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Rosa a la vanguardia de Portugal

A partir de los años 70, Clotilde Rosa (1930-2017) se convirtió en una figura clave de la música contemporánea portuguesa. La compositora lusa había empezado en la década anterior a colaborar como arpista con un grupo de músicos reunidos por Jorge Peixinho que acabaría constituyéndose como el Grupo de Música Contemporánea de Lisboa en 1970. Por invitación del fundador de este ensemble, Rosa aportó un pasaje a la obra de creación colectiva In-con-sub-sequência, compuesta en 1974. Esta fue su primera incursión en el mundo de la composición, que la atraparía por completo para el resto de su vida. Tan solo dos años después firmó su primera obra en solitario, Encontro, que fue presentada y grabada en la Tribuna Internacional de Compositores de París.

Pese a esta fuerte presencia en los círculos contemporáneos, los orígenes musicales de Rosa estaba muy lejos de las corrientes vanguardistas. La compositora comenzó formándose como pianista en el Conservatorio Nacional de Lisboa. El piano era uno de los instrumentos que tocaba su madre, pero la autora acabó decantándose por la otra herencia musical materna: el arpa. Su padre era violinista y cantante y, aunque Rosa no siguió sus pasos a nivel interpretativo, sí que tuvo muy en cuenta la voz como compositora. En su faceta de arpista, la autora se especializó en la música antigua. En 1958 se incorporó a los Minestréis de Lisboa y más tarde formaría junto a Carlos Franco y Luisa de Vasconcelos el Trío Antiqua, que coexistió con sus andanzas vanguardistas.

Recondita armonia, de Clotilde Rosa, por el Grupo de Música Contemporánea de Lisboa.

Buscando ampliar su formación como intérprete, en la década de 1960 Rosa consiguió varias becas para estudiar en el extranjero. Este periplo de aprendizaje, patrocinado por la Fundación Calouste Gubelkian y el gobierno neerlandés, llevó a la autora a estudiar en Ámsterdam, París y Colonia con Phia Berghout, Jacqueline Borot y Hans Zingel, respectivamente. Fue así como entró en contacto con algunas corrientes vanguardistas europeas que apenas tenían presencia en Portugal. A su regreso empezó a trabajar con Peixinho y a partir de entonces quedó vinculada a la música contemporánea. La vocación musical europeísta de Rosa continuó a través de los Cursos de Verano de Darmstadt, a los que asistió en repetidas ocasiones. En ellos tejió contactos con autores como Boulez, Kagel, Stockhausen o Ligeti.

Desde finales de los años 80 Rosa ocupó distintos puestos docentes en el Conservatorio Nacional de Lisboa. Los primeros años sus clases fueron de análisis y técnicas de composición, pero en 1989 pasó al aula de arpa. Esta etapa fue revolucionaria para el instrumento, ya que Rosa introdujo por primera vez en Portugal la música contemporánea en el repertorio curricular de los arpistas. Su música continuó siendo reconocida tanto en su país como internacionalmente, valiéndole galardones como el del Concurso Nacional de Composición de la Oficina Musical de Oporto para Variantes o la representación de Portugal con Alternâncias en el Festival de la Sociedad Internacional para la Música Contemporánea de Atenas de 1979.


Referencias:

CoPeCo Collective. (Sin fecha). Clotilde Rosa. World Music Days Tallinn 2019. Consultado el 21 de agosto de 2026. https://www.eestimuusikapaevad.ee/2019/en/bio/clotilde-rosa/

Bastos, P. (Sin fecha). Clotilde Rosa. Meloteca. Consultado el 19 de agosto de 2026. https://www.meloteca.com/portfolio-item/clotilde-rosa/

Lopes Bastos, P. (Sin fecha). ROSA Clotilde (1930 – 2017). Portuguese Music Research & Information Centre. Consultado el 19 de agosto de 2026. https://www.mic.pt/cimcp/dispatcher?where=0&what=2&site=ic&pessoa_id=109&lang=EN

Redacción y edición: S. Fuentes

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La espiritualidad electrónica de Frykberg

La compositora neozelandesa Susan Frykberg (1954-2023) ingresó en la Universidad de Canterbury con intención de estudiar teatro. Sin embargo, en aquel centro descubrió el apasionante mundo de la música electrónica, por lo que acabó reorientando sus estudios hacia este campo. La autora hizo un gran esfuerzo por ampliar su formación musical y llegó a recibir lecciones de Iannis Xenakis y John Cage. Su curiosidad le llevó a explorar distintos ámbitos de la informática musical que iban más allá de la creación artística, como los sistemas de notación. En el plano puramente compositivo trabajó en líneas como la armonización, los procesos aleatorios o la composición asistida por ordenador.

Frykberg emigró a Canadá en los años 80. Su primer destino fue Toronto, donde participó en el Structured Sound Synthesis Project (SSSP) de la universidad local. Teniendo esta iniciativa como punto de partida, la autora también se colaboró con el Canadian Electronic Ensemble y formó junto a Bentley Jarvis y Jim Montgomery el colectivo de composición Gang of Three. Una de las obras cumbres de este periodo fue Machinewoman, que a nivel musical combinaba sonidos pregrabados con un saxofón en vivo. La obra se completaba con distintos elementos de danza. Una curiosidad de esta creación es que la electrónica se reproducía desde un equipo integrado en el vestuario del personaje protagonista.

Astonishing Sense of Being Taken Over By Something Far Greater Than Me (parte de The Audio Birth Project), de Susan Frykberg, por Nancy DiNovo.

Tras casi una década en Toronto, Frykberg se trasladó a Vancouver. Continuando su periplo por instituciones universitarias, en esta ocasión recayó en la Universidad Simon Fraser. Durante esta etapa profundizó en diferentes técnicas electrónicas, siendo las más influyentes la síntesis granular, que retomaba el interés por la aleatoriedad que había mostrado en sus inicios, y los paisajes sonoros. Según la propia compositora, el descubrimiento de la ecología acústica, campo investigador encargado de trabajar con paisajes sonoros, cambió su vida por completo. Esta nueva faceta no solo afectó a su forma de relacionarse con la música, sino a su forma de relacionarse con el mundo. De esta epifanía surgieron obras como The Audio Birth Project, que utilizaba testimonios de su propia familia para explorar la maternidad.

A finales de los años 90 Frykberg regresó a su país natal. Aunque siempre había tenido una cierta dimensión espiritual, la ecología acústica le llevó a convertir la religión y el misticismo en una pieza troncal de su vida. Se acercó al canto gregoriano, primero como intérprete y más tarde incorporándolo a sus propias obras. Colaboró con distintas iglesias aportando nuevas composiciones litúrgicas. En esta etapa espiritual Frykberg firmó obras como Salve Regina Electronica, Suffering o Ubi Caritas Electronica. El proyecto más ambicioso de la compositora durante este periodo fue Drone Opera, concebido por el artista Matthew Sleeth, para el que ella escribió la música y el libreto. Además de los elementos aportados por Frykberg —que acabaría adaptando a una versión de concierto o, como ella prefería denominarla, oratorio—, la obra incorporaba láseres, efectos de luces, proyección de vídeo y drones volando.


Referencias:

Ayotte, A. (2023, 13 de abril). An obituary for the musical life of Susan Frykberg. Canadian Music Centre. https://cmccanada.org/susan-frykberg-1954-2023/

Susan Frykberg. (Sin fecha). Biography. https://web.archive.org/web/20201030021020/https://susanfrykberg.com/bio/

Sounz. (Sin fecha). Susan Frykberg. Consultado el 12 de junio de 2026. https://sounz.org.nz/contributors/1043

Westerkamp, H. y Bartley, W. (Sin fecha). Memories of Susan Frykberg. Canadian Association for Sound Ecology. Consultado el 13 de junio de 2026. https://www.soundecology.ca/in-memoriam/

Redacción y edición: S. Fuentes

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Zegers y las bases del Chile independiente

Aunque nació en Madrid, la compositora Isidora Zegers (1803-1869) solo vivió en España durante unos pocos años. Siendo niña emigró a Francia junto a su familia. En la capital gala amplió su formación musical, teniendo como principal maestro a Frédéric Massimino y cursando estudios de piano, canto y composición. La economía familiar no era especialmente boyante, pese a sus orígenes nobles, pero Zegers fue becada como co-repetidora en la academia de Massimino. Este puesto conllevaba aprender las partes vocales para enseñárselas a sus compañeras, lo que da cuenta de la capacidad memorística y la rapidez de aprendizaje de la compositora. Entre las obras que se conservan de la etapa parisina de Zegers, destacan las contradanzas que escribió para piano.

Le calife de Bagdad, de Isidora Zegers, por María de los Ángeles Paul Delfau.

La carrera de Zegers empezaba a tomar forma en París e incluso llegó a ser presentada en sociedad como intérprete. Pero la situación económica de la familia empezó a ser insostenible, por lo que su padre aceptó un trabajo del gobierno chileno, que hacía poco había declarado su independencia de España. La compositora, su madre y sus hermanos emigraron hacia Latioamérica un año después que el padre, en 1823. Al llegar a Chile encontraron que el patriarca familiar se había casado y tenía un hijo de este nuevo matrimonio. Zegers se encontró en su nuevo hogar unos roles de género más marcados que en la sociedad parisina. Su formación estaba orientada a que se convirtiera en una intérprete profesional, pero en aquel Nuevo Mundo no estaba bien visto que una mujer burguesa ejerciera profesionalmente ninguna actividad.

Afortunadamente, la compositora consiguió adaptarse a su nuevo entorno, aunque siempre echaría de menos la independencia a la que aspiraba en Francia. Con la excusa de buscar un pretendiente, ya que también estaba mal visto que a su edad estuviera soltera, empezó a organizar salones musicales en su casa. Esto permitió que tejiera una amplia red de contactos con numerosas personalidades del arte y la cultura chilenas. Estos encuentros sociales consiguieron tanta fama que se decía que todo músico extranjero que llegara a la capital debía presentar sus credenciales a Zegers. Además de por sus habilidades sociales, la compositora se labró un prestigio gracias a su formación y a sus conocimientos musicales, posiblemente los más amplios entre las mujeres chilenas de la época.

L’Adraste, de Isidora Zegers, por Jean Camousseigt Bertin.

Los salones musicales permitieron que Zegers siguiera estrenando sus obras, aunque adaptándolas a estos eventos privados. En Chile escribió numerosas canciones, casi todas con textos en francés. Paradójicamente, la compositora fue una de las personas que impulsaron los conciertos públicos en Santiago, intentando hacer la música más accesible al público general. Con este mismo espíritu, colaboró en la fundación de la Sociedad Filarmónica y el Conservatorio Nacional de Música. También impulsó la creación de un periódico, el Semanario Musical, que apostaba por la crítica e intentaba dar difusión a los distintos eventos relacionados con la música. Gracias a estas y otras acciones, Zegers ayudó a establecer las bases de la escena musical del Chile independiente, que hasta entonces era inexistente.


Referencias:

Biblioteca Nacional de Chile. (Sin fecha). Isidora Zegers y Montenegro (1803-1869). Memoria Chilena. Consultado el 14 de mayo de 2026. https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-655.html

Grandela del Río, J. (2004). Isidora Zegers y su tiempo. Revista musical chilena, 58(201), 121-122. https://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902004020100013

Merino Montero L. (2018). Isidora Zegers y José Zapiola: convergencias y diferencias en el advenimiento de la modernidad en la sociedad civil del Chile republicano (1810-1855). Cuadernos de Música Iberoamericana, 15, 41-73. https://revistas.ucm.es/index.php/CMIB/article/view/61164

San Martín, F. (2025, 11 de julio). Isidora Zegers actuó de facto como una profesional en una época y país que no admitía mujeres profesionales. Universidad de Chile. https://uchile.cl/noticias/230125/u-de-chile-rescata-legado-musical-de-isidora-zegers

Redacción y edición: S. Fuentes

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Svanidze o el origen de la electrónica georgiana

La compositora georgiana Natela Svanidze (1926-2017) se formó en el Conservatorio Estatal de Tifilis bajo las órdenes de Andria Balanchivadze, toda una eminencia musical en el país. Como muchos otros autores soviéticos, completó su formación en uno de las grandes instituciones formativas rusas. En el caso de Svanidze, este centro fue el Conservatorio de Moscú, donde amplió sus estudios con maestros como Revol Bunin o Nikolai Peiko. La trayectoria de la compositora parecía seguir los cauces establecidos: escribía obras con un fuerte carácter nacionalista, ingresó en la Unión de Compositores Georgianos y acabó dando clases en la actual Universidad Shota Rustaveli, donde ocupó cargos docentes cada vez de mayor envergadura.

Drops of Blood from the Heart, de Natela Svanidze, por Nino Jvania.

El nacionalismo musical georgiano se apoyaba fuertemente en el folclore. Svanidze recurrió a la tradición popular a lo largo de toda su vida, utilizándolo de formas distintas en cada una de sus etapas compositivas. Estos usos abarcan desde las citas directas hasta apariciones veladas escondidas entre complejas estructuras. Otro elemento que Svanidze reivindicaba como propio de la música de su país era la concepción polifónica, mucho más marcada que en los folclores del occidente europeo. Este planteamiento, que para ella era intuitivo, acbaría desarrollando grandes sinergias con el serialismo en la etapa en que Svanidze se aproximó a la Segunda Escuela de Viena.

Adiós al oficialismo

Al igual que otros compositores soviéticos de su generación —como Edison Denisov, Sofiya Gubaidúlina, Alfred Schnittke o Arvo Pärt—, la autora georgiana se veía atraída por las vanguardias europeas, que estaban totalmente denostadas por las autoridades culturales soviéticas. Esta atracción alcanzó su punto de no retorno cuando Svanidze acudió al Festival Otoño de Varsovia en una de sus primeras ediciones. A partir de 1963 el estilo de la compositora abandonó sus sólidas raíces románticas y empezó a explorar distintas corrientes y técnicas: dodecafonismo, serialismo, sonorismo (corriente de origen polaco), música aleatoria y música electrónica, campo en el que acabaría destacando. Esta adscripción a las vanguardias hizo que la autora se ganara un cierto rechazo de los círculos culturales institucionales de Georgia.

Lamentaciones georgianas (Epitaphium), de Natela Svanidze.

La particularidad de la música electrónica frente al resto de influencias occidentales de Svanidze es la necesidad de tener medios apropiados para producirla. La primera experiencia de la compositora con este mundo sonoro fue en Moscú, utilizando un sintetizador que se había importado desde Inglaterra. La obra resultante fue el oratorio Lamentaciones georgianas, que tenía una plantilla formada por instrumentos acústicos, voces y cinta, que demostró su presencia en el movimiento Epitaphium. Esta composición, completada en 1974, fue la primera obra electrónica de Georgia. Svanidze se convirtió con ella en la pionera de una terna de autores georgianos, junto a Nodar Mamisashvili y Mikheil Shugliashvili, que abrirían camino a esta música en el país.


Referencias:

Chudozilov, J. (2021, 10 de febrero). Beyond The Dancefloor: A Brief History of Electronic Music in Tbilisi. The Attic. https://theatticmag.com/reports/2410/beyond-the-dancefloor%3A-a-brief-history-of-electronic-music-in-tbilisi.html

Nadareishvili, M. (2015). Musical Identity in New Georgian Music: Natel Svanidze–Eka Chabashvili. GESJ: Musicology and Cultural Science, 2(12), 46-51.

Redacción y edición: S. Fuentes

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La confluencia Sowande

Una de las figuras más destacadas de la música clásica nigeriana, considerado el padre de esta, es Fela Sowande (1905-1987). El compositor y organista canalizó el legado de sus predecesores y supo construir un estilo propio que marcaría el camino a seguir. Una forma de entender la música que integraba a la perfección el repertorio europeo y la tradición de África occidental, además de influencias de otros estilos, como el jazz. Sowande era hijo de un sacerdote anglicano que ponía especial atención a la música utilizada para la liturgia. Fue así como el compositor se convirtió en niño cantor, adentrándose en el mundo de los coros eclesiales.

A través de estos coros conoció a Thomas King Ekundayo Phillips, que por entonces dirigía la agrupación en la que Sowande cantaba. Aunque era químico de formación y trabajó como óptico, Phillips es principalmente recordado por sus facetas de compositor, organista y director. Fue un gran maestro que influyó notablemente en las generaciones siguientes de autores nigerianos, incluyendo al propio Sowande. Bajo su dirección, el joven músico pronto se convirtió en un intérprete destacado, logrando una beca para estudiar en el Royal College of Organists de Londres. Con el tiempo Sowande se convertiría en el primer organista africano en ser nombrado miembro de esta institución.

Suite africana, de Fela Sowande, por la New Symphony Orchestra.

Pese a esta trayectoria, la intención de Sowande cuando emigró definitivamente a Londres no era dedicarse a la música, sino graduarse como ingeniero civil, una profesión mucho menos precaria. Sin embargo, el compositor fue incapaz de alejarse del arte. Rápidamente se convirtió en uno de los teclistas habituales en la escena jazzística londinense. Fundó su propio septeto y colaboró con numerosos artistas, como Paul Robeson, Fats Waller, Vera Lynn o Adelaide Hall. Gracias a esta frenética actividad laboral, el músico nigeriano dejó los estudios de ingeniería y dedicó todos sus esfuerzos a ampliar su formación como músico. Además de recibir lecciones privadas, se inscribió como alumno de la Universidad de Londres y el Trinity College of Music.

La producción de Sowande abarca principalmente música coral, orquestal y para órgano. Aunque el repertorio que escribió para su instrumento es especialmente célebre por su calidad, el resto de sus obras no se quedan atrás. Su infancia como niño cantor quedó reflejada en composiciones vocales, tanto religiosas como seculares, que rápidamente fueron incorporadas al repertorio de distintos coros. Fue, sin embargo, en su repertorio orquestal donde Sowande tuvo una mayor libertad para combinar todas sus influencias. En obras como la Suite africana el compositor aunó las enseñanzas de la música clásica europea con el legado de la tradición africana, especialmente de la cultura yoruba, a la que pertenecía.


Referencias:

Clive, M. (2020, 17 de septiembre). FELA SOWANDE: “Joyful Day” from African Suite. Utah Symphony. https://utahsymphony.org/explore/2020/09/fela-sowande-joyful-day-from-african-suite/

Pentreath, R. (2022, 17 de marzo). Who was Fela Sowande? The Nigerian composer who brought West African influences into classical music. Classic FM. https://www.classicfm.com/discover-music/fela-sowande-nigerian-composer-music-life-career-african-suite/

Sadoh, G. (Sin fecha). Fela Sowande: The Legacy of a Nigerian Music Legend. The Diapason. Consultado el 14 de febrero de 2026. https://www.thediapason.com/fela-sowande-legacy-nigerian-music-legend

Redacción y edición: S. Fuentes

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Los discos que Guèbrou vendía como souvenirs

La compositora Yewubdar Gebru, más conocida como Emahoy Tsegué-Maryam Guèbrou (1923-2023), procedía de una familia aristocrática etíope. De niña fue enviada junto a una de sus hermanas a un internado en Suiza, donde aprendió a tocar el piano y el violín. Pocos años después de que regresara a su país, Etiopía fue invadida por las tropas de la Italia fascista. La familia de Guèbrou, cercana a la resistencia, fue arrestada y trasladada a la isla de Asinara como prisioneros de guerra. Durante este cautiverio, la compositora pasaba los días junto a monjas y sacerdotes y aprendió a tocar el órgano. Esta oposición al invasor hizo que Guèbrou conectara con sus raíces culturales, que habían quedado parcialmente enterradas durante su estancia en Suiza.

Tras ser liberados, la familia regresó a Adis Abeba, donde la compositora empezó a trabajar para el Ministerio de Asuntos Exteriores. En 1943 viajó a El Cairo para continuar su formación musical y allí estudió junto al violinista polaco Alexander Kontorowicz, que trabajaba en la corte del rey Faruq. Guèbrou planeaba seguir aprendiendo en el extranjero y, de hecho, le habían ofrecido una beca para estudiar en la Royal Academy of Music en Londres. Sin embargo, el gobierno etíope impidió que aceptara esta oferta. La compositora quedó hundida tras esta negativa y se refugió en la religión, retirándose a un monasterio remoto en la montaña de Amba Geshen.

Song of the Sea (reedición de La canción del mar), de Emahoy Tsegué-Maryam Guèbrou, interpretada por la propia autora.

En el monasterio se ordenó monja, cambiando su nombre por Tsegué-Maryam y adoptando el título monástico de Emahoy. Durante una década permaneció aislada del mundo, empapándose de la tradición litúrgica de la Iglesia ortodoxa de Etiopía. Tras este período regresó a la capital, donde retomó la composición y empezó a dar clases en un orfanato. La vida como religiosa no impidió que se desarrollara como artista y creadora. En 1963 viajó a Alemania para grabar sus dos primeros discos, Spielt Eigene Kompositionen (Interpreta sus propias composiciones) y Der Sang das Meeres (La canción del mar). Uno de los álbumes fue financiado por el emperador etíope, Haile Selassie, quien según algunas fuentes había estado detrás del boicot a la formación londinense de Guèbrou.

Cuando la inestabilidad política, que acabaría con el asesinato del emperador y un cambio de régimen, llegó a Etiopía en los años 70, Guèbrou se trasladó al monasterio Debre Genet de Jerusalén, donde pasó el resto de su vida. Desde allí siguió componiendo. Consiguió hacer algunas grabaciones ahorrando la limitada asignación económica que tenía. Sus discos se vendían en la tienda del monasterio, ayudando a recaudar dinero para causas benéficas. La compositora probablemente habría caído en el olvido de no ser por su sobrina, Hanna Kebbede, quien ayudó a difundir su música en el extranjero. El piano de Guèbrou consiguió reconocimiento internacional y aún a día de hoy, tras su muerte, las ventas de sus discos siguen ayudando a financiar causas benéficas a través de la fundación que lleva su nombre.


Referencias:

Beduya, J. (2023, 11 de julio). Music student helps expand Ethiopian nun’s musical legacy. Cornell Chronicle. https://news.cornell.edu/stories/2023/07/music-student-helps-expand-ethiopian-nuns-musical-legacy

De Fazio, M. I. (2024, 21 de febrero). The Extraordinary Life & Music of Emahoy Tsege-Mariam Gebru. Bandcamp. https://daily.bandcamp.com/features/emahoy-tsege-mariam-gebru-souvenirs-feature

Redacción y edición: S. Fuentes

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Bagatiróu y la creación de la escuela bielorrusa

El hogar familiar en el que se crio el compositor bielorruso Anatol Bagatiróu (1913-2003, también transcrito recurrentemente como Anatoly Bogatirev, por su adaptación al ruso) recibía visitas ocasionales de grandes personalidades de la cultura. La infancia del músico coincidió con un periodo histórico en el que por la ciudad de Vítebsk, donde vivía junto a su familia, pasaron destacadas figuras de la cultura, como los pintores Kazimir Malévich y Marc Chagall o el director ucraniano Nikolái Malkó, que acabaría estando al frente del conservatorio de la ciudad. A los ocho años Bagatiróu comenzó su formación musical reglada, pasando por instituciones como la actual Escuela Estatal de Música de Minsk o la Academia Estatal de Música de Bielorrusia, en la que fue discípulo de Vasili Zolotárev.

De este hogar familiar Bagatiróu heredó una gran afinidad por la música folclórica bielorrusa, que tendría presencia en sus obras a lo largo de toda su trayectoria. El otro gran pilar en que se apoyó la producción del compositor fue la poesía. Bagatiróu recurrió a textos de numerosos literatos, tanto compatriotas como de otros países, incluso más allá del entorno soviético, como Shakespeare. Entre los escritores a los que se aproximó encontramos nombres como Maksim Bahdanovič, Yakub Kolas, Yanka Kupala, Tarás Shevchenko, Mijaíl Lérmontov o Anna Ajmátova. Estos textos quedaron plasmados en cantatas, oratorios y óperas de gran éxito, como En los bosques de Polesia o Nadezhda Durova.

Concierto para contrabajo de Anatol Bagatiróu, por Jean-Marc Rollez y la Orquesta Filarmónica de Montecarlo.

Además de su actividad compositiva, Bagatiróu desarrolló una importante labor docente. Durante cinco décadas dio clases en la Academia Estatal en la que él mismo se había formado. Esta larga etapa incluyó un breve período en el que actuó como rector de la institución de Minsk. Quizás por su afinidad con el folclore o por la facilidad que tenía para incorporar elementos estilísticos de distintas corrientes, Bagatiróu fue una gran influencia para sus discípulos. Muchos de estos alumnos acabaron convirtiéndose en importantes autores, como los Artistas del Pueblo de la URSS Igor Luchenok y Evgeny Glebov; o los Artistas del Pueblo de la RSS de Bielorrusia Henrykh Vagner, Andrei Mdivani, Yuri Semenyako, Dmitri Smolski o Sergei Cortez (nacido en Chile).

El propio Bagatiróu fue nombrado Artista del Pueblo de la RSS de Bielorrusia en 1968. Este fue solo uno de los muchos reconocimientos y galardones que recibió a lo largo de su carrera. Un año después le otorgaron el Premio Estatal por su cantata Canciones bielorrusas. Previamente había recibido el Premio Stalin por la ópera En los bosques de Polesia, una obra que le consagró como uno de los fundadores de la escuela operística de su país. Además de estos y otros premios por composiciones específicas, Bagatiróu fue condecorado con varias órdenes, como la de Lenin, de la Revolución de Octubre, de la Bandera Roja del Trabajo, de la Amistad de los Pueblos, de la Insignia de Honor o de Francysk Skaryna.


Referencias:

Belarusian State Academy of Music. (Sin fecha). Anatoly Bogatyrev (1913–2003). Consultado el 10 de enero de 2026. https://bgam.by/en/about-the-academy/honorary-members-of-the-academy/anatoly-bogatyrev-1913-2003/

Biblioteca Nacional de Bielorrusia. (2013). Багатыроў Анатоль Васільевіч (Anatoly Vasilievich Bogatyrov). https://bis.nlb.by/ru/documents/128549

National Center of Intellectual Property. (2024, 18 de junio). Live, fight and create – Anatoly Vasilyevich Bogatyrev. https://ncip.by/en/o-centre/novosti/interesting/18.06_live-fight-and-create-anatoly-vasilyevich-bogatyrev/?special_version=Y

Redacción y edición: S. Fuentes

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Gotkovsky: de maestros y concursos

Jacques Gotkovsky era un violinista ucraniano que se instaló en Calais, Francia, en 1917. En el país galo se casó con Christine Eliasen, una pianista noruega que daba clases de instrumento y a menudo tocaba junto a él. Con estos antecedentes, todos los hijos de la pareja estuvieron en contacto con la música desde la cuna, aunque solo tres se dedicaron a ella profesionalmente. Dos de ellos, Ivar y Nell, heredaron las vocaciones instrumentales de sus padres, consiguiendo labrarse un nombre en el piano y el violín, respectivamente. Al contrario que sus hermanos, Ida Gotkovsky (1933-2025) no destacó como intérprete, a pesar de ser una pianista habilidosa, sino que escogió el camino de la composición.

Se dice que Gotkovsky empezó a componer con tan solo ocho años, consiguiendo acceder al Conservatorio de París con apenas diez. Un año más tarde ya impartía clases privadas de piano, siguiendo la estela de su madre. En la institución parisina tuvo maestros de primer orden, como Noël Gallon, Tony Aubin, Alice Pelliot o Georges Hugon. Aunque, los dos mentores que dejaron una mayor influencia en la joven fueron, sin duda, Olivier Messiaen y Nadia Boulanger. Durante los catorce años que estudió en el Conservatorio de París junto a tan distinguidos maestros, Gotkovsky ganó numerosos premios que le ayudarían a dar un impulso inicial a su carrera. A estos méritos académicos se acabarían sumando otros, como el Premio Blumenthal en 1958 o el Gran Premio de la Ciudad de París en 1966.

Poème du Feu, de Ida Gotkovsky, por la Musique de l‘Air de France.

La influencia de Messiaen puede verse en la facilidad de Gotkovsky para jugar con los ritmos de forma creativa. También en el uso de algunos materiales poco convencionales como base para las melodías, ya que la compositora recurrió al canto llano gregoriano o a los modos de transposición limitada de su maestro. Boulanger intentaba que sus alumnos dominaran la tradición, pero que esta no eclipsara a sus estilos propios. Esto se refleja a la perfección en la obra de Gotkovsky, que bebe de muchos de sus predecesores franceses, pero es completamente distinta a ellos. A pesar de que la compositora no estudió durante mucho tiempo con Boulanger, el vínculo que se formó entre ellas fue muy fuerte y durante años continuó escribiendo a su antigua maestra para pedir consejo sobre algunas de sus composiciones.

La mayoría de las composiciones de Gotkovsky respondieron a encargos, tanto de Francia como del extranjero. Sus obras gozaron de una gran popularidad en los concursos por el alto nivel que exigían a los intérpretes. Escribió cinco obras para certámenes en el Conservatorio parisino y algunas más para otras instituciones, como Brillance, compuesta en 1974 para un concurso en el Conservatorio de Bruselas. A pesar de estas conexiones, Gotkovsky vivió alejada de las grandes ciudades, manteniéndose cercana a la naturaleza (quizás otra herencia de Messiaen y su amor por la ornitología). En una entrevista afirmó que necesitaba de esta soledad y tranquilidad para poder componer y que no sentía que pudiera hacerlo en ningún otro lugar.


Referencias:

Augustine, S. P. (2022). Ida Gotkovsky’s Saxophone Works: A Comparative Study of Brillance, Variations Pathetiques, and Incandescence [tesis doctoral, University of Illinois]. https://www.ideals.illinois.edu/items/127249.

Hunter, S. K. (2010). The Instrumental Music of Ida Gotkovsky: Finding Intertextual Meaning [tesis doctoral, University of North Texas].

The Ambassador Duo. (1999). Brillance. Equilibrium – EQ21.

Redacción y edición: S. Fuentes

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Retratos sonoros Una noche en la ópera

Los viajes de van Oosterzee

Aunque nació en Yakarta, por entonces conocida como Batavia y perteneciente a las Indias Orientales Neerlandesas, la compositora y pianista Cornélie van Oosterzee (1863-1943) se mudó a La Haya con su familia cuando tenía cinco años. Una vez asentada en la metrópolis, la niña empezó a recibir lecciones de piano en el conservatorio de la ciudad. A esta formación instrumental se sumaron clases de teoría musical con Willem Nicolaï. Esta etapa, que comenzó cuando van Oosterzee tenía 16 años, concluyó abruptamente en 1883. La compositora se vio nuevamente arrastrada al otro extremo del mundo, trasladándose a sus orígenes, de vuelta a las Indias Orientales.

Desde Yakarta la compositora neerlandesa mantuvo correspondencia postal con Clara Schumann. Esta relación epistolar le permitió mantener su vocación musical viva pese a los obstáculos que no dejaban de interponerse en su camino. Atendiendo a la producción de van Oosterzee, este segundo período que pasó en la capital indonesia fue una espera impaciente hasta su regreso a Europa. No hay ningún rastro de influencias orientales, salvo un par de movimientos de sus Sechs leichte Klavierstücke (Seis piezas sencillas para piano) en cuyos títulos se mencionan Java y Malasia. El ansiado retorno al Viejo Continente se produjo en 1888 tras la muerte de su madre.

Cuatro melodías para clarinete y piano sobre temas de Cornélie van Oosterzee.

La compositora neerlandesa retomó su carrera musical exactamente donde lo había dejado: estudiando con Nicolaï en La Haya. Por consejo de sus amigos, entre los que se encontraba el compositor germanoholandés Julius Röntgen, van Oosterzee decidió mudarse a Alemania para continuar su formación. Este movimiento encajaba a la perfección con la perspectiva musical de la autora, que era una gran admiradora de los compositores románticos, especialmente de Richard Wagner. Tras pasar por Berlín, la compositora se asentó durante un tiempo en Stuttgart, donde estudió con su compatriota Samuel de Lange y con Robert Radecke. Finalmente regresó a la capital al ser admitida por Heinrich Urban en su academia, especializada en la composición orquestal.

A pesar de que van Oosterzee permaneció en Alemania durante el resto de su vida, consiguió un gran reconocimiento en su país de origen. Fue nombrada caballero de la Orden de Orange-Nassau en 1897, una distinción honorífica que había sido creada cinco años antes. También fue miembro de la Asociación para la Promoción de la Música y su música fue interpretada por la Orquesta del Concertgebouw. Aunque se centró en obras instrumentales, van Oosterzee también escribió música vocal, incluyendo una ópera, Das Gelöbnis. Una cantata suya se utilizó para inaugurar una Exposición Nacional en La Haya. Desgraciadamente, muchas de las obras de mayor envergadura de la compositora neerlandesa se perdieron durante la Batalla de Berlín, en la que el ejército soviético capturó la capital de la Alemania nazi.


Referencias:

Kierszka, T. (Sin fecha). Cornélie van Oosterzee | Hanna Beekhuis. Nederlandse Componistes. https://web.archive.org/web/20170326142205/https://nederlandsecomponistes.zierikzeenet.nl/homepage/show/pagina.php?paginaid=225484

Stichting Vrouw & Muziek. (Sin fecha). Cornélie van Oosterzee. Consultado el 22 de diciembre de 2025. https://vrouwenmuziek.nl/wordpress/en/cornelie-van-oosterzee/

Redacción y edición: S. Fuentes

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Keal: la jubilada que componía

Después de jubilarse de un trabajo de oficina, Minna Keal (1909-1999) decidió retomar sus estudios de música. Casi medio siglo antes había empezado a formarse en la Royal Academy of Music, aunque tuvo que abandonarla para ayudar a su familia en la librería y pequeña editorial que regentaban. Esta no había sido la primera opción de Keal, que aspiraba a ingresar en la universidad para estudiar idiomas, pero el fallecimiento de su padre se interpuso en sus aspiraciones lingüísticas y, poco después, musicales. La jubilación le dio la oportunidad de resarcirse, consiguiendo un diploma como licenciada de la Royal Academy of Music que le permitía ejercer como profesora.

Balada en fa menor para viola y piano, de Minna Keal, por el Dúo Anima.

Keal empezó a dar lecciones de piano a algunos estudiantes. En 1973 el compositor Justin Connolly visitó la casa de la jubilada británica para examinar a uno de sus alumnos. Al charlar con ella, quedó intrigado por su particular historia y decidió buscar en el archivo de la Royal Academy las obras que Keal había creado durante su primera etapa formativa. Lo que encontró impresionó a Connolly, que no dudó en contactar con ella para pedirle que retomara la composición. Y eso fue lo que Keal hizo, aprovechando que su hijo, el historiador marxista Raphael Samuel, le regaló en esas navidades unas lecciones con el propio Connolly. Más tarde también estudiaría con Oliver Knussen.

La primera obra de madurez de Keal fue Lament, que continuaba su estilo exactamente donde lo dejó décadas atrás. Esta experiencia despertó un enorme impulso creativo en la compositora septuagenaria, que rápidamente se empapó de influencias musicales cada vez más modernas, a la par que abordaba obras de creciente envergadura. Escribió un cuarteto de cuerda y un quinteto de viento antes de llegar a su creación de mayores dimensiones: su Sinfonía en cuatro movimientos, un proyecto que le llevó cinco años completar. La Sinfonía de Keal fue programada en los Proms de la BBC en 1989, logrando una unánime ovación para su ya octogenaria autora. En los ensayos los intérpretes quedaban asombrados de que aquella fuera la primera obra sinfónica de Keal.

Sinfonía, de Minna Keal, por BBC Symphony Orchestra.

Quienes conocieron a Minna Keal afirmaban que la plenitud de su música era reflejo de la plenitud e intensidad que había tenido su vida. Tras abandonar la Royal Academy en 1929 se casó con un abogado, el padre de Raphael Samuel. Juntos se involucraron en causas sociales. Este interés llevó al matrimonio a un activismo en la izquierda política que acabó vinculando a Keal al Partido Comunista. Cuando su marido fue llamado a filas en la Segunda Guerra Mundial, el matrimonio se separó y la familia del abogado la desheredó, por lo que Keal pasó a criar a su hijo en solitario, con las dificultades económicas que esto conllevó.


Referencias:

Hogstad, E. E. (2025, 10 de septiembre). Why It’s Never Too Late to Return to Music: The Story of Composer Minna Keal. Interlude. https://interlude.hk/why-its-never-too-late-to-return-to-music-the-story-of-composer-minna-keal/

Light, A. (1999, 24 de noviembre). Minna Keal. The Guardian. https://www.theguardian.com/news/1999/nov/24/guardianobituaries1

Redacción y edición: S. Fuentes