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Notas al programa

Gotkovsky: el juego de las imitaciones

Esta es la segunda parte de un díptico sobre la compositora francesa Ida Gotkovsky. Puedes leer la primera parte, centrada en su biografía, en este artículo: Gotkovsky: de maestros y concursos.


Aunque escribió óperas, ballets y sinfonías, Ida Gotkovsky (1933-2025) siempre tuvo una especialidad afinidad con los instrumentos de viento, ya fuera en formaciones camerísticas o en grandes bandas sinfónicas. Dedicó algunos de sus conciertos a la trompeta, el saxofón, el trombón o la trompa. También les hizo partícipes de sus obras sinfónicas, como la Sinfonía para ochenta instrumentos de viento, Fanfare o el célebre Poème du feu (Poema de fuego). De este interés por los aerófonos, correspondido por los intérpretes, surgieron algunas obras para saxofón y piano, como Brillance (1974) y las Variations Pathétiques (1980), encargadas para concursos en los Conservatorios de Bruselas y París, respectivamente.

Brillance, de Ida Gotkovsky, por Nascilansky Dúo.

Estas dos obras guardan muchas similitudes, pareciendo por momentos Variations Pathétiques una versión ampliada de Brillance. Este parecido responde al frecuente uso de la autocitación, procedimiento que Gotkovsky integró en su proceso compositivo. La autora francesa recurría a materiales que ya había empleado previamente cuando quería aludir a cuestiones relacionadas temáticamente. Esto le permitía seguir explorando las posibilidades de su música, mirarla desde otros prismas y descubrir aspectos que hasta entonces habían permanecido ocultos. Los préstamos entre obras permiten trazar una genealogía a lo largo del corpus de Gotkovsky. Porque Brillance no fue el primer eslabón en esta cadena, ya que a su vez recuperó materiales del Concierto para trombón.

Brillance está formada por cuatro movimientos: Déclamé, Désinvolte, Dolcissimo y Final. El primero tiene la forma de una gran improvisación lírica, proyectando la potencia, tanto sonora como expresiva, del saxofón. El segundo movimiento cambia completamente el ambiente, con melodías fugaces y desenfadadas frente a la solemnidad que había dominado la obra hasta ese punto. El Dolcissimo retoma la expresividad inicial, explorando las posibilidades tímbricas del dúo, tanto de forma individual como en conjunto. El movimiento final es el más exigente y virtuoso, poniendo de manifiesto la capacidad de Gotkovsky para jugar con los ritmos. Algunos análisis identifican el tercer modo de transposición de Messiaen como motor melódico de Brillance.

Variations Pathétiques, de Ida Gotkovsky, por Sarah Dunbar (sx.) y Xiao Wang (pno.).

Si bien sonoramente Variations Pathétiques es cercano a Brillance, su composición refleja un estilo más depurado en la técnica de Gotkovsky. Las variaciones a las que hace referencia el título se construyen a partir de una pequeña célula que juega con los intervalos de segunda menor y séptima mayor y que está muy presente, de forma más o menos explícita, en los seis movimientos que conforman la obra. A diferencia de Brillance, casi ningún movimiento tiene un nombre descriptivo específico, sino que se designan con las indicaciones de tempo y expresividad: Declamando con passione, Prestissimo-Leggierissimo, Lento-Rubato, Rapido-molto legato-leggiero, Con simplicità-anima y Prestissimo con fuoco. Las Variations Pathétiques marcarían el estilo a seguir en la música de Gotkovsky durante muchos años, hasta la llegada del siguiente eslabón en su cadena referencial: Incandescence (2011).


Referencias:

Augustine, S. P. (2022). Ida Gotkovsky’s Saxophone Works: A Comparative Study of Brillance, Variations Pathetiques, and Incandescence [tesis doctoral, University of Illinois]. https://www.ideals.illinois.edu/items/127249.

Hunter, S. K. (2010). The Instrumental Music of Ida Gotkovsky: Finding Intertextual Meaning [tesis doctoral, University of North Texas].

The Ambassador Duo. (1999). Brillance. Equilibrium – EQ21.

Redacción y edición: S. Fuentes

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Retratos sonoros

Gotkovsky: de maestros y concursos

Jacques Gotkovsky era un violinista ucraniano que se instaló en Calais, Francia, en 1917. En el país galo se casó con Christine Eliasen, una pianista noruega que daba clases de instrumento y a menudo tocaba junto a él. Con estos antecedentes, todos los hijos de la pareja estuvieron en contacto con la música desde la cuna, aunque solo tres se dedicaron a ella profesionalmente. Dos de ellos, Ivar y Nell, heredaron las vocaciones instrumentales de sus padres, consiguiendo labrarse un nombre en el piano y el violín, respectivamente. Al contrario que sus hermanos, Ida Gotkovsky (1933-2025) no destacó como intérprete, a pesar de ser una pianista habilidosa, sino que escogió el camino de la composición.

Se dice que Gotkovsky empezó a componer con tan solo ocho años, consiguiendo acceder al Conservatorio de París con apenas diez. Un año más tarde ya impartía clases privadas de piano, siguiendo la estela de su madre. En la institución parisina tuvo maestros de primer orden, como Noël Gallon, Tony Aubin, Alice Pelliot o Georges Hugon. Aunque, los dos mentores que dejaron una mayor influencia en la joven fueron, sin duda, Olivier Messiaen y Nadia Boulanger. Durante los catorce años que estudió en el Conservatorio de París junto a tan distinguidos maestros, Gotkovsky ganó numerosos premios que le ayudarían a dar un impulso inicial a su carrera. A estos méritos académicos se acabarían sumando otros, como el Premio Blumenthal en 1958 o el Gran Premio de la Ciudad de París en 1966.

Poème du Feu, de Ida Gotkovsky, por la Musique de l‘Air de France.

La influencia de Messiaen puede verse en la facilidad de Gotkovsky para jugar con los ritmos de forma creativa. También en el uso de algunos materiales poco convencionales como base para las melodías, ya que la compositora recurrió al canto llano gregoriano o a los modos de transposición limitada de su maestro. Boulanger intentaba que sus alumnos dominaran la tradición, pero que esta no eclipsara a sus estilos propios. Esto se refleja a la perfección en la obra de Gotkovsky, que bebe de muchos de sus predecesores franceses, pero es completamente distinta a ellos. A pesar de que la compositora no estudió durante mucho tiempo con Boulanger, el vínculo que se formó entre ellas fue muy fuerte y durante años continuó escribiendo a su antigua maestra para pedir consejo sobre algunas de sus composiciones.

La mayoría de las composiciones de Gotkovsky respondieron a encargos, tanto de Francia como del extranjero. Sus obras gozaron de una gran popularidad en los concursos por el alto nivel que exigían a los intérpretes. Escribió cinco obras para certámenes en el Conservatorio parisino y algunas más para otras instituciones, como Brillance, compuesta en 1974 para un concurso en el Conservatorio de Bruselas. A pesar de estas conexiones, Gotkovsky vivió alejada de las grandes ciudades, manteniéndose cercana a la naturaleza (quizás otra herencia de Messiaen y su amor por la ornitología). En una entrevista afirmó que necesitaba de esta soledad y tranquilidad para poder componer y que no sentía que pudiera hacerlo en ningún otro lugar.


Referencias:

Augustine, S. P. (2022). Ida Gotkovsky’s Saxophone Works: A Comparative Study of Brillance, Variations Pathetiques, and Incandescence [tesis doctoral, University of Illinois]. https://www.ideals.illinois.edu/items/127249.

Hunter, S. K. (2010). The Instrumental Music of Ida Gotkovsky: Finding Intertextual Meaning [tesis doctoral, University of North Texas].

The Ambassador Duo. (1999). Brillance. Equilibrium – EQ21.

Redacción y edición: S. Fuentes