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Svanidze o el origen de la electrónica georgiana

La compositora georgiana Natela Svanidze (1926-2017) se formó en el Conservatorio Estatal de Tifilis bajo las órdenes de Andria Balanchivadze, toda una eminencia musical en el país. Como muchos otros autores soviéticos, completó su formación en uno de las grandes instituciones formativas rusas. En el caso de Svanidze, este centro fue el Conservatorio de Moscú, donde amplió sus estudios con maestros como Revol Bunin o Nikolai Peiko. La trayectoria de la compositora parecía seguir los cauces establecidos: escribía obras con un fuerte carácter nacionalista, ingresó en la Unión de Compositores Georgianos y acabó dando clases en la actual Universidad Shota Rustaveli, donde ocupó cargos docentes cada vez de mayor envergadura.

Drops of Blood from the Heart, de Natela Svanidze, por Nino Jvania.

El nacionalismo musical georgiano se apoyaba fuertemente en el folclore. Svanidze recurrió a la tradición popular a lo largo de toda su vida, utilizándolo de formas distintas en cada una de sus etapas compositivas. Estos usos abarcan desde las citas directas hasta apariciones veladas escondidas entre complejas estructuras. Otro elemento que Svanidze reivindicaba como propio de la música de su país era la concepción polifónica, mucho más marcada que en los folclores del occidente europeo. Este planteamiento, que para ella era intuitivo, acbaría desarrollando grandes sinergias con el serialismo en la etapa en que Svanidze se aproximó a la Segunda Escuela de Viena.

Adiós al oficialismo

Al igual que otros compositores soviéticos de su generación —como Edison Denisov, Sofiya Gubaidúlina, Alfred Schnittke o Arvo Pärt—, la autora georgiana se veía atraída por las vanguardias europeas, que estaban totalmente denostadas por las autoridades culturales soviéticas. Esta atracción alcanzó su punto de no retorno cuando Svanidze acudió al Festival Otoño de Varsovia en una de sus primeras ediciones. A partir de 1963 el estilo de la compositora abandonó sus sólidas raíces románticas y empezó a explorar distintas corrientes y técnicas: dodecafonismo, serialismo, sonorismo (corriente de origen polaco), música aleatoria y música electrónica, campo en el que acabaría destacando. Esta adscripción a las vanguardias hizo que la autora se ganara un cierto rechazo de los círculos culturales institucionales de Georgia.

Lamentaciones georgianas (Epitaphium), de Natela Svanidze.

La particularidad de la música electrónica frente al resto de influencias occidentales de Svanidze es la necesidad de tener medios apropiados para producirla. La primera experiencia de la compositora con este mundo sonoro fue en Moscú, utilizando un sintetizador que se había importado desde Inglaterra. La obra resultante fue el oratorio Lamentaciones georgianas, que tenía una plantilla formada por instrumentos acústicos, voces y cinta, que demostró su presencia en el movimiento Epitaphium. Esta composición, completada en 1974, fue la primera obra electrónica de Georgia. Svanidze se convirtió con ella en la pionera de una terna de autores georgianos, junto a Nodar Mamisashvili y Mikheil Shugliashvili, que abrirían camino a esta música en el país.


Referencias:

Chudozilov, J. (2021, 10 de febrero). Beyond The Dancefloor: A Brief History of Electronic Music in Tbilisi. The Attic. https://theatticmag.com/reports/2410/beyond-the-dancefloor%3A-a-brief-history-of-electronic-music-in-tbilisi.html

Nadareishvili, M. (2015). Musical Identity in New Georgian Music: Natel Svanidze–Eka Chabashvili. GESJ: Musicology and Cultural Science, 2(12), 46-51.

Redacción y edición: S. Fuentes

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La confluencia Sowande

Una de las figuras más destacadas de la música clásica nigeriana, considerado el padre de esta, es Fela Sowande (1905-1987). El compositor y organista canalizó el legado de sus predecesores y supo construir un estilo propio que marcaría el camino a seguir. Una forma de entender la música que integraba a la perfección el repertorio europeo y la tradición de África occidental, además de influencias de otros estilos, como el jazz. Sowande era hijo de un sacerdote anglicano que ponía especial atención a la música utilizada para la liturgia. Fue así como el compositor se convirtió en niño cantor, adentrándose en el mundo de los coros eclesiales.

A través de estos coros conoció a Thomas King Ekundayo Phillips, que por entonces dirigía la agrupación en la que Sowande cantaba. Aunque era químico de formación y trabajó como óptico, Phillips es principalmente recordado por sus facetas de compositor, organista y director. Fue un gran maestro que influyó notablemente en las generaciones siguientes de autores nigerianos, incluyendo al propio Sowande. Bajo su dirección, el joven músico pronto se convirtió en un intérprete destacado, logrando una beca para estudiar en el Royal College of Organists de Londres. Con el tiempo Sowande se convertiría en el primer organista africano en ser nombrado miembro de esta institución.

Suite africana, de Fela Sowande, por la New Symphony Orchestra.

Pese a esta trayectoria, la intención de Sowande cuando emigró definitivamente a Londres no era dedicarse a la música, sino graduarse como ingeniero civil, una profesión mucho menos precaria. Sin embargo, el compositor fue incapaz de alejarse del arte. Rápidamente se convirtió en uno de los teclistas habituales en la escena jazzística londinense. Fundó su propio septeto y colaboró con numerosos artistas, como Paul Robeson, Fats Waller, Vera Lynn o Adelaide Hall. Gracias a esta frenética actividad laboral, el músico nigeriano dejó los estudios de ingeniería y dedicó todos sus esfuerzos a ampliar su formación como músico. Además de recibir lecciones privadas, se inscribió como alumno de la Universidad de Londres y el Trinity College of Music.

La producción de Sowande abarca principalmente música coral, orquestal y para órgano. Aunque el repertorio que escribió para su instrumento es especialmente célebre por su calidad, el resto de sus obras no se quedan atrás. Su infancia como niño cantor quedó reflejada en composiciones vocales, tanto religiosas como seculares, que rápidamente fueron incorporadas al repertorio de distintos coros. Fue, sin embargo, en su repertorio orquestal donde Sowande tuvo una mayor libertad para combinar todas sus influencias. En obras como la Suite africana el compositor aunó las enseñanzas de la música clásica europea con el legado de la tradición africana, especialmente de la cultura yoruba, a la que pertenecía.


Referencias:

Clive, M. (2020, 17 de septiembre). FELA SOWANDE: “Joyful Day” from African Suite. Utah Symphony. https://utahsymphony.org/explore/2020/09/fela-sowande-joyful-day-from-african-suite/

Pentreath, R. (2022, 17 de marzo). Who was Fela Sowande? The Nigerian composer who brought West African influences into classical music. Classic FM. https://www.classicfm.com/discover-music/fela-sowande-nigerian-composer-music-life-career-african-suite/

Sadoh, G. (Sin fecha). Fela Sowande: The Legacy of a Nigerian Music Legend. The Diapason. Consultado el 14 de febrero de 2026. https://www.thediapason.com/fela-sowande-legacy-nigerian-music-legend

Redacción y edición: S. Fuentes

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Notas al programa

Gonzaga: del piano romántico al carnaval

La compositora brasileña Francisca Edwiges Neves Gonzaga, más conocida como Chiquinha Gonzaga (1847-1935), procedía de una familia aristocrática. Era hija de un oficial militar, pero también nieta de esclavos por parte materna. Gracias a su estatus social, de niña recibió una educación muy esmerada, que incluyó lecciones de piano. Pero la pertenencia a esta clase también tenía sus aspectos negativos, como el matrimonio concertado al que se vio forzada con tan solo 16 años. Su marido intentó apartarla de la interpretación, ya que estaba celoso de la pasión que Gonzaga sentía por la música. La compositora acabó abandonando a su cónyuge y sus hijos en 1870. Esta decisión implicó que fuera rechazada y desheredada por su propia familia.

Forrobodó, de Chiquinha Gonzaga, por la Orquestra Sinfónica do Rio Grande do Norte.

Para poder sustentarse, Gonzaga empezó a impartir lecciones de piano y a tocar en bares. Un hecho clave de esta carrera como intérprete fue la amistad que la compositora trabó con Joaquim Antonio da Silva, líder de la banda Choro Carioca. Esta agrupación, como su propio nombre apunta, estaba especializada en el choro o chorinho, un género musical brasileño. Gonzaga se unió al grupo del flautista, convirtiéndose no solo en la primera mujer en formar parte de este tipo de colectivos, también en la primera pianista. Hasta entonces, el piano estaba concebido como un instrumento exclusivo de las clases altas, por lo que no tenía cabida en un género popular como el choro.

Pronto Gonzaga empezó a aportar sus propias composiciones a la agrupación, demostrando una gran habilidad como creadora. Su estilo combinaba su formación en la tradición clásica europea con las distintas corrientes de música popular que respiraba en su vida diaria, que a su vez integraban influencias africanas traídas por los esclavos con las de los propios nativos brasileños. Rápidamente Gonzaga se convirtió en una de las principales autoras del país. Una de sus primeras obras, Atraente, tuvo tanto éxito que se publicaron diez ediciones con distintos arreglos instrumentales en tan solo nueve meses. A lo largo de su carrera, Gonzaga llegó a publicar más de 2000 composiciones de todo tipo: operetas, valses, tangos, polcas, marchas, habaneras…

Atraente, de Chiquinha Gonzaga, por Heloisa Fernandes y Vanessa Melo.

Gonzaga estableció las bases de la música popular brasileña que conocemos actualmente. Escribió la primera marcha de carnaval, sembrando la semilla del evento internacional multitudinario en que ha llegado a convertirse. También fue la primera mujer en dirigir una orquesta en Brasil, llevando la batuta tanto en obras propias como ajenas. Además, consciente de la precariedad de los músicos, fundó la Sociedade Brasileira de Autores Teatrais, una organización para defender los derechos de autor y ayudar a que los beneficios acabaran llegando a compositores e intérpretes. Desafortunadamente, el legado de Gonzaga cayó en el olvido y solo a partir de los años 70 se empezaron a recuperar sus obras. Este resurgimiento marcó uno de sus hitos en 1997. Para celebrar el 150º aniversario de la autora se grabó una miniserie de televisión sobre su vida que ayudó a consagrarla como referente nacional.


Referencias:

de Brito, E. (2022, 6 de octubre). Composer of the Month: Chiquinha Gonzaga. Women’s Philharmonic Advocacy. https://wophil.org/cotm-chiquinha-gonzaga/

Machado Simoes, A. P. (2018). A Pedagogical Approach to the Waltzes and Tangos for Piano by Francisca Gonzaga [Tesis doctoral, Louisiana State University]. https://chiquinhagonzaga.com/wp/wp-content/uploads/2018/03/2018_A_Pedagogical_Approach_to_the_Waltzes_and_Tangos.compressed.pdf

Po Sim Head, F. (2023, 17 de julio). Brazilian First Conductor and First Choro Composer Chiquinha Gonzaga (1847-1935). Interlude. https://interlude.hk/brazilian-first-conductor-and-first-choro-composer-chiquinha-gonzaga-1847-1935/

Redacción y edición: S. Fuentes

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Palomitas y partituras

Stravinski y la revisión de «Petrushka»

El cineasta estadounidense Wes Anderson siempre ha prestado una especial atención al lado artístico de sus películas. Además de construir un estilo visual propio muy característico, el director atiende a cómo integrar objetos artísticos reales en sus universos ficticios. Por ejemplo, en la película La trama fenicia (2025), Anderson utilizó cuadros auténticos prestados por distintos museos y colecciones, en lugar de usar reproducciones. Esto supuso un esfuerzo adicional, necesitando añadir al equipo de rodaje expertos conservadores que aseguraran la correcta manipulación de estas obras de arte. En esta misma película también hay un gran cuidado con la música, integrando en la banda sonora obras de Bach, Beethoven, Músorgski o Ígor Stravinski (1882-1971), entre otros.

Los ballets de Stravinski aparecen por partida doble en La trama fenicia, con fragmentos de El pájaro de fuego y de Petrushka. El cuidado de Anderson en el arte de sus películas queda patente con la elección de las grabaciones de esta última obra. El director escogió dos versiones distintas —de la London Philharmonic Orchestra y la Columbia Symphony Orchestra— para los distintos movimientos que aparecen en la película. Más allá de los gustos personales del cineasta, estas dos grabaciones presentan una diferencia importante: la primera corresponde a la versión original del ballet, estrenada en 1911, mientras que la segunda utiliza una orquestación revisada que Stravinski publicó en 1947.

Petrushka (versión de 1947), de Ígor Stravinsky, por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt.

La Petrushka de 1947 corrigió un desliz que provenía del origen del ballet. Stravinski empezó a trabajar en la obra planteándola como una pieza de concierto para piano y orquesta, una especie de divertimento desenfadado después del éxito que tuvo El pájaro de fuego, su debut en París con los Ballets Rusos de Diáguilev. El empresario le había encargado un nuevo ballet, el que acabaría siendo La consagración de la primavera, pero el compositor necesitaba apartarse un poco de la música escénica y plasmar sobre la partitura algunas ideas que tenía en mente. Diáguilev visitó al autor, esperando que le mostrara sus progresos con el encargo, pero en su lugar Stravinski empezó a tocar fragmentos de Petrushka. Diáguilev quedó encantado y le convenció para que convirtiera aquel divertimento en la gran obra que conocemos actualmente.

El personaje protagonista de la obra, la marioneta Petrushka —heredera del folclore ruso y de Pulcinella, de la comedia del arte— estaba representado por el piano en los bocetos originales de Stravinski. Al ampliar las dimensiones de la obra, el compositor distribuyó los materiales del protagonista entre otros instrumentos, desdibujando la importancia del piano más allá de los movimientos rescatados del divertimento original. La versión de 1947 corrigió esta situación, devolviendo a la encarnación instrumental de Petrushka al centro del ballet que lleva su nombre. Stravinski aprovechó para corregir erratas de la primera edición e incorporar algunas mejoras que llevaba tiempo barajando, gracias al enorme número de representaciones al que pudo asistir. Y si estas razones no fueran suficientes, el compositor también aprovechó para renovar las regalías de la obra, consiguiendo aumentar el rendimiento económico de Petrushka.


Referencias:

Ledbetter, S. (Sin fecha). Petrushka (1947 version). Boston Symphony Orchestra. Consultado el 7 de marzo de 2026. https://www.bso.org/works/petrushka-1947-version-2

Ryan, M. (Sin fecha). Petrushka, Igor Stravinsky. LA Phil. Consultado el 8 de marzo de 2026. https://www.laphil.com/musicdb/pieces/553/petrushka#

Redacción y edición: S. Fuentes

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Retratos sonoros

Los discos que Guèbrou vendía como souvenirs

La compositora Yewubdar Gebru, más conocida como Emahoy Tsegué-Maryam Guèbrou (1923-2023), procedía de una familia aristocrática etíope. De niña fue enviada junto a una de sus hermanas a un internado en Suiza, donde aprendió a tocar el piano y el violín. Pocos años después de que regresara a su país, Etiopía fue invadida por las tropas de la Italia fascista. La familia de Guèbrou, cercana a la resistencia, fue arrestada y trasladada a la isla de Asinara como prisioneros de guerra. Durante este cautiverio, la compositora pasaba los días junto a monjas y sacerdotes y aprendió a tocar el órgano. Esta oposición al invasor hizo que Guèbrou conectara con sus raíces culturales, que habían quedado parcialmente enterradas durante su estancia en Suiza.

Tras ser liberados, la familia regresó a Adis Abeba, donde la compositora empezó a trabajar para el Ministerio de Asuntos Exteriores. En 1943 viajó a El Cairo para continuar su formación musical y allí estudió junto al violinista polaco Alexander Kontorowicz, que trabajaba en la corte del rey Faruq. Guèbrou planeaba seguir aprendiendo en el extranjero y, de hecho, le habían ofrecido una beca para estudiar en la Royal Academy of Music en Londres. Sin embargo, el gobierno etíope impidió que aceptara esta oferta. La compositora quedó hundida tras esta negativa y se refugió en la religión, retirándose a un monasterio remoto en la montaña de Amba Geshen.

Song of the Sea (reedición de La canción del mar), de Emahoy Tsegué-Maryam Guèbrou, interpretada por la propia autora.

En el monasterio se ordenó monja, cambiando su nombre por Tsegué-Maryam y adoptando el título monástico de Emahoy. Durante una década permaneció aislada del mundo, empapándose de la tradición litúrgica de la Iglesia ortodoxa de Etiopía. Tras este período regresó a la capital, donde retomó la composición y empezó a dar clases en un orfanato. La vida como religiosa no impidió que se desarrollara como artista y creadora. En 1963 viajó a Alemania para grabar sus dos primeros discos, Spielt Eigene Kompositionen (Interpreta sus propias composiciones) y Der Sang das Meeres (La canción del mar). Uno de los álbumes fue financiado por el emperador etíope, Haile Selassie, quien según algunas fuentes había estado detrás del boicot a la formación londinense de Guèbrou.

Cuando la inestabilidad política, que acabaría con el asesinato del emperador y un cambio de régimen, llegó a Etiopía en los años 70, Guèbrou se trasladó al monasterio Debre Genet de Jerusalén, donde pasó el resto de su vida. Desde allí siguió componiendo. Consiguió hacer algunas grabaciones ahorrando la limitada asignación económica que tenía. Sus discos se vendían en la tienda del monasterio, ayudando a recaudar dinero para causas benéficas. La compositora probablemente habría caído en el olvido de no ser por su sobrina, Hanna Kebbede, quien ayudó a difundir su música en el extranjero. El piano de Guèbrou consiguió reconocimiento internacional y aún a día de hoy, tras su muerte, las ventas de sus discos siguen ayudando a financiar causas benéficas a través de la fundación que lleva su nombre.


Referencias:

Beduya, J. (2023, 11 de julio). Music student helps expand Ethiopian nun’s musical legacy. Cornell Chronicle. https://news.cornell.edu/stories/2023/07/music-student-helps-expand-ethiopian-nuns-musical-legacy

De Fazio, M. I. (2024, 21 de febrero). The Extraordinary Life & Music of Emahoy Tsege-Mariam Gebru. Bandcamp. https://daily.bandcamp.com/features/emahoy-tsege-mariam-gebru-souvenirs-feature

Redacción y edición: S. Fuentes

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Bagatiróu y la creación de la escuela bielorrusa

El hogar familiar en el que se crio el compositor bielorruso Anatol Bagatiróu (1913-2003, también transcrito recurrentemente como Anatoly Bogatirev, por su adaptación al ruso) recibía visitas ocasionales de grandes personalidades de la cultura. La infancia del músico coincidió con un periodo histórico en el que por la ciudad de Vítebsk, donde vivía junto a su familia, pasaron destacadas figuras de la cultura, como los pintores Kazimir Malévich y Marc Chagall o el director ucraniano Nikolái Malkó, que acabaría estando al frente del conservatorio de la ciudad. A los ocho años Bagatiróu comenzó su formación musical reglada, pasando por instituciones como la actual Escuela Estatal de Música de Minsk o la Academia Estatal de Música de Bielorrusia, en la que fue discípulo de Vasili Zolotárev.

De este hogar familiar Bagatiróu heredó una gran afinidad por la música folclórica bielorrusa, que tendría presencia en sus obras a lo largo de toda su trayectoria. El otro gran pilar en que se apoyó la producción del compositor fue la poesía. Bagatiróu recurrió a textos de numerosos literatos, tanto compatriotas como de otros países, incluso más allá del entorno soviético, como Shakespeare. Entre los escritores a los que se aproximó encontramos nombres como Maksim Bahdanovič, Yakub Kolas, Yanka Kupala, Tarás Shevchenko, Mijaíl Lérmontov o Anna Ajmátova. Estos textos quedaron plasmados en cantatas, oratorios y óperas de gran éxito, como En los bosques de Polesia o Nadezhda Durova.

Concierto para contrabajo de Anatol Bagatiróu, por Jean-Marc Rollez y la Orquesta Filarmónica de Montecarlo.

Además de su actividad compositiva, Bagatiróu desarrolló una importante labor docente. Durante cinco décadas dio clases en la Academia Estatal en la que él mismo se había formado. Esta larga etapa incluyó un breve período en el que actuó como rector de la institución de Minsk. Quizás por su afinidad con el folclore o por la facilidad que tenía para incorporar elementos estilísticos de distintas corrientes, Bagatiróu fue una gran influencia para sus discípulos. Muchos de estos alumnos acabaron convirtiéndose en importantes autores, como los Artistas del Pueblo de la URSS Igor Luchenok y Evgeny Glebov; o los Artistas del Pueblo de la RSS de Bielorrusia Henrykh Vagner, Andrei Mdivani, Yuri Semenyako, Dmitri Smolski o Sergei Cortez (nacido en Chile).

El propio Bagatiróu fue nombrado Artista del Pueblo de la RSS de Bielorrusia en 1968. Este fue solo uno de los muchos reconocimientos y galardones que recibió a lo largo de su carrera. Un año después le otorgaron el Premio Estatal por su cantata Canciones bielorrusas. Previamente había recibido el Premio Stalin por la ópera En los bosques de Polesia, una obra que le consagró como uno de los fundadores de la escuela operística de su país. Además de estos y otros premios por composiciones específicas, Bagatiróu fue condecorado con varias órdenes, como la de Lenin, de la Revolución de Octubre, de la Bandera Roja del Trabajo, de la Amistad de los Pueblos, de la Insignia de Honor o de Francysk Skaryna.


Referencias:

Belarusian State Academy of Music. (Sin fecha). Anatoly Bogatyrev (1913–2003). Consultado el 10 de enero de 2026. https://bgam.by/en/about-the-academy/honorary-members-of-the-academy/anatoly-bogatyrev-1913-2003/

Biblioteca Nacional de Bielorrusia. (2013). Багатыроў Анатоль Васільевіч (Anatoly Vasilievich Bogatyrov). https://bis.nlb.by/ru/documents/128549

National Center of Intellectual Property. (2024, 18 de junio). Live, fight and create – Anatoly Vasilyevich Bogatyrev. https://ncip.by/en/o-centre/novosti/interesting/18.06_live-fight-and-create-anatoly-vasilyevich-bogatyrev/?special_version=Y

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Notas al programa

Gotkovsky: el juego de las imitaciones

Esta es la segunda parte de un díptico sobre la compositora francesa Ida Gotkovsky. Puedes leer la primera parte, centrada en su biografía, en este artículo: Gotkovsky: de maestros y concursos.


Aunque escribió óperas, ballets y sinfonías, Ida Gotkovsky (1933-2025) siempre tuvo una especialidad afinidad con los instrumentos de viento, ya fuera en formaciones camerísticas o en grandes bandas sinfónicas. Dedicó algunos de sus conciertos a la trompeta, el saxofón, el trombón o la trompa. También les hizo partícipes de sus obras sinfónicas, como la Sinfonía para ochenta instrumentos de viento, Fanfare o el célebre Poème du feu (Poema de fuego). De este interés por los aerófonos, correspondido por los intérpretes, surgieron algunas obras para saxofón y piano, como Brillance (1974) y las Variations Pathétiques (1980), encargadas para concursos en los Conservatorios de Bruselas y París, respectivamente.

Brillance, de Ida Gotkovsky, por Nascilansky Dúo.

Estas dos obras guardan muchas similitudes, pareciendo por momentos Variations Pathétiques una versión ampliada de Brillance. Este parecido responde al frecuente uso de la autocitación, procedimiento que Gotkovsky integró en su proceso compositivo. La autora francesa recurría a materiales que ya había empleado previamente cuando quería aludir a cuestiones relacionadas temáticamente. Esto le permitía seguir explorando las posibilidades de su música, mirarla desde otros prismas y descubrir aspectos que hasta entonces habían permanecido ocultos. Los préstamos entre obras permiten trazar una genealogía a lo largo del corpus de Gotkovsky. Porque Brillance no fue el primer eslabón en esta cadena, ya que a su vez recuperó materiales del Concierto para trombón.

Brillance está formada por cuatro movimientos: Déclamé, Désinvolte, Dolcissimo y Final. El primero tiene la forma de una gran improvisación lírica, proyectando la potencia, tanto sonora como expresiva, del saxofón. El segundo movimiento cambia completamente el ambiente, con melodías fugaces y desenfadadas frente a la solemnidad que había dominado la obra hasta ese punto. El Dolcissimo retoma la expresividad inicial, explorando las posibilidades tímbricas del dúo, tanto de forma individual como en conjunto. El movimiento final es el más exigente y virtuoso, poniendo de manifiesto la capacidad de Gotkovsky para jugar con los ritmos. Algunos análisis identifican el tercer modo de transposición de Messiaen como motor melódico de Brillance.

Variations Pathétiques, de Ida Gotkovsky, por Sarah Dunbar (sx.) y Xiao Wang (pno.).

Si bien sonoramente Variations Pathétiques es cercano a Brillance, su composición refleja un estilo más depurado en la técnica de Gotkovsky. Las variaciones a las que hace referencia el título se construyen a partir de una pequeña célula que juega con los intervalos de segunda menor y séptima mayor y que está muy presente, de forma más o menos explícita, en los seis movimientos que conforman la obra. A diferencia de Brillance, casi ningún movimiento tiene un nombre descriptivo específico, sino que se designan con las indicaciones de tempo y expresividad: Declamando con passione, Prestissimo-Leggierissimo, Lento-Rubato, Rapido-molto legato-leggiero, Con simplicità-anima y Prestissimo con fuoco. Las Variations Pathétiques marcarían el estilo a seguir en la música de Gotkovsky durante muchos años, hasta la llegada del siguiente eslabón en su cadena referencial: Incandescence (2011).


Referencias:

Augustine, S. P. (2022). Ida Gotkovsky’s Saxophone Works: A Comparative Study of Brillance, Variations Pathetiques, and Incandescence [tesis doctoral, University of Illinois]. https://www.ideals.illinois.edu/items/127249.

Hunter, S. K. (2010). The Instrumental Music of Ida Gotkovsky: Finding Intertextual Meaning [tesis doctoral, University of North Texas].

The Ambassador Duo. (1999). Brillance. Equilibrium – EQ21.

Redacción y edición: S. Fuentes

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Gotkovsky: de maestros y concursos

Jacques Gotkovsky era un violinista ucraniano que se instaló en Calais, Francia, en 1917. En el país galo se casó con Christine Eliasen, una pianista noruega que daba clases de instrumento y a menudo tocaba junto a él. Con estos antecedentes, todos los hijos de la pareja estuvieron en contacto con la música desde la cuna, aunque solo tres se dedicaron a ella profesionalmente. Dos de ellos, Ivar y Nell, heredaron las vocaciones instrumentales de sus padres, consiguiendo labrarse un nombre en el piano y el violín, respectivamente. Al contrario que sus hermanos, Ida Gotkovsky (1933-2025) no destacó como intérprete, a pesar de ser una pianista habilidosa, sino que escogió el camino de la composición.

Se dice que Gotkovsky empezó a componer con tan solo ocho años, consiguiendo acceder al Conservatorio de París con apenas diez. Un año más tarde ya impartía clases privadas de piano, siguiendo la estela de su madre. En la institución parisina tuvo maestros de primer orden, como Noël Gallon, Tony Aubin, Alice Pelliot o Georges Hugon. Aunque, los dos mentores que dejaron una mayor influencia en la joven fueron, sin duda, Olivier Messiaen y Nadia Boulanger. Durante los catorce años que estudió en el Conservatorio de París junto a tan distinguidos maestros, Gotkovsky ganó numerosos premios que le ayudarían a dar un impulso inicial a su carrera. A estos méritos académicos se acabarían sumando otros, como el Premio Blumenthal en 1958 o el Gran Premio de la Ciudad de París en 1966.

Poème du Feu, de Ida Gotkovsky, por la Musique de l‘Air de France.

La influencia de Messiaen puede verse en la facilidad de Gotkovsky para jugar con los ritmos de forma creativa. También en el uso de algunos materiales poco convencionales como base para las melodías, ya que la compositora recurrió al canto llano gregoriano o a los modos de transposición limitada de su maestro. Boulanger intentaba que sus alumnos dominaran la tradición, pero que esta no eclipsara a sus estilos propios. Esto se refleja a la perfección en la obra de Gotkovsky, que bebe de muchos de sus predecesores franceses, pero es completamente distinta a ellos. A pesar de que la compositora no estudió durante mucho tiempo con Boulanger, el vínculo que se formó entre ellas fue muy fuerte y durante años continuó escribiendo a su antigua maestra para pedir consejo sobre algunas de sus composiciones.

La mayoría de las composiciones de Gotkovsky respondieron a encargos, tanto de Francia como del extranjero. Sus obras gozaron de una gran popularidad en los concursos por el alto nivel que exigían a los intérpretes. Escribió cinco obras para certámenes en el Conservatorio parisino y algunas más para otras instituciones, como Brillance, compuesta en 1974 para un concurso en el Conservatorio de Bruselas. A pesar de estas conexiones, Gotkovsky vivió alejada de las grandes ciudades, manteniéndose cercana a la naturaleza (quizás otra herencia de Messiaen y su amor por la ornitología). En una entrevista afirmó que necesitaba de esta soledad y tranquilidad para poder componer y que no sentía que pudiera hacerlo en ningún otro lugar.


Referencias:

Augustine, S. P. (2022). Ida Gotkovsky’s Saxophone Works: A Comparative Study of Brillance, Variations Pathetiques, and Incandescence [tesis doctoral, University of Illinois]. https://www.ideals.illinois.edu/items/127249.

Hunter, S. K. (2010). The Instrumental Music of Ida Gotkovsky: Finding Intertextual Meaning [tesis doctoral, University of North Texas].

The Ambassador Duo. (1999). Brillance. Equilibrium – EQ21.

Redacción y edición: S. Fuentes

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Retratos sonoros Una noche en la ópera

Los viajes de van Oosterzee

Aunque nació en Yakarta, por entonces conocida como Batavia y perteneciente a las Indias Orientales Neerlandesas, la compositora y pianista Cornélie van Oosterzee (1863-1943) se mudó a La Haya con su familia cuando tenía cinco años. Una vez asentada en la metrópolis, la niña empezó a recibir lecciones de piano en el conservatorio de la ciudad. A esta formación instrumental se sumaron clases de teoría musical con Willem Nicolaï. Esta etapa, que comenzó cuando van Oosterzee tenía 16 años, concluyó abruptamente en 1883. La compositora se vio nuevamente arrastrada al otro extremo del mundo, trasladándose a sus orígenes, de vuelta a las Indias Orientales.

Desde Yakarta la compositora neerlandesa mantuvo correspondencia postal con Clara Schumann. Esta relación epistolar le permitió mantener su vocación musical viva pese a los obstáculos que no dejaban de interponerse en su camino. Atendiendo a la producción de van Oosterzee, este segundo período que pasó en la capital indonesia fue una espera impaciente hasta su regreso a Europa. No hay ningún rastro de influencias orientales, salvo un par de movimientos de sus Sechs leichte Klavierstücke (Seis piezas sencillas para piano) en cuyos títulos se mencionan Java y Malasia. El ansiado retorno al Viejo Continente se produjo en 1888 tras la muerte de su madre.

Cuatro melodías para clarinete y piano sobre temas de Cornélie van Oosterzee.

La compositora neerlandesa retomó su carrera musical exactamente donde lo había dejado: estudiando con Nicolaï en La Haya. Por consejo de sus amigos, entre los que se encontraba el compositor germanoholandés Julius Röntgen, van Oosterzee decidió mudarse a Alemania para continuar su formación. Este movimiento encajaba a la perfección con la perspectiva musical de la autora, que era una gran admiradora de los compositores románticos, especialmente de Richard Wagner. Tras pasar por Berlín, la compositora se asentó durante un tiempo en Stuttgart, donde estudió con su compatriota Samuel de Lange y con Robert Radecke. Finalmente regresó a la capital al ser admitida por Heinrich Urban en su academia, especializada en la composición orquestal.

A pesar de que van Oosterzee permaneció en Alemania durante el resto de su vida, consiguió un gran reconocimiento en su país de origen. Fue nombrada caballero de la Orden de Orange-Nassau en 1897, una distinción honorífica que había sido creada cinco años antes. También fue miembro de la Asociación para la Promoción de la Música y su música fue interpretada por la Orquesta del Concertgebouw. Aunque se centró en obras instrumentales, van Oosterzee también escribió música vocal, incluyendo una ópera, Das Gelöbnis. Una cantata suya se utilizó para inaugurar una Exposición Nacional en La Haya. Desgraciadamente, muchas de las obras de mayor envergadura de la compositora neerlandesa se perdieron durante la Batalla de Berlín, en la que el ejército soviético capturó la capital de la Alemania nazi.


Referencias:

Kierszka, T. (Sin fecha). Cornélie van Oosterzee | Hanna Beekhuis. Nederlandse Componistes. https://web.archive.org/web/20170326142205/https://nederlandsecomponistes.zierikzeenet.nl/homepage/show/pagina.php?paginaid=225484

Stichting Vrouw & Muziek. (Sin fecha). Cornélie van Oosterzee. Consultado el 22 de diciembre de 2025. https://vrouwenmuziek.nl/wordpress/en/cornelie-van-oosterzee/

Redacción y edición: S. Fuentes

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Palomitas y partituras

Las matemáticas Bach o el trío de dos

La música de Johann Sebastian Bach (1685-1750) está presente en multitud de películas. Esto es algo normal, dada su calidad y la extensísima producción del compositor alemán. Algunas de sus obras aparecen una y otra vez como significante de la música clásica, prácticamente desprovistas de su identidad propia. Sin embargo, existe un grupo de obras que, si bien aparecen de forma aislada en productos audiovisuales, están casi completamente cubiertas por estos: las seis sonatas para violín y clave (BWV 1014 a 1019). Por ejemplo, la Sonata para violín y clave n.º 1 aparece en La montaña entre nosotros, protagonizada por Idris Elba y Kate Winslet.

Se desconoce el propósito con el que fueron compuestas las seis sonatas para violín y clave. Todos los estudios apuntan a que proceden de la época en la que Bach estuvo en Köthen. El compositor trabajó en esta ciudad sajona durante algo más de un lustro antes de trasladarse a Leipzig. Si bien las cinco primeras sonatas del conjunto son muy similares desde un punto de vista estructural, la sexta es ligeramente distinta. El cambio más evidente es el número de movimientos, que en la última obra del grupo asciende a cinco, frente a los cuatro del resto. Pese a esta diferencia, todas las sonatas alternan movimientos lentos y rápidos siguiendo el modelo de trío sonatas importado desde Italia.

Sonata para violín y clave n.º 3, de Johann Sebastian Bach, por Shunske Sato y Menno van Delft.

Las sonatas a trío, como su nombre indica, estaban pensadas para tres voces distintas. En su versión original, estas voces correspondían a dos instrumentos solistas y bajo continuo, que podía ser realizado por uno o más instrumentos. En las seis sonatas para violín y clave, Bach asignó al clave una de las líneas melódicas y el bajo, reduciendo la plantilla a solo dos instrumentos. Este sistema también lo aplicó en otras obras, como las sonatas para viola da gamba y clave (BWV 1027 a 1029) o las sonatas para flauta y clave (BWV 1030 a 1032). El compositor aún retorció más esta reducción de plantilla en las seis sonatas para órgano (BWV 525 a 530), delegando en este instrumento todas las partes de la sonata a trío.

Este manejo magistral de la plantilla instrumental y las voces llevó durante un tiempo a pensar que las sonatas para violín y clave eran arreglos de obras con dos violines. Con el tiempo se ha demostrado que Bach escribió la mayoría de movimientos con la plantilla final en mente, salvo alguna excepción que proviniera de composiciones anteriores. Esta reutilización estuvo especialmente presente en la Sonata para violín y clave n.º 6, que en su versión original tenía dos movimientos de la partita BWV 830. Tras múltiples revisiones, Bach acabó prescindiendo de estos movimientos y eliminando la repetición del Vivace inicial (cuyo tempo acabaría convirtiéndose en Allegro), que se utilizaba como sexto y último movimiento para concluir la obra.


Referencias:

Kemp, L. (Sin fecha). Bach (6) Sonatas for Violin and Harpsichord. Gramophone. Consultado el 6 de diciembre de 2025. https://www.gramophone.co.uk/review/bach-6-sonatas-for-violin-and-harpsichord

Kyburz, R. (Sin fecha). Bach: Sonatas for Harpsichord and Violin, BWV 1014 – 1019. Rolf’s Music Blog. Consultado el 6 de diciembre de 2025. https://www.rolf-musicblog.net/bach-violin-sonatas-bwv-1014-1019/

Marchand, G. (Sin fecha). Bach: Complete Sonatas For Violin And Harpsichord. Outhere Music. Consultado el 6 de diciembre de 2025. https://outhere-music.com/en/albums/bach-complete-sonatas-violin-and-harpsichord

Redacción y edición: S. Fuentes