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La dedicación de Rueff a los vientos

La compositora francesa Jeanine Rueff (1922-1999) es una desconocida para muchos músicos, aunque sus obras gozan de una cierta popularidad entre los intérpretes de viento madera. Las numerosas grabaciones de Chanson et Passepied, su Concertino para clarinete o la Sonata para saxofón alto ejemplifican esta difusión. La música de Rueff corrió mejor suerte que la de algunos de sus compañeros y maestros, como Jean Gallon, cuyas obras se han perdido. Un factor que probablemente contribuya al desconocimiento del público general respecto a la compositora es la escasez de datos biográficos sobre ella. Apenas sabemos dónde y con quién estudió y trabajó. No son muchos datos, pero bastan para comprender la afinidad entre Rueff y los vientos.

Sonata para saxofón alto de Jeanine Rueff, por Wonki Lee.

Rueff estudió en el Conservatorio de París, su ciudad natal. Aunque recibió lecciones de Jean Gallon y de su hermano Noël Gallon, su maestro más importante fue Henri Büsser. Este docente canalizaba la herencia de los grandes músicos de la generación anterior, ya que había sido discípulo de figuras como César Franck, Charles Gounod o Jules Massenet. La compositora aprovechó las enseñanzas de estos maestros y consiguió el segundo premio en el Gran Premio de Roma de 1948, quedando por detrás de Odette Gartenlaub. Tres años antes Rueff se había alzado con el premio Favareille-Chailley-Richez por su Quinteto con piano.

El vínculo entre Rueff y los vientos se reforzó y profundizó poco después de graduarse, cuando empezó a trabajar como pianista en el Conservatorio de París. La compositora acompañaba a los alumnos de saxofón y clarinete de las clases de Marcel Mule y Ulysse Delécluse, respectivamente. Tras unos años en este puesto, Rueff asumió otras asignaturas más alejadas de la interpretación, como teoría musical o armonía. Esta labor docente se vio reflejada en la actividad compositiva de la autora francesa, que incluyó algunas obras de carácter pedagógico en su producción. En total Jeanine Rueff impartió clases en el Conservatorio de París durante casi 40 años.

Concertino, de Jeanine Rueff, por Ulysse y Jacques Delécluse.

La música de Rueff se nutrió de toda la tradición heredada de sus maestros, pero también se abrió a influencias de todo tipo, aunque sin adscribirse fuertemente a ningún estilo o movimiento específico. En sus obras se pueden encontrar ideas atonales, que conviven con gestos procedentes del jazz. En su producción gozan de un lugar privilegiado las obras para instrumentos de viento, con especial atención al viento madera. Además de las obras ya mencionadas, encontramos ejemplos como el Concierto para cuarteto de saxofones, el Trío para oboe, clarinete y fagot o la Pieza de concierto para trombón bajo, que tuvo presencia en concursos internacionales durante años. También escribió algunas pequeñas obras sinfónicas y una ópera de cámara, La Femme d’Enée (La mujer de Eneas).


Referencias:

Clarinet Music By Women. (Sin fecha). Jeanine Rueff. Consultado el 21 de noviembre de 2025. https://clarinetmusicbywomen.com/jeanine-rueff/

Lücker, A. (2022, 9 de febrero). 115/250: Jeanine Rueff. VAN Magazin. https://van-magazin.de/mag/250-komponistinnen-jeanine-rueff/

Martí-Frasquier, J. (2024, febrero). TROIS POUR DEUX, Jeanine Rueff. Joan Martí-Frasquier. https://joanmf.com/trois-pour-deux-jeanine-rueff/

Musica et Memoria. (Sin fecha). Prix de Rome 1940-1949. Consultado el 24 de noviembre de 2025. http://www.musimem.com/prix-rome-1940-1949.htm

Redacción y edición: S. Fuentes

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Las sonatas de Tartini

Seguramente las dos cosas por las que sea más conocido Giuseppe Tartini (1692-1770) sean su sonata El trino del diablo y su pintoresca vida. El violinista y compositor italiano nació en Piran, actualmente parte de Eslovenia, aunque en aquella época pertenecía a la República de Venecia y era conocida por su topónimo italiano, Pirano. La familia de Tartini estableció que se dedicara a la vida eclesiástica, pero el compositor tenía algunas aficiones poco apropiadas para un hombre de la Iglesia. En 1708 ingresó en la Universidad de Padua para estudiar leyes. Rápidamente se hizo famoso en la ciudad por su habilidad para la esgrima tras batirse con éxito en numerosos duelos… mientras llevaba su atavío religioso.

Sonata para violín en sol menor «El trino del diablo», de Giuseppe Tartini, por Ray Chen y la Amsterdam Sinfonietta.

Aparte de su pasión por la espada, Tartini también desató la furia del cardenal de Padua al casarse con una amante suya. El compositor acabó huyendo de la ciudad, ya que este matrimonio también contaba con el rechazo de su propia familia. Se refugió en un convento franciscano en Asís, retiro que aprovechó para desarrollar su habilidad con el violín. Allí también recibió lecciones de composición del organista del convento, Bohuslav Černohorský. Este exilio concluyó cuando Tartini fue perdonado por el cardenal y pudo regresar a Padua, donde residió durante la mayor parte de su vida. A partir de entonces el violinista y compositor dedicaría todos sus esfuerzos a la música.

La fama de El trino del diablo, sobrenombre por el que se conoce a la Sonata para violín en sol menor, se debe al gran virtuosismo que exige y a la historia de su composición. El astrónomo Jérôme Lalande contó esta génesis, que el mismo Tartini le había transmitido. El compositor había soñado que hacía un pacto con el diablo para que cumpliera sus deseos a cambio de su alma. En esta ensoñación, el músico le dio su violín para ver si el diablo podía tocar y, para su sorpresa, su maléfico acompañante hizo sonar una música como ninguna otra que Tartini hubiera escuchado. Cuando despertó, se apresuró a anotarla, comenzando a crear su célebre sonata. El compositor decía que su obra, pese a ser una de sus mejores creaciones, no hacía justicia a lo que había escuchado en su sueño.

Sonata a tres en re menor, de Giuseppe Tartini, por el Croatian Baroque Ensemble.

La célebre y demoniaca sonata de Tartini es solo una de los cientos de obras para violín que incluye su catálogo. Además de casi 200 sonatas para su instrumento, el compositor firmó más de un centenar de conciertos y un número significativo de obras camerísticas. Entre estas últimas se incluyen sus 37 sonatas a trío, que le convierten en el autor italiano de su generación de mayor importancia para este formato. Este repertorio, correspondiente a la última etapa compositiva de Tartini, abandona en gran medida el virtuosismo por el que era conocido para centrarse en aspectos más técnicos de la composición. Tartini, que también fue un importante teórico, aprovechó muchas de estas obras para poner en práctica los conceptos sobre los que había estado especulando.


Referencias:

Brilliant Classics. (Sin fecha). Tartini: Trio Sonatas. Consultado el 23 de noviembre de 2024. https://www.brilliantclassics.com/articles/t/tartini-trio-sonatas

Chandler, A. (2023). Tartini Violin Sonatas. Hyperion Records. https://www.hyperion-records.co.uk/dc.asp?dc=D_SIGCD781

Redacción y edición: S. Fuentes