Categorías
Retratos sonoros

La confluencia Sowande

Una de las figuras más destacadas de la música clásica nigeriana, considerado el padre de esta, es Fela Sowande (1905-1987). El compositor y organista canalizó el legado de sus predecesores y supo construir un estilo propio que marcaría el camino a seguir. Una forma de entender la música que integraba a la perfección el repertorio europeo y la tradición de África occidental, además de influencias de otros estilos, como el jazz. Sowande era hijo de un sacerdote anglicano que ponía especial atención a la música utilizada para la liturgia. Fue así como el compositor se convirtió en niño cantor, adentrándose en el mundo de los coros eclesiales.

A través de estos coros conoció a Thomas King Ekundayo Phillips, que por entonces dirigía la agrupación en la que Sowande cantaba. Aunque era químico de formación y trabajó como óptico, Phillips es principalmente recordado por sus facetas de compositor, organista y director. Fue un gran maestro que influyó notablemente en las generaciones siguientes de autores nigerianos, incluyendo al propio Sowande. Bajo su dirección, el joven músico pronto se convirtió en un intérprete destacado, logrando una beca para estudiar en el Royal College of Organists de Londres. Con el tiempo Sowande se convertiría en el primer organista africano en ser nombrado miembro de esta institución.

Suite africana, de Fela Sowande, por la New Symphony Orchestra.

Pese a esta trayectoria, la intención de Sowande cuando emigró definitivamente a Londres no era dedicarse a la música, sino graduarse como ingeniero civil, una profesión mucho menos precaria. Sin embargo, el compositor fue incapaz de alejarse del arte. Rápidamente se convirtió en uno de los teclistas habituales en la escena jazzística londinense. Fundó su propio septeto y colaboró con numerosos artistas, como Paul Robeson, Fats Waller, Vera Lynn o Adelaide Hall. Gracias a esta frenética actividad laboral, el músico nigeriano dejó los estudios de ingeniería y dedicó todos sus esfuerzos a ampliar su formación como músico. Además de recibir lecciones privadas, se inscribió como alumno de la Universidad de Londres y el Trinity College of Music.

La producción de Sowande abarca principalmente música coral, orquestal y para órgano. Aunque el repertorio que escribió para su instrumento es especialmente célebre por su calidad, el resto de sus obras no se quedan atrás. Su infancia como niño cantor quedó reflejada en composiciones vocales, tanto religiosas como seculares, que rápidamente fueron incorporadas al repertorio de distintos coros. Fue, sin embargo, en su repertorio orquestal donde Sowande tuvo una mayor libertad para combinar todas sus influencias. En obras como la Suite africana el compositor aunó las enseñanzas de la música clásica europea con el legado de la tradición africana, especialmente de la cultura yoruba, a la que pertenecía.


Referencias:

Clive, M. (2020, 17 de septiembre). FELA SOWANDE: “Joyful Day” from African Suite. Utah Symphony. https://utahsymphony.org/explore/2020/09/fela-sowande-joyful-day-from-african-suite/

Pentreath, R. (2022, 17 de marzo). Who was Fela Sowande? The Nigerian composer who brought West African influences into classical music. Classic FM. https://www.classicfm.com/discover-music/fela-sowande-nigerian-composer-music-life-career-african-suite/

Sadoh, G. (Sin fecha). Fela Sowande: The Legacy of a Nigerian Music Legend. The Diapason. Consultado el 14 de febrero de 2026. https://www.thediapason.com/fela-sowande-legacy-nigerian-music-legend

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Retratos sonoros

Los discos que Guèbrou vendía como souvenirs

La compositora Yewubdar Gebru, más conocida como Emahoy Tsegué-Maryam Guèbrou (1923-2023), procedía de una familia aristocrática etíope. De niña fue enviada junto a una de sus hermanas a un internado en Suiza, donde aprendió a tocar el piano y el violín. Pocos años después de que regresara a su país, Etiopía fue invadida por las tropas de la Italia fascista. La familia de Guèbrou, cercana a la resistencia, fue arrestada y trasladada a la isla de Asinara como prisioneros de guerra. Durante este cautiverio, la compositora pasaba los días junto a monjas y sacerdotes y aprendió a tocar el órgano. Esta oposición al invasor hizo que Guèbrou conectara con sus raíces culturales, que habían quedado parcialmente enterradas durante su estancia en Suiza.

Tras ser liberados, la familia regresó a Adis Abeba, donde la compositora empezó a trabajar para el Ministerio de Asuntos Exteriores. En 1943 viajó a El Cairo para continuar su formación musical y allí estudió junto al violinista polaco Alexander Kontorowicz, que trabajaba en la corte del rey Faruq. Guèbrou planeaba seguir aprendiendo en el extranjero y, de hecho, le habían ofrecido una beca para estudiar en la Royal Academy of Music en Londres. Sin embargo, el gobierno etíope impidió que aceptara esta oferta. La compositora quedó hundida tras esta negativa y se refugió en la religión, retirándose a un monasterio remoto en la montaña de Amba Geshen.

Song of the Sea (reedición de La canción del mar), de Emahoy Tsegué-Maryam Guèbrou, interpretada por la propia autora.

En el monasterio se ordenó monja, cambiando su nombre por Tsegué-Maryam y adoptando el título monástico de Emahoy. Durante una década permaneció aislada del mundo, empapándose de la tradición litúrgica de la Iglesia ortodoxa de Etiopía. Tras este período regresó a la capital, donde retomó la composición y empezó a dar clases en un orfanato. La vida como religiosa no impidió que se desarrollara como artista y creadora. En 1963 viajó a Alemania para grabar sus dos primeros discos, Spielt Eigene Kompositionen (Interpreta sus propias composiciones) y Der Sang das Meeres (La canción del mar). Uno de los álbumes fue financiado por el emperador etíope, Haile Selassie, quien según algunas fuentes había estado detrás del boicot a la formación londinense de Guèbrou.

Cuando la inestabilidad política, que acabaría con el asesinato del emperador y un cambio de régimen, llegó a Etiopía en los años 70, Guèbrou se trasladó al monasterio Debre Genet de Jerusalén, donde pasó el resto de su vida. Desde allí siguió componiendo. Consiguió hacer algunas grabaciones ahorrando la limitada asignación económica que tenía. Sus discos se vendían en la tienda del monasterio, ayudando a recaudar dinero para causas benéficas. La compositora probablemente habría caído en el olvido de no ser por su sobrina, Hanna Kebbede, quien ayudó a difundir su música en el extranjero. El piano de Guèbrou consiguió reconocimiento internacional y aún a día de hoy, tras su muerte, las ventas de sus discos siguen ayudando a financiar causas benéficas a través de la fundación que lleva su nombre.


Referencias:

Beduya, J. (2023, 11 de julio). Music student helps expand Ethiopian nun’s musical legacy. Cornell Chronicle. https://news.cornell.edu/stories/2023/07/music-student-helps-expand-ethiopian-nuns-musical-legacy

De Fazio, M. I. (2024, 21 de febrero). The Extraordinary Life & Music of Emahoy Tsege-Mariam Gebru. Bandcamp. https://daily.bandcamp.com/features/emahoy-tsege-mariam-gebru-souvenirs-feature

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Retratos sonoros

Keal: la jubilada que componía

Después de jubilarse de un trabajo de oficina, Minna Keal (1909-1999) decidió retomar sus estudios de música. Casi medio siglo antes había empezado a formarse en la Royal Academy of Music, aunque tuvo que abandonarla para ayudar a su familia en la librería y pequeña editorial que regentaban. Esta no había sido la primera opción de Keal, que aspiraba a ingresar en la universidad para estudiar idiomas, pero el fallecimiento de su padre se interpuso en sus aspiraciones lingüísticas y, poco después, musicales. La jubilación le dio la oportunidad de resarcirse, consiguiendo un diploma como licenciada de la Royal Academy of Music que le permitía ejercer como profesora.

Balada en fa menor para viola y piano, de Minna Keal, por el Dúo Anima.

Keal empezó a dar lecciones de piano a algunos estudiantes. En 1973 el compositor Justin Connolly visitó la casa de la jubilada británica para examinar a uno de sus alumnos. Al charlar con ella, quedó intrigado por su particular historia y decidió buscar en el archivo de la Royal Academy las obras que Keal había creado durante su primera etapa formativa. Lo que encontró impresionó a Connolly, que no dudó en contactar con ella para pedirle que retomara la composición. Y eso fue lo que Keal hizo, aprovechando que su hijo, el historiador marxista Raphael Samuel, le regaló en esas navidades unas lecciones con el propio Connolly. Más tarde también estudiaría con Oliver Knussen.

La primera obra de madurez de Keal fue Lament, que continuaba su estilo exactamente donde lo dejó décadas atrás. Esta experiencia despertó un enorme impulso creativo en la compositora septuagenaria, que rápidamente se empapó de influencias musicales cada vez más modernas, a la par que abordaba obras de creciente envergadura. Escribió un cuarteto de cuerda y un quinteto de viento antes de llegar a su creación de mayores dimensiones: su Sinfonía en cuatro movimientos, un proyecto que le llevó cinco años completar. La Sinfonía de Keal fue programada en los Proms de la BBC en 1989, logrando una unánime ovación para su ya octogenaria autora. En los ensayos los intérpretes quedaban asombrados de que aquella fuera la primera obra sinfónica de Keal.

Sinfonía, de Minna Keal, por BBC Symphony Orchestra.

Quienes conocieron a Minna Keal afirmaban que la plenitud de su música era reflejo de la plenitud e intensidad que había tenido su vida. Tras abandonar la Royal Academy en 1929 se casó con un abogado, el padre de Raphael Samuel. Juntos se involucraron en causas sociales. Este interés llevó al matrimonio a un activismo en la izquierda política que acabó vinculando a Keal al Partido Comunista. Cuando su marido fue llamado a filas en la Segunda Guerra Mundial, el matrimonio se separó y la familia del abogado la desheredó, por lo que Keal pasó a criar a su hijo en solitario, con las dificultades económicas que esto conllevó.


Referencias:

Hogstad, E. E. (2025, 10 de septiembre). Why It’s Never Too Late to Return to Music: The Story of Composer Minna Keal. Interlude. https://interlude.hk/why-its-never-too-late-to-return-to-music-the-story-of-composer-minna-keal/

Light, A. (1999, 24 de noviembre). Minna Keal. The Guardian. https://www.theguardian.com/news/1999/nov/24/guardianobituaries1

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Retratos sonoros

Amu: el compositor expulsado

El compositor Ephraim Amu (1899-1995) nació en la región ghanesa del Volta. Probablemente su primer contacto con la música fuera a través de su padre, quien había tocado el tambor antes de convertirse al cristianismo y dedicar su vida a la agricultura. Amu comenzó a formarse en su región natal, donde el idioma y la cultura ewé tenían una gran fuerza, a la que se sumaba la influencia colonial europea canalizada a través de la Misión de Bremen. Ante el estallido de la Primera Guerra Mundial, los misioneros alemanes fueron repatriados y cerraron su seminario, por lo que Amu terminó estudiando en el Seminario de Abetifi, dirigido por la Misión de Basilea.

Biako Ye, de Ephraim Amu, por el Harmonius Chorale Ghana.

Finalizados sus estudios con los misioneros presbiterianos, Amu se tituló como profesor-catequista y empezó a ejercer la docencia. Además de música, el compositor enseñaba otras asignaturas, sobre todo relacionadas con la agricultura, las ciencias ambientales y el ewé, su lengua natal. Desde que se mudó a Abetifi, Amu había trabajado en twi, otro de los once idiomas oficiales de Ghana. Tras un tiempo dando clases en una pequeña escuela local, Amu fue promocionado al Seminario de la Misión Escocesa en Akropong. Más tarde el compositor ocupó distintos cargos docentes en otros centros, aunque también viajó hasta Londres para ampliar su propia formación en la Royal Academy of Music.

La etapa en el Seminario de Akropong fue muy enriquecedora para Amu, aunque también fue muy conflictiva. El compositor introdujo la forma tradicional twi de tocar el tambor en el programa de estudios. También decidió vestir con ropa típica de su país y no con atuendos europeos, como se suponía que debían hacer los profesores. Estas y otras reivindicaciones africanistas desagradaron a las autoridades de la institución hasta tal punto que los misioneros amenazaron con expulsar al compositor si no renunciaba a sus costumbres. Ephraim Amu se mantuvo firme en sus creencias y tuvo que abandonar Akropong. Con el tiempo, muchas de sus acciones disruptivas acabarían normalizándose e incluyéndose entre las costumbres habituales de la iglesia presbiteriana africana.

Bonwire Kente, de Ephraim Amu, por el Harmonius Chorale Ghana.

El africanismo de Amu también se aplicaba a la música. El compositor creía que sus obras tenían que estar dirigidas a todo el mundo y no solo a una élite colonial o con formación europea. Con esta idea en mente, incluyó elementos de música tradicional en sus composiciones, de modo que toda la congregación pudiera participar de ellas durante las ceremonias religiosas. Las ideas de Amu y su fuerte personalidad hicieron que muchos jóvenes compositores africanos siguieran sus pasos y continuaran su legado de integración entre la música colonial europea y las tradiciones de las distintas culturas del continente. La larga trayectoria del autor ghanés se vio reconocida a partir de los años 60 con doctorados honoris causa de la Universidad de Ghana y la Universidad de Ciencia y Tecnología de Kumasi.


Referencias:

African Composers Edition. (Sin fecha). Ephraim Amu. Consultado el 19 de julio de 2025. https://african-composers-edition.co.za/composer/ephraim-amu/

Bediako, K. (Sin fecha). Amu, Ephraim Kwaku. Dictionary of African Christian Biography. Consultado el 19 de julio de 2025. https://dacb.org/stories/ghana/amu-ephraim/

Turkson, A. R. (1987). A Voice in the African Process of Crossing from the Traditional to Modernity: The Music of Ephraim Amu. Ultimate Reality and Meaning, 10(1), 39-53. https://doi.org/10.3138/uram.10.1.39.

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Retratos sonoros

Lucie Robert y la Guardia Republicana

La compositora y pianista francesa Lucie Robert (1936-2019) irrumpió con fuerza en el Conservatorio de París. Tras haber comenzado su formación en el Conservatorio de su ciudad natal, la capital bretona Rennes, la autora ganó numerosos premios en distintas asignaturas. En 1954 inauguraría este palmarés en la clase de armonía de Henri Challan y, poco a poco, amplió su colección con distinciones en piano, música de cámara, contrapunto, fuga, piano acompañante y composición. Esta impresionante trayectoria tuvo su broche final en 1965 con el máximo reconocimiento del Conservatorio: el Premio de Roma. Robert recibió este galardón junto a Thérèse Brenet por la cantata Las visiones proféticas de Casandra.

Lied, de Lucie Robert, por Katherine Webb.

Tras su estancia en Villa Médici como recompensa por el Premio de Roma, Robert siguió vinculada al Conservatorio de París. Empezó trabajando como profesora asistente de piano acompañante con su antigua maestra, Henriette Puig-Rogert, pero en 1969 ya fue contratada como profesora titular de análisis instrumental. Robert compaginaba su labor docente con una intensa actividad como intérprete. En este sentido, trabajó como pianista acompañante en distintos concursos internacionales y como organista en una iglesia cercana a París. También formó un dúo con su marido, el también compositor y pianista Karl Diessel. El matrimonio dio numerosos conciertos, tanto en Francia como en el extranjero, en los que incorporaban algunas de sus propias obras.

Aparte del dúo con Diessel, hubo otra formación en la que Robert se involucró especialmente: el Cuarteto de Saxofones de la Guardia Republicana. La pianista tocaba ocasionalmente junto a esta agrupación y, con el tiempo, la colaboración con el cuarteto fue tan cercana que Robert comenzó a componer numerosas obras para saxofón, situando al instrumento de viento madera en distintas formaciones. Por ejemplo, Cadencia, Tourbillons o Variaciones están escritas para saxofón y piano, mientras que Magheia o Tetraphone están pensadas para cuarteto de saxofones. Robert también exploró combinaciones menos habituales, como el dúo de saxofones con piano (en Trinome) o el quinteto de saxofones (en Flammes Et Fumees).

Tetraphone, de Lucie Robert, por el Ensemble de Saxophones Français.

La elección del quinteto de saxofones de Robert posiblemente se debiera a la evolución de la formación con la que colaboraba. El Cuarteto de la Guardia Republicana fue fundado en 1928 por Marcel Mule, a quien probablemente la compositora conociera en el Conservatorio de París. El saxofonista había conseguido reestablecer en la institución parisina el aula de saxofón, que había desaparecido en 1870 cuando Adolphe Sax la abandonó. Tras convertir el Cuarteto de la Guardia Republicana en una formación de renombre internacional, Mule pasó el mando a Michel Nouaux, que fue quien contó con Robert como acompañante y compositora del grupo. Posteriormente Nouaux fue relevado por André Beun, quien convirtió la formación en un quinteto, estableciendo la plantilla que aún mantiene en la actualidad.


Referencias:

Collard, F. (Sin fecha). Le Quintette de saxophones de la Garde républicaine. Consultado el 4 de junio de 2025. http://francois.collard.free.fr/quintette.html

Musica et Memoria. (Sin fecha). Lucie Robert-Diessel. Consultado el 31 de mayo de 2025. http://www.musimem.com/Robert-Diessel_Lucie.htm

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Retratos sonoros

Abejo: la monja directora

La compositora filipina Rosalina Abejo (1922-1991) fue la primera monja en dirigir orquestas sinfónicas. Para ello necesitó el permiso del papa Juan XXIII. Además de una pionera en la Iglesia católica, Abejo fue la primera compositora profesional de su país de la que se tenga constancia. Sus primeros pasos en el mundo de la música fueron guiados por una tía suya, perteneciente a la Congregación de Religiosas de la Beata Virgen María a la que ella misma se acabaría uniendo. Abejo fue también pianista, además de compositora y directora. En su producción dedicó un espacio destacado a la música sacra, pero también escribió un gran número de obras seculares.

Tras formarse con su tía, Abejo estudió en la Universidad de Mujeres de Filipinas, un centro que en la época proporcionaba una educación no mixta. Posteriormente la autora abandonó su país natal para ampliar sus estudios en Estados Unidos, donde ingresó en la Escuela de Música Eastman —vinculada a la Universidad de Rochester, en Nueva York— y en la Universidad Católica de América, en Washington D. C. Al culminar esta formación la propia Abejo se convirtió en docente, impartiendo clases de composición y teoría musical en la Universidad de Kansas y en el Seminario San Pio X de Kentucky. A caballo entre Filipinas y EE.UU., la compositora recibió distintos galardones por su labor musical en ambos países.

Obertura 1081, de Rosalina Abejo, por la Orquesta Sinfónica de Filipinas.

La música sacra de Abejo intentó acercar la religión a sus compatriotas. Por ejemplo, la compositora escribió misas en tagalo y en lenguas bisayas. Esta apuesta por la cultura de su país se complementó con una significativa labor etnomusicológica que le llevó a recopilar en un libro numerosos villancicos locales. En cuanto a su obra secular, Abejo mostró un gran interés por los eventos históricos. Así surgieron obras como Conversión del rey Humabon (un rajá de Cebú que se convirtió al cristianismo), Pacto de sangre de 1565 (conocido como Sandugo, un acuerdo entre Miguel López de Legazpi y Datu Sikatuna), Sinfonía guerrilla o la Obertura 1081.

Si bien la mayoría de composiciones de inspiración histórica de Abejo se basaban en hechos del pasado, este no era el caso de la Obertura 1081. Esta obra estaba inspirada en un hecho contemporáneo que marcaría el devenir de la historia: la Proclamación N.º 1801. En plena Guerra Fría, el presidente filipino Ferdinand Marcos impuso mediante esta declaración la ley marcial para combatir a la amenaza comunista. El dirigente concentró en su persona todos los poderes del estado, incluyendo el militar. Abejo —posiblemente influenciada por la propaganda estadounidense— plasmó las promesas del líder filipino de crear una “Nueva Sociedad” de paz y prosperidad, recurriendo a citas musicales de la Obertura 1812 de Chaikovski. Desgraciadamente, las buenas intenciones no fueron más allá de la obra de Abejo y Marcos se convirtió en un dictador al frente de una cleptocracia culpable de miles de ejecuciones, torturas y encarcelamientos.


Referencias:

Juego, B. (2022, 23 de septiembre). On Martial Law at 50: Fact-Checking the Marcos Story, Countering the EDSA History. Heinrich Böll Stiftung. https://th.boell.org/en/2022/09/23/martial-law-50

vesteel. (2021, 9 de marzo). Rosalina Abejo’s Overture 1081. https://vesteel.blogspot.com/2021/03/rosalina-abejos-overture-1081.html

Winnipeg Symphony Orchestra. (Sin fecha). Four Filipino Composers You Should Know About. Consultado el 19 de enero de 2025. https://wso.ca/news/four-filipino-composers-you-should-know-about/

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Una noche en la ópera

Zariņš: un compositor literario

Hijo de una experimentada cantante —había actuado junto a distintos coros como solista por todo el país— y de un organista y constructor de órganos, el compositor letón Marģeris Zariņš (1910-1993) empezó a empaparse de música desde su niñez. Pese a estas facilidades en el hogar, su educación formal no fue sencilla. Empezó a estudiar piano en el Conservatorio de Riga, pero tuvo que abandonar la institución por las dificultades económicas a las que se enfrentaba su familia. Continuó sus estudios en el Conservatorio de Jelgava, de menor entidad que el de la capital. Zariņš no perdió de vista su objetivo y trabajó como profesor para poder costearse el reingreso en la institución de Riga. Lo consiguió, pero poco después contrajo una enfermedad que le hizo tener que abandonar nuevamente el programa formativo. A partir de entonces, Zariņš se formaría de forma independiente.

Partita en estilo barroco, de Marģeris Zariņš, por Ieva Parša y la Kremerata Baltica.

Quizás gracias a esta autonomía formativa, el compositor letón desarrolló una capacidad camaleónica para adaptarse a distintos estilos y géneros. Quienes le conocieron comparaban esta mutabilidad con la de Stravinski. Zariņš comenzó su carrera centrándose en la música vocal. Fue galardonado por obras para las que él mismo escribía los textos y escribió el que, según algunas fuentes, fue el primer oratorio letón: Los héroes de Valmiera. También firmó cinco óperas, de las cuales cuatro se estrenaron en la Ópera Nacional de Letonia. A partir de la década de 1960, el compositor viró hacia una cierta experimentación, combinando elementos del Renacimiento y el Barroco con armonías y ritmos del jazz y la música pop. A esta época corresponden obras como la Partita en estilo barroco o el Concerto grosso para piano, clave y orquesta de cámara.

Lo más sorprendente es que los virajes de Zariņš no se limitaron al mundo de la música. El compositor también se adentró en el mundo de la literatura hasta alcanzar un estatus similar al que tenía en su disciplina original. En 1969 el autor publicó su primera novela, a la que sucederían otras obras de este tipo, además de varios relatos cortos. Según sus conocidos, los textos de Zariņš eran un reflejo de las anécdotas que acostumbraba a contar: historias cargadas de humor. Existen elementos que conectan la vertiente musical del compositor con su faceta literaria, como el planteamiento de situaciones paradójicas o el uso de un lenguaje colorido y, en ocasiones, peculiar.

Concerto Innocente, de Marģeris Zariņš, por Aigars Reinis y la Kremerata Baltica.

A lo largo de su vida Zariņš ocupó distintos cargos. Fue director musical del Teatro Dailes de Riga de 1940 a 1950. También estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional de Letonia durante una temporada. Pero, sin duda, el puesto más duradero de cuantos ocupó Zariņš fue el de miembro de la junta de la Unión de Compositores Letones. Lo más curioso es que el compositor nunca se afilió al partido comunista, algo muy inusual en los perfiles que llegaban a estas posiciones políticas. Pese a ello, su fama iba más allá de las fronteras de su país y llegaba hasta Moscú. La Unión de Compositores Soviéticos le envió en varias ocasiones al extranjero gracias a su dominio del alemán y su conocimiento de algunas otras lenguas.


Referencias:

Dziesmotā Latgale. (Sin fecha). Marģeris Zariņš. Consultado el 28 de septiembre de 2024. http://www.old.lcb.lv/dziesmotalatgale/personalijas/74-margeris-zarins/

Grāvītis, O. (2005). Jauneklīgais knariņš – Marģeris Zariņš. Latvijas Vēstnesis. https://www.vestnesis.lv/ta/id/109693

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Notas al programa

«El amor brujo» de Falla

En 1907 Manuel de Falla (1876-1946) se marchó a París para expandir sus horizontes musicales. Allí tuvo contacto con algunas de las figuras más importantes del universo musical de la época, incluyendo a compositores como Ravel, Debussy o Stravinski y a otras figuras como Serguéi Diáguilev, empresario fundador de los Ballets Rusos. Durante esta etapa estrenó, por ejemplo, La vida breve, cuya puesta de largo tuvo lugar en Niza en 1913. El autor gaditano pasó un total de siete años en Francia —que incluyeron algunas escapadas a otras capitales europeas, como Londres o Bruselas—, pero en 1914 decidió regresar a España ante el estallido de la Primera Guerra Mundial.

De vuelta en España, Falla recaló en Madrid. Durante esta estancia vivió por un tiempo con el matrimonio formado por los literatos María Lejárraga y Gregorio Martínez Sierra. La escritora trabajó junto al compositor en el libreto de una de las primeras obras que escribió a su vuelta: El amor brujo. Se trataba de un encargo de la bailaora Pastora Imperio, construido sobre una leyenda andaluza propuesta por la madre de la artista flamenca: Rosario Monge, La Mejorana. La historia cuenta cómo Candelas derrota al espectro de su antiguo amante para poder emprender una nueva vida con su pareja, Carmelo.

El amor brujo, de Manuel de Falla, por Ruxandra Donose y la WDR Symphony Orchestra.

El amor brujo tuvo una acogida favorable cuando fue estrenado en el madrileño Teatro Lara el 15 de abril de 1915. La obra tuvo algunos detractores, que achacaban a Falla demasiadas influencias francesas. Aunque es innegable que las raíces de El amor brujo beben del folclore andaluz y del flamenco, es cierto que el compositor gaditano acababa de regresar de Francia e incorporó algunos elementos modernistas. Mientras trabajó en la obra, Falla estudió en profundidad el cante jondo. No llegó a citar ninguna canción existente, sino que, a partir del conocimiento que adquirió sobre el lenguaje interno de esta música, construyó su propio universo sonoro.

Tras el estreno, Falla continuó trabajando en El amor brujo, desarrollando una nueva versión de la obra. En ella eliminó algunas de las partes recitadas y amplió la plantilla instrumental. Esta revisión se interpretó por primera vez en 1916 junto al estreno de Noches en los Jardines de España. También trabajó en un arreglo en forma de ballet, que mantuvo la orquestación de la segunda versión y se estrenó en París en 1923 en formato de concierto y en 1925 en su versión escénica. En este mismo año el compositor completó la partitura definitiva de El amor brujo, en esta ocasión para orquesta sinfónica.


Referencias:

Falla, M. (2014). [Adaptación de las notas al programa para] «El amor brujo». Quodlibet: revista de especialización musical, 55, 148-153. https://ebuah.uah.es/dspace/bitstream/handle/10017/41297/adaptaci%C3%B3n_falla_QB_2014.pdf

Henken, J. (Sin fecha). El amor brujo. Hollywood Bowl. Consultado el 24 de agosto de 2024. https://es.hollywoodbowl.com/musicdb/pieces/326/el-amor-brujo

Maldonado, L. G. (2021, 3 de agosto). El ‘amor brujo’ entre Manuel de Falla y María Lejárraga, la genial autora a la sombra de su marido. El Español. https://www.elespanol.com/cultura/20210803/manuel-falla-maria-lejarraga-genial-autora-sombra/601191037_0.html

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Notas al programa

Las variedades de jazz en Shostakóvich

El compositor ruso Dimitri Shostakóvich (1906-1975) se acercó en muchas de sus obras a la música popular, representada por corrientes como el jazz. De hecho, seguramente una de sus obras más conocidas por el público general sea el vals perteneciente a la Suite para orquesta de variedades. Durante mucho tiempo esta obra fue erróneamente conocida como Suite de jazz n.º 2 debido a una confusión. Todo se esclareció cuando se descubrió la verdadera Suite de jazz n.º 2 una obra en tres movimientos y, por tanto, con un formato similar al de la primera suite jazzística de Shostkóvich. El redescubrimiento de esta segunda suite tuvo lugar en 1999, estrenándose en el año 2000. Pese a la resolución del misterio, la Suite para orquesta de variedades sigue figurando de forma incorrecta en numerosas grabaciones y ediciones.

Suite de jazz n.º 1 de Dimitri Shostakovich, por la Orquesta Sinfónica Nacional de Ucrania.

Durante la primera mitad del siglo XX fueron muchos los compositores europeos que se rindieron ante el jazz, que irrumpió desde Estados Unidos como algo novedoso. Sin embargo, el caso de Shostkóvich no se puede englobar por completo en la corriente general de influencias jazzísticas, ya que lo adaptó a partir de su versión particular del estilo. Concretamente, el jazz del autor ruso bebe más de músicas populares judías y gitanas, como el klezmer, teniendo un aire casi circense. El compositor sentía fascinación por estas tradiciones desde su niñez. Quizás esta visión del jazz también fuera una forma de esquivar el control del régimen, ya que Stalin ordenó que la música ligera estuviera bajo el control del Partido Comunista.

La Suite para orquesta de variedades amplía con su nombre su alcance más allá del mundo del jazz, incluyendo el resto de influencias populares en las que Shostakóvich se inspiró. Esta obra, a diferencia de las dos suites de jazz, está formada por retales extraídos de distintos ballets y películas en las que el compositor había participado. Posiblemente esta sea la causa del atípico orden que siguen los ocho movimientos: Marcha, Danza 1, Danza 2, Pequeña polka, Vals lírico, Vals 1, Vals 2 y Finale. Habitualmente en las suites se intercalan números con diferencias marcadas de estilo, tempo o ritmo, de modo que su contraste ayude a dar continuidad a la obra. Este problema se corrige en grabaciones como la de la Orquesta Real del Concertgebouw, que ordenan los movimientos de la siguiente forma: Marcha, Vals lírico, Danza 1, Vals 1, Pequeña polka, Vals 2, Danza 2 y Finale.

Pequeña polka de la Suite para orquesta de variedades de Dimitri Shostakovich, por la Orquesta Real del Concertgebouw.

El Vals 2 de la Suite para orquesta de variedades proviene de la película Первый эшелон (conocida en occidente como The First Echelon, que se traduciría por El primer escalón). En ella se narra la historia de un grupo de voluntarios soviéticos que viajan a una región baldía de Kazajistán para participar en un programa estatal de colonización y desarrollo agrícola. Los personajes bailan al ritmo del vals en medio de una nevada. Siguiendo los preceptos del realismo socialista que imperaba en la cultura soviética, la cinta muestra cómo estos colonos kazajos se imponen a las adversidades del entorno y a sus propias debilidades gracias a la fiable guía de los oficiales del Partido Comunista.

Escena de El primer escalón.

Referencias:

Kopplin, D. (Sin fecha). Jazz Suite No. 1. LA Phil. Consultado el 10 de agosto de 2024. https://www.laphil.com/musicdb/pieces/2113/jazz-suite-no-1

Predota, G. (2016, 12 de septiembre). Minors of the Majors; Dimitri Shostakovich: Suite for Variety Orchestra. Interlude. https://interlude.hk/minors-majors-dimitri-shostakovich-suite-variety-orchestra/

Robinson, H. (Sin fecha). Waltz No. 2 from Suite No. 1 for Variety Orchestra. Boston Symphony Orchestra. Consultado el 10 de agosto de 2024. https://www.bso.org/works/waltz-no-2-from-suite-no-1-for-variety-orchestra

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Palomitas y partituras

La aparición y desaparición de Carwithen

En el cine británico de la década de 1950 rápidamente cobró fuerza un nombre propio que hasta poco antes era completamente desconocido: Doreen Carwithen (1922-2003). La compositora fue aceptada en 1947 en un programa formativo de la Rank Organisation, la mayor productora del país en esa época. Esta iniciativa buscaba reorientar a autores de música de concierto hacia la creación de bandas sonoras. Carwithen no solo fue la primera mujer en participar en esta iniciativa, también fue la primera persona en ser seleccionada mientras estudiaba en la Royal Academy of Music. El aprendizaje de la compositora fue muy rápido y en apenas un año ya apareció en los créditos de una película, To the Public Danger.

Cuarteto de cuerda n.º 1, de Doreen Carwithen, por el Sorrel String Quartet.

Carwithen había empezado a estudiar en la Royal Academy of Music en 1941 tras ganar una Beca Aylesbury. Poco después su hermana menor Barbara también sería admitida en la institución londinense. Ambas habían recibido formación de su madre, Dulcie Carwithen, que era profesora de piano. En realidad, Dulcie había sido una gran pianista en su juventud y estuvo a punto de dar el salto al estrellato internacional, pero renunció a su carrera cuando se casó con el padre de las hermanas Carwithen. Doreen fue admitida en la Royal Academy como pianista y violonchelista, pero allí descubrió su verdadera pasión: la composición. Su maestro, William Alwyn, quedó impresionado con las composiciones que llevó a sus primeras lecciones y le animó a acometer proyectos de mayor envergadura.

La compositora dejó patente su gran técnica como intérprete en obras como su Sonatina para piano, pero donde más brilló fue en los cuartetos de cuerda. Cuando llevaba solo tres años componiendo, Carwithen ganó el Premio de Música de Cámara Alfred J. Clements por su Cuarteto de cuerda n.º 1. Este éxito se repitió con su Cuarteto de cuerda n.º 2, ganador del Premio Cobbett. Aunque la autora siguió escribiendo música de concierto, supo trasladar a la perfección su destreza al mundo del cine, consiguiendo resolver con solvencia las restricciones de plazos habituales en la industria fílmica. Gracias a esta eficiencia, recibió numerosos encargos, incluyendo la banda sonora de un documental para la coronación de Isabel II que se hizo con el BAFTA a mejor película documental en 1954.

Suffolk Suite, de Doreen Carwithen, por la London Symphony Orchestra.

Pese a sus éxitos, Carwithen encontró numerosos obstáculos en el mundo del cine. Por ejemplo, le fue imposible encontrar un agente que la representara. Esto hizo que ella misma tuviera que luchar por sus derechos. Cuando se enteró de que cobraba menos que sus colegas varones, irrumpió en la oficina del gerente para reclamar esta brecha salarial. Aunque consiguió un pequeño aumento, las cantidades percibidas siguieron distando mucho de las recibidas por los hombres. Carwithen desapareció del mundo musical tan súbitamente como había llegado. En 1961 se mudó a Blythburgh —un lugar apartado en la costa de Suffolk— junto a su amante, William Alwyn, con el que mantenía una relación en secreto desde casi 20 años antes. Su antiguo maestro no estaba divorciado aún de su mujer y no pudieron casarse hasta 1975.


Referencias:

Broad, L. (2022, 30 de octubre). Carwithen, Doreen. Classical Music by BBC Music Magazine. https://www.classical-music.com/features/composers/carwithen-doreen

Chivers, M. (Sin fecha). Doreen Carwithen in Haddenham. The Carwithen Music Festival. Consultado el 27 de julio de 2024. https://carwithenmusicfestival.co.uk/home/history/

Roberts, M. S. (2022, 29 de junio). The world’s first fully-professional female film composer – with a surprising connection to Taylor Swift. Classic FM. https://www.classicfm.com/discover-music/doreen-carwithen-mary-alwyn-film-composer/

Redacción y edición: S. Fuentes