La familia del compositor barcelonés Enric Morera i Viura (1865-1942) se trasladó a Argentina cuando él era un niño. Allí el pequeño músico aprendió de forma casi autodidacta observando a su padre, que trabajaba como contrabajista en el Teatro Alcázar de Buenos Aires, y los compañeros de este. Cuando pudo valerse musicalmente por sí mismo, Morera empezó a tocar acompañando a su progenitor en fiestas populares y servicios religiosos. Buscando formalizar este aprendizaje sui géneris, el compositor viajó en 1885 hasta Bruselas con la intención de ingresar en el Conservatorio de la ciudad, uno de los más célebres de la época. Desgraciadamente, las carencias que buscaba cubrir en la institución belga hicieron que no superara el proceso selectivo. Este fracaso no desvió a Morera en su plan de estudiar en Bruselas y durante cinco años recibió lecciones privadas de profesores del Conservatorio.
Tras concluir esta etapa estudiantil Morera regresó a su Barcelona natal, donde fue recibido con los brazos abiertos como músico de formación europea. Fue así como se integró en el movimiento modernista, que pretendía renovar la música catalana dándole un carácter más próximo a las influencias continentales que a las ideas predominantes en España. Morera empezó a trabajar como violinista en el Liceu y así entró en contacto con un amplio repertorio lírico. A través de este puesto de trabajo y de los círculos modernistas en los que se movía, el compositor barcelonés se alejó de la ópera italiana y de la zarzuela y empezó a aproximarse a los mundos sonoros de Wagner, que se convirtió en su principal referente.
Siguiendo la estela del coloso alemán, Morera empezó a trabajar en una ópera que mantuviera la idea wagneriana de obra de arte total. Así surgió La Fada (El Hada), una composición en la que tenían presencia la naturaleza (el hada habita en un lago pirenaico), un amor imposible y el acorde de Tristán. La ópera cuenta la historia de dos amantes en la época del rey Jaume I pertenecientes a familias nobles enfrentadas, transformando a Romeo y Julieta en Jausbert de Paracolls y Gueralda de Évol. El estreno tuvo lugar en Sitges, que se había convertido en el epicentro de los círculos modernistas gracias a Cau Ferrat, la casa-taller que estableció Santiago Rusiñol en la localidad.
Muchos de los compañeros modernistas de Morera participaron en la organización del estreno: Enrique Granados interpretó al piano la ópera en una audición previa, Jaume Massó se encargó de escribir el libreto, Miquel Utrillo elaboró la cartelería promocional, Lluís Labarta diseñó el vestuario y Rusiñol, como anfitrión sitgetano, pintó los telones a utilizar. La ópera tuvo una única representación, pero fue un evento muy sonado. Para la ocasión se fletó un tren extraordinario desde Barcelona, de modo que todo el que quisiera pudiera acudir. Y la gente acudió. El teatro completó su aforo y se cuenta que centenares de personas se quedaron a las puertas al no conseguir entradas.
Referencias:
Aviñoa Pérez, X. (Sin fecha). Enric Morera i Viura. Real Academia de la Historia. Consultado el 20 de julio de 2026. https://historia-hispanica.rah.es/biografias/32171-enric-morera-i-viura
Fernández, T. y Tamaro, E. Enrique Morera. Biografías y Vidas. https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/morera.htm
La memòria de les cases. (Sin fecha). Enric Morera Viura. Consultado el 20 de julio de 2026. https://www.sitges.cat/lamemoriadelescases/cas/enricmorera.html
Maynés, V. (2022, 1 de febrero). ‘La Fada’, el sueño modernista de Enric Morera. Ópera Actual. https://www.operaactual.com/reportaje/la-fada-sueno-de-enric-morera/
Redacción y edición: S. Fuentes
