el compositor reivindicó la cultura de su país y así lo demuestran obras como Cuauhnáhuac (nombre náhuatl para Cuernavaca). Pero Revueltas tenía una vocación internacionalista que hace difícil constreñirlo a esta corriente. Ideológicamente el compositor era cercano a los movimientos sindicales y al Partido Comunista. En 1936 fue nombrado dirigente de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), un colectivo en el entorno del Partido que agrupaba a muchos de los intelectuales y artistas más destacados de la época. Revueltas participó junto a la LEAR en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que tuvo lugar en España.

Cuauhnáhuac, de Silvestre Revueltas, por The Orchestra Now.

El viaje a España fue muy influyente para Revueltas. El país estaba sufriendo la Guerra Civil, un conflicto que había acabado con compañeros admirados por el compositor, como Lorca. Al poeta granadino —ejecutado meses antes del viaje— le dedicó su Homenaje a Federico García Lorca. En 1938 Revueltas regresó a su país con un sentimiento de derrota ante el avance del franquismo en España y los síntomas que apuntaban al próximo estallido de la Segunda Guerra Mundial. Esto desembocaría en una de las crisis de alcoholismo que sufrió a lo largo de su vida. Su salud quedó tan debilitada que en 1940 murió a causa de una neumonía.


Referencias:

Baldassarre, A. (2015). Negotiating History, Nation and the Canon: The String Quartets of Silvestre Revueltas. En Communicating Music: Festschrift for Ernst Lichtenhahn’s 80th Birthday (pp. 453-478). Peter Lang Editors.

Cortez Méndez, L. J. (Sin fecha). Silvestre Revueltas. musiteca.mx. Consultado el 20 de septiembre de 2025. https://musiteca.mx/micrositios/silvestre-revueltas

Leclair, C. F. (1995). The solo and chamber music of Silvestre Revueltas [tesis doctoral, University of Oregon].

Redacción y edición: S. Fuentes

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Amu: el compositor expulsado

El compositor Ephraim Amu (1899-1995) nació en la región ghanesa del Volta. Probablemente su primer contacto con la música fuera a través de su padre, quien había tocado el tambor antes de convertirse al cristianismo y dedicar su vida a la agricultura. Amu comenzó a formarse en su región natal, donde el idioma y la cultura ewé tenían una gran fuerza, a la que se sumaba la influencia colonial europea canalizada a través de la Misión de Bremen. Ante el estallido de la Primera Guerra Mundial, los misioneros alemanes fueron repatriados y cerraron su seminario, por lo que Amu terminó estudiando en el Seminario de Abetifi, dirigido por la Misión de Basilea.

Biako Ye, de Ephraim Amu, por el Harmonius Chorale Ghana.

Finalizados sus estudios con los misioneros presbiterianos, Amu se tituló como profesor-catequista y empezó a ejercer la docencia. Además de música, el compositor enseñaba otras asignaturas, sobre todo relacionadas con la agricultura, las ciencias ambientales y el ewé, su lengua natal. Desde que se mudó a Abetifi, Amu había trabajado en twi, otro de los once idiomas oficiales de Ghana. Tras un tiempo dando clases en una pequeña escuela local, Amu fue promocionado al Seminario de la Misión Escocesa en Akropong. Más tarde el compositor ocupó distintos cargos docentes en otros centros, aunque también viajó hasta Londres para ampliar su propia formación en la Royal Academy of Music.

La etapa en el Seminario de Akropong fue muy enriquecedora para Amu, aunque también fue muy conflictiva. El compositor introdujo la forma tradicional twi de tocar el tambor en el programa de estudios. También decidió vestir con ropa típica de su país y no con atuendos europeos, como se suponía que debían hacer los profesores. Estas y otras reivindicaciones africanistas desagradaron a las autoridades de la institución hasta tal punto que los misioneros amenazaron con expulsar al compositor si no renunciaba a sus costumbres. Ephraim Amu se mantuvo firme en sus creencias y tuvo que abandonar Akropong. Con el tiempo, muchas de sus acciones disruptivas acabarían normalizándose e incluyéndose entre las costumbres habituales de la iglesia presbiteriana africana.

Bonwire Kente, de Ephraim Amu, por el Harmonius Chorale Ghana.

El africanismo de Amu también se aplicaba a la música. El compositor creía que sus obras tenían que estar dirigidas a todo el mundo y no solo a una élite colonial o con formación europea. Con esta idea en mente, incluyó elementos de música tradicional en sus composiciones, de modo que toda la congregación pudiera participar de ellas durante las ceremonias religiosas. Las ideas de Amu y su fuerte personalidad hicieron que muchos jóvenes compositores africanos siguieran sus pasos y continuaran su legado de integración entre la música colonial europea y las tradiciones de las distintas culturas del continente. La larga trayectoria del autor ghanés se vio reconocida a partir de los años 60 con doctorados honoris causa de la Universidad de Ghana y la Universidad de Ciencia y Tecnología de Kumasi.


Referencias:

African Composers Edition. (Sin fecha). Ephraim Amu. Consultado el 19 de julio de 2025. https://african-composers-edition.co.za/composer/ephraim-amu/

Bediako, K. (Sin fecha). Amu, Ephraim Kwaku. Dictionary of African Christian Biography. Consultado el 19 de julio de 2025. https://dacb.org/stories/ghana/amu-ephraim/

Turkson, A. R. (1987). A Voice in the African Process of Crossing from the Traditional to Modernity: The Music of Ephraim Amu. Ultimate Reality and Meaning, 10(1), 39-53. https://doi.org/10.3138/uram.10.1.39.

Redacción y edición: S. Fuentes

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Lucie Robert y la Guardia Republicana

La compositora y pianista francesa Lucie Robert (1936-2019) irrumpió con fuerza en el Conservatorio de París. Tras haber comenzado su formación en el Conservatorio de su ciudad natal, la capital bretona Rennes, la autora ganó numerosos premios en distintas asignaturas. En 1954 inauguraría este palmarés en la clase de armonía de Henri Challan y, poco a poco, amplió su colección con distinciones en piano, música de cámara, contrapunto, fuga, piano acompañante y composición. Esta impresionante trayectoria tuvo su broche final en 1965 con el máximo reconocimiento del Conservatorio: el Premio de Roma. Robert recibió este galardón junto a Thérèse Brenet por la cantata Las visiones proféticas de Casandra.

Lied, de Lucie Robert, por Katherine Webb.

Tras su estancia en Villa Médici como recompensa por el Premio de Roma, Robert siguió vinculada al Conservatorio de París. Empezó trabajando como profesora asistente de piano acompañante con su antigua maestra, Henriette Puig-Rogert, pero en 1969 ya fue contratada como profesora titular de análisis instrumental. Robert compaginaba su labor docente con una intensa actividad como intérprete. En este sentido, trabajó como pianista acompañante en distintos concursos internacionales y como organista en una iglesia cercana a París. También formó un dúo con su marido, el también compositor y pianista Karl Diessel. El matrimonio dio numerosos conciertos, tanto en Francia como en el extranjero, en los que incorporaban algunas de sus propias obras.

Aparte del dúo con Diessel, hubo otra formación en la que Robert se involucró especialmente: el Cuarteto de Saxofones de la Guardia Republicana. La pianista tocaba ocasionalmente junto a esta agrupación y, con el tiempo, la colaboración con el cuarteto fue tan cercana que Robert comenzó a componer numerosas obras para saxofón, situando al instrumento de viento madera en distintas formaciones. Por ejemplo, Cadencia, Tourbillons o Variaciones están escritas para saxofón y piano, mientras que Magheia o Tetraphone están pensadas para cuarteto de saxofones. Robert también exploró combinaciones menos habituales, como el dúo de saxofones con piano (en Trinome) o el quinteto de saxofones (en Flammes Et Fumees).

Tetraphone, de Lucie Robert, por el Ensemble de Saxophones Français.

La elección del quinteto de saxofones de Robert posiblemente se debiera a la evolución de la formación con la que colaboraba. El Cuarteto de la Guardia Republicana fue fundado en 1928 por Marcel Mule, a quien probablemente la compositora conociera en el Conservatorio de París. El saxofonista había conseguido reestablecer en la institución parisina el aula de saxofón, que había desaparecido en 1870 cuando Adolphe Sax la abandonó. Tras convertir el Cuarteto de la Guardia Republicana en una formación de renombre internacional, Mule pasó el mando a Michel Nouaux, que fue quien contó con Robert como acompañante y compositora del grupo. Posteriormente Nouaux fue relevado por André Beun, quien convirtió la formación en un quinteto, estableciendo la plantilla que aún mantiene en la actualidad.


Referencias:

Collard, F. (Sin fecha). Le Quintette de saxophones de la Garde républicaine. Consultado el 4 de junio de 2025. http://francois.collard.free.fr/quintette.html

Musica et Memoria. (Sin fecha). Lucie Robert-Diessel. Consultado el 31 de mayo de 2025. http://www.musimem.com/Robert-Diessel_Lucie.htm

Redacción y edición: S. Fuentes