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Retratos sonoros

Breilh-Decruck: una vida entre continentes

Fernande Breilh-Decruck (1896-1954) fue una de las compositoras más importantes de su época. Sin embargo, mucha de su música cayó poco a poco en el olvido. Este abandono quizás fuese la consecuencia de una vida a caballo entre dos continentes, o puede que del rechazo que encontró en su país natal tras la Segunda Guerra Mundial. Por suerte, actualmente sus obras se empiezan a recuperar y grabar.

La compositora francesa comenzó sus estudios de música en el Conservatorio de Toulouse. Allí empezó a despuntar y fue merecedora de premios en piano, teoría musical y armonía. Con unos conocimientos respaldados por este palmarés, en 1918 entró al Conservatorio de París, donde repitió sus hazañas. Consiguió premios en armonía, contrapunto, fuga y piano acompañante.

En 1923 se convirtió en profesora asistente de armonía. Entre sus alumnos se encontraron compositores de la talla de Olivier Messiaen. De hecho, siete de sus alumnos ganaron el Premio de Roma, posiblemente la máxima distinción académica de composición en Francia.

Cantilene de Fernande Breilh-Decruck por Mark Allen Jr. y Allison Wang.

Pero Fernande Breilh no limitó sus estudios a la composición y el piano. A finales de 1922 comenzó a estudiar órgano. Su maestría con el instrumento le llevó a conseguir una gira como organista por Estados Unidos en 1928. En su primer concierto en el continente americano la compositora improvisó una sinfonía en tres movimientos sobre temas propuestos por compositores locales. La hazaña fue tan impresionante que a partir de entonces hizo lo mismo en cada recital.

A principios de los años 30 empezó a escribir sus primeras obras para saxofón, instrumento en el que se estaba especializando su marido. Entró en contacto con la escuela francesa —liderada por Marcel Mule—, que por aquel momento estaba empezando a surgir. Durante su estancia en Nueva York hizo varios viajes a Francia. En uno de estos viajes compuso Chant lyrique, una obra para saxofón y piano, que se convirtió en la primera obra de una compositora en formar parte del repertorio de la Guardia Republicana. De hecho, durante muchos años fue una de las obras obligadas para las pruebas de acceso al cuerpo.

Sonata en do# de Fernande Breilh-Decruck, 1º movimiento: Très modéré por Mathieu Gaulin y Jacynthe Riverin.

En 1932 su marido tuvo un accidente en el que perdió la movilidad de una mano, por lo que su carrera como instrumentista se vio cortada de raíz. Él volvió a Francia, donde fundó una editorial, pero la compositora permaneció en Estados Unidos un año más. Cuando finalmente regresó a París comenzó una etapa en la que compuso mucha música para instrumentos de viento, incluido el cuarteto Pavane, dedicado al Cuarteto de la Guardia Republicana que había fundado Mule. Durante esta época la compositora escribía su música por las noches, aprovechando que sus hijos dormían y sin posibilidad de ayudarse del piano.

Breilh-Decruck se marchó con sus hijos a Toulouse. Allí daba recitales de órgano e impartía clases. En 1942 volvió a París con la intención de dedicarse en exclusiva a la composición. En esta fase de retorno a la gran ciudad estrenó muchas obras —a veces tocando ella misma los papeles de órgano y piano—, incluida su Sonata en do# para saxofón (o viola) y orquesta, dedicada a Marcel Mule.

Pero este éxito y reconocimiento en la capital francesa acabó con el fin de la Segunda Guerra Mundial. Muchos compositores volvían entonces del exilio y se empezaba a mirar con recelo a los músicos que habían seguido trabajando durante la ocupación nazi (aunque no tuvieran relación con los alemanes). Capeó este ambiente agitado pasando unos meses en Estados Unidos, aunque finalmente regresó a Francia.

Pieces Françaises de Fernande Breilh-Decruck, 2º movimiento: Vieux calvaire por Elisa Urrestarazu y Cornelia Lenzin.

Sin embargo, este retorno fue agridulce. La compositora se apartó de París, trasladándose a Fontainebleu. Allí residió con su hijo menor —se había divorciado en 1950, aunque el matrimonio llevaba mucho tiempo viviendo separado—, compaginando la actividad docente con la de organista en una iglesia. Pero las condiciones en el templo eran duras, y en 1952 la compositora enfermó a causa del frío. Las cosas se complicaron y acabó sufriendo un derrame cerebral que la dejó hemipléjica. Murió dos años después.


Referencias:

Fernande Breilh-Decruck (Sin fecha). Biography. Consultado el 7 de noviembre de 2020. https://fernandedecruck.com/biography/

Redacción y edición: S. Fuentes