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Janotha entre animales y monarcas

De Natalia Janotha (1856-1932) se llegó a decir que era una digna sucesora de Clara Schumann, la que fuera su maestra entre 1871 y, al menos, 1874. En general, la compositora y pianista polaca se encontró toda su vida muy vinculada al entorno alemán al que pertenecieron los Schumann, desde que empezara a tocar en público en Leipzig con 12 años. La joven, que había recibido las primeras lecciones de piano de su padre, rápidamente se ganó el favor del público y captó la atención de la princesa Victoria.

La simpatía de la princesa hizo que Janotha acabara convirtiéndose en pianista de la corte por decisión del emperador Guillermo I. Pero esa no fue la única ventaja. Victoria, casada con el que llegaría a ser Federico III de Alemania, procedía de la familia real británica. Gracias a este parentesco, la compositora pudo acceder al mundo musical británico, aunque nunca abandonó su lealtad a Alemania ni sus raíces polacas. A finales de la década de 1880, pocos años después de haber sido nombrada pianista de la corte, Janotha se estableció en Londres.

Retrato de Natalia Janotha con distintas condecoraciones.
Retrato de Natalia Janotha con distintas condecoraciones.

Janotha se movía entre los aristócratas como pez en el agua. Recibió numerosas condecoraciones, como una medalla en el jubileo de diamante la reina Victoria —madre de la princesa Victoria— o la Orden del Mérito de las Artes y las Ciencias. Tocó en los castillos de Balmoral y Windsor, además de realizar numerosas actuaciones en el St. James Hall de Londres. Lady Tennyson le encargó que pusiera música a algunos textos de su marido, lo que desembocó en el Ciclo de canciones de Tennyson. Se decía que en reuniones privadas tocaba dúos y tríos con personalidades como la escritora Pearl Craigie, lady Randolph Churchill (madre de Winston Churchill) o la princesa Beatriz.

Otro de los personajes a los que conoció Janotha fue William Steinway, cofundador junto a su padre y hermanos de la empresa de fabricación de pianos Steinway & Sons. La compositora le comentó que barajaba la opción de realizar una gira por Estados Unidos, pero el empresario se lo desaconsejó.

Gavotte impériale, compuesta e interpretada por Natalia Janotha.

Hay gato encerrado

Años después de su encuentro con Steinway y desoyendo el consejo del empresario, Janotha emprendió una gira estadounidense. Llegó al país en 1895 para realizar una serie de conciertos con la contralto Antoinette Sterling. La crítica fue muy dura con sus interpretaciones, tanto que la cantante decidió abandonar la gira. Por contrato, Janotha solo podía tocar con Sterling, por lo que muchos de los conciertos que tenía previstos se cancelaron. La situación en esta gira para la compositora y su acompañante, la baronesa Camille von Perglass, se volvió insostenible, llegando a pedir ayuda económica a Steinway, que le prestó 30$ a la baronesa.

Pese a estas andanzas juntas y a los 15 años que Janotha vivió en casa de la baronesa, en 1905 la compositora dijo que la noble había “destruido a su gato” y amenazó con arruinarla. Poco después la policía detuvo a von Perglass en un bazar benéfico, acusándola de haber robado un objeto. La baronesa y su abogado dijeron que era un plan urdido por Janotha, pero no pudieron demostrarlo. Esta no fue la única trifulca en que se vio envuelta la compositora. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Janotha desarrolló un odio por los británicos que no dudaba en expresar con bastante vehemencia. Tanta, que ni siquiera sus contactos en la monarquía pudieron impedir que fuera deportada. La compositora se trasladó entonces a La Haya, donde vivió hasta su muerte.

Aunque la extravagante personalidad de Natalia Janotha era habitualmente problemática, también dio lugar a situaciones cómicas. La compositora pedía que su perro estuviera en el escenario cuando ella actuaba. También tenía un gato negro, Prince White Heather (algo así como “Príncipe Brezo Blanco”), que llevaba a todas partes. Fue con ella a la Casa Blanca cuando estuvo en Estados Unidos y era conocido por el emperador alemán como Otelo. El gato también acompañó a Janotha a un evento al que acudió el presidente de Francia, en cuya mano posó Brezo su pata.

Polish carillon, compuesto e interpretado por Natalia Janotha.

Referencias:

The William Steinway Diary: 1861-1896. (Sin fecha). Mariaa Cecylia Natalia (Natalie) Janotha. Smithsonian Institution. Consultado el 19 de noviembre de 2022. https://americanhistory.si.edu/steinwaydiary/annotations/?id=2032

Wenzel, S. (Sin fecha). Natalie Janotha. Musik und Gender im Internet. Consultado el 19 de noviembre de 2022. https://mugi.hfmt-hamburg.de/receive/mugi_person_00000397;jsessionid=66D90301342B6AF613C09822EC4AA07E?lang=de

Redacción y edición: S. Fuentes

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La acción social de Wertheim

La compositora neerlandesa Rosalie Marie “Rosy” Wertheim (1888-1949) siempre tuvo el corazón dividido entre la música y las causas sociales. Durante un tiempo ambas vocaciones se alinearon al enseñar música a niños sin recursos. Wertheim les daba lecciones de piano y dirigía un coro infantil, además de ayudarles económicamente en alguna ocasión. Quizás a la compositora le conmovía el contraste entre la infancia de estos niños y la suya, en la que no faltó de nada.

Wertheim procedía de una familia acaudalada. Su abuelo, Abraham Carel Wertheim, fue un afamado banquero, político y filántropo miembro del Senado y de numerosas organizaciones del ámbito de la cultura. Su influencia sigue presente en la actualidad, ya que da nombre al Parque Wertheim de Ámsterdam. El interés por la cultura y la solvencia económica siguieron presentes en los padres de la compositora, que eran un banquero y una cantante, pintora y pianista. Tanto Rosy Wertheim como su hermano Bram (Abraham) recibieron una educación musical exquisita, que enriquecieron con su propia curiosidad.

Trio, de Rosy Wertheim, por el Trío Amerise.

La compositora contaba que cuando ella y su hermano tenían nueve y diez años construyeron un glockenspiel casero con vasos de su casa de muñecas. Bram tocaba este instrumento de percusión y Rosy le acompañaba el piano. De hecho, la primera obra de la compositora fue una danza para este curioso dúo. En general, Rosy Wertheim prefería improvisar a practicar y estudiar, pero reconocía la importancia de las lecciones recibidas para ser capaz de escribir sus propias ideas.

Tras continuar las lecciones de música y aprender francés en un internado, Wertheim obtuvo un diploma de la Sociedad Neerlandesa de Música. A través de una profesora de canto, la joven contactó con el compositor Bernard Zweers, que reconoció su talento y comenzó a enseñarle armonía y contrapunto, lecciones que amplió con Sem Dresden. Entre 1921 y 1929 Wertheim trabajó como profesora de piano y teoría musical en el Liceo de Música de Ámsterdam.

Influencias francesas

Atraída por la nueva música procedente de Francia, Wertheim pidió un permiso en su trabajo para ir seis meses a París a familiarizarse con estos nuevos ritmos, sonoridades y colores. La estancia de la compositora en la capital francesa se alargó hasta los seis años. Durante esta etapa organizó reuniones de artistas en su apartamento parisino, donde se codeaba con figuras, tanto emergentes como consagradas, de la talla de Milhaud, Honegger, Jolivet, Ibert o Messiaen. Fueron muchas las obras que escribió y estrenó en París, algunas tan importantes como su Cuarteto de cuerda.

El cuarteto de Wertheim —el único cuarteto de cuerda que escribió— pone de manifiesto la influencia de la música francesa, con un gran dominio de las texturas y las melodías. Pese a su relativa brevedad, la obra muestra un amplio despliegue de recursos compositivos a lo largo de sus tres movimientos. Un aspecto que destaca en el cuarteto es el reparto de los materiales temáticos entre los distintos instrumentos de la formación.

Cuarteto de cuerda, de Rosy Wertheim, por el Utrecht String Quartet.

Tras abandonar París, Wertheim continuó estudiando en Viena, pero las tendencias de los compositores alemanes y austriacos no le atraían tanto, por lo que un año después se mudó a Nueva York. Allí participó activamente en el Composers’ Forum Laboratory, un proyecto que pretendía acercar la música de nueva creación al público general. Wertheim dio clases magistrales y supervisó interpretaciones de muchas de sus obras. Durante estas estancias en el extranjero, la compositora actuó como corresponsal para varios periódicos y revistas musicales de su país.

Wertheim regresó a Ámsterdam en 1937. Retomó los encuentros de artistas que había comenzado en París, a los que se sumaron conciertos en su salón, algunos de ellos organizados por la Asociación de Música Contemporánea. Estos eventos sociales cesaron cuando los nazis invadieron Países Bajos. Wertheim, de origen judío, rehusó aceptar las imposiciones de los ocupantes y no se inscribió en la Kultuurkamer, la agencia cultural regulatoria impuesta por los nazis. Continuó celebrando conciertos, en los que la música de compositores judíos pasó a un primer plano. También dio cobijo en su sótano a gente que huía de los invasores. Estas acciones de resistencia terminaron cuando alguien delató a la compositora y ella misma tuvo que huir y esconderse en distintos pueblos hasta que la ocupación finalizó.

Sonatina, de Rosy Wertheim, por Kees Wieringa.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Wertheim dio clases en la Escuela de Música de Laren hasta que un cáncer impidió que continuara su actividad docente y compositiva.


Referencias:

Pameijer, E. (Sin fecha). Rosy Wertheim. Forbidden Music Regained. Consultado el 22 de octubre de 2022. https://www.forbiddenmusicregained.org/search/composer/id/100181

Burns, A. (2020, 25 de noviembre). Rosy Wertheim ‘String Quartet’: Dutch Flair. Classicalexburns. https://classicalexburns.com/2020/11/25/rosy-wertheim-string-quartet-dutch-flair/

Redacción y edición: S. Fuentes

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Cage y el sonido del silencio

Probablemente 4’33’’, de John Cage (1912-1992), sea una de las obras musicales más conocidas y controvertidas del siglo XX. Mucha gente ajena al repertorio contemporáneo ha oído hablar de una obra en la que el intérprete se sienta y no hace nada durante más de cuatro minutos. Hay quienes lo consideran una broma de mal gusto o una estafa. El abanico de emociones que genera 4’33’’ suele oscilar entre el desconcierto y el enfado. Y algo así fue lo que ocurrió en su estreno, el 29 de agosto de 1952.

El estreno tuvo lugar cerca de Woodstock, Nueva York. El pianista David Tudor estaba a cargo de la interpretación, que se produjo en un edificio antiguo. Se sentó ante el piano, accionó su cronómetro, cerró la tapa y se mantuvo en silencio durante 33 segundos, la duración (y el nombre) del primer movimiento de la obra. Repitió el mismo proceso de abrir y cerrar la tapa para el segundo movimiento, reiniciando el cronómetro y esperando a que marcara 2’40’’. Al ser más largo que el primero, pasó algunas páginas a lo largo del mismo. El estreno concluyó con el tercer y último tiempo, 1’20’’. Al acabar, Tudor se levantó, saludó al público y abandonó el escenario.

4’33», de John Cage, por William Marx.

Cuando le preguntaron a John Cage sobre la reacción negativa del público, respondió que no habían entendido la idea. El compositor defendía que el silencio no existe o, al menos, no en la naturaleza. La obra eran los sonidos fortuitos que habían ocurrido durante la interpretación. Lo que acababan de oír no eran cuatro minutos y medio de silencio. Durante el primer movimiento se había escuchado el viento silbar entre los resquicios del viejo edificio. En el segundo se había puesto a llover y las gotas repiqueteaban sobre el tejado. En el último movimiento los sonidos protagonistas habían sido creados por el propio público con sus cuchicheos, toses nerviosas o los pasos de gente que abandonaba la sala para manifestar su indignación.

4’33’’ no fue una ocurrencia pasajera de Cage, fue el fruto de varios años de trabajo. La obra comenzó a gestarse en 1948, cuando el compositor estadounidense planteó por primera vez la idea de una obra silenciosa. El título iba a ser Silent Prayer (Plegaria silenciosa). Cage se empapó de filosofías orientales y budismo zen, adoptando una postura de “aceptar” en vez de “hacer”. Es por eso que la obra incorpora los sonidos que están ocurriendo a su alrededor. El entorno no interrumpe la música, sino que fluye con ella, es parte de ella. Cage destacaba esta característica como un rasgo de modernidad, algo que sería inconcebible en la tradición clásica.

Dream, de John Cage, por Anton Batagov.

Al depender de los sonidos del público y el entorno, cada interpretación de 4’33’’ es única. La dependencia de estos sonidos a priori ajenos a la obra supone una suerte de aleatoriedad, un recurso del que Cage se valió en numerosas ocasiones. Además de como una reflexión sobre el silencio o su inexistencia, 4’33’’ puede plantearse como la exploración de la frontera que separa lo musical de lo no-musical. Los espectadores del estreno no escucharon los sonidos fortuitos porque no esperaban encontrarlos en una sala de conciertos. Como la Fuente de Marcel Duchamp, la obra de Cage plantea la siguiente cuestión: ¿Qué hace que un sonido o cualquier manifestación estética sea “digna” de exhibirse en una sala de conciertos o un museo?


Referencias:

Davies, S. (1997). John Cage’s 4’33». Is It Music? Australasian Journal of Philosophy, 75, 448-462.

Schwarm, B. (Sin fecha). 4’33» work by Cage. Britannica. Consultado el 24 de septiembre de 2022. https://www.britannica.com/topic/433-by-Cage

Redacción y edición: S. Fuentes

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Erna Tauro: troles y teatros

A diferencia de muchos otros compositores, la finlandesa Erna Tauro (1916-1993) no tuvo una infancia especialmente musical. Su padre era un médico con cierta afición a cantar y su madre tocaba a veces el piano en casa, pero ninguno de los dos contaba con conocimientos que pudieran transmitir a su hija. El único vínculo familiar de Tauro con la música estaba algo más alejado de su hogar, en dos de sus tíos. Uno de ellos, Moses Pergament, era compositor, director y crítico en Suecia, mientras que el otro, Simon Parmet, era un pianista, director y compositor afincado en Finlandia. Pese a la existencia de estos parientes, Tauro no llegó a estudiar con ninguno de ellos. De hecho, cuando con 12 años le mostró sus primeras composiciones a Parmet, este le dijo que “no eran composiciones, sino combinaciones de notas”.

La educación musical de Erna Tauro comenzó en 1921, cuando su familia se mudó a Berlín. Allí empezó a tocar el piano y rápidamente se familiarizó con los fundamentos de la teoría musical. Un año después la familia se trasladó a Helsinki y ahí se pierde la pista de la formación de la compositora. Ella afirmaba haber asistido a la Academia Sibelius, pero su nombre no aparece en los registros de estudiantes.

Höstvisa, de Erna Tauro.

Pese a la formación musical recibida —la que fuera—, Tauro optó inicialmente por ejercer otras profesiones. Primero trabajó en una oficina, donde mostraba tal maestría que en 1938 ganó el primer premio en una competición de mecanografía. Después empezó a formarse como enfermera, pero el estallido de la Guerra de Continuación hizo que estos estudios se aceleraran e interrumpieran para poder enviar más personal médico al frente lo antes posible. Este conflicto enfrentó a Finlandia y la Alemania nazi contra la Unión Soviética. Tauro fue desplegada en Ivalo, donde coincidió con la directora teatral Vivica Bandler, que también ejercía como enfermera. Bandler ayudó a Tauro con las dificultades a las que se enfrentó por su ascendencia judía y entre las dos mujeres surgió una amistad de por vida.

Al acabar la guerra Tauro se casó y tuvo una hija. Ante las dificultades económicas, la compositora decidió regresar a la música y empezó a trabajar como pianista en bares y pubs. Su suerte cambió cuando su amiga Bandler adquirió el Lilla Teatern («teatro pequeño») de Helsinki y contrató a Tauro para que tocara el piano acompañando las obras que representaban. Bajo su nueva dirección el Lilla se convirtió en un referente de la cultura alternativa en la capital finlandesa. Representaban teatro vanguardista y espectáculos de variedades. Al principio el acompañamiento de Tauro se limitaba a canciones conocidas que el público pudiera identificar, pero Bandler le encargó que compusiera su propia música, que se convirtió en otro elemento identitario más del Lilla.

El salto a la fama

Durante los años 40 del siglo XX surgieron en Finlandia unos personajes muy pintorescos que revolucionaron la literatura infantil: los Mumins. Se trataba de una familia de troles blancos que surgieron de la imaginación de la escritora e ilustradora Tove Jansson. Adquirieron tal fama que rápidamente se crearon adaptaciones teatrales (y televisivas, algunos años después) de sus peripecias. Incluso llegaron a la ópera con la Muumi-ooppera (1974) de Ikka Kuusisto.

Una de las canciones de los Mumins, con letra de Tove Jansson y música de Erna Tauro.

Ante la creciente popularidad de los troles, Jansson decidió involucrarse en sus adaptaciones teatrales y participar activamente en la producción de las mismas. Escogió para ello el Lilla Teatern de Bandler, con quien mantuvo una relación amorosa. El Lilla comenzó una gira por Suecia con la obra Troll i kulisserna, con texto de Jansson y música de Tauro. Originalmente solo había una canción en la obra, pero las autoras pensaron que debían incluir más. Según contaban, la escritora creó en un solo día seis nuevas canciones, a las que la compositora puso música esa misma noche.

Las sencillas melodías de Erna Tauro funcionaron a la perfección con los pequeños troles. Las canciones de los Mumins siguen siendo enormemente conocidas en los países nórdicos, llevando el legado de la compositora hasta la actualidad. Tauro también escribió música incidental para otras producciones teatrales e incluso musicales completos.


Referencias:

Törnroos, B. (2016, 16 de agosto). Hon komponerade Höstvisa – hundra år sedan Erna Tauros födelse. Svenska Yle. https://svenska.yle.fi/a/7-1101528

Biografiskt lexikon för Finland. (Sin fecha). TAURO, Erna. Consultado el 27 de agosto de 2022. https://www.blf.fi/artikel.php?id=9600

Redacción y edición: S. Fuentes

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Crumb: «Black Angels»

En 2003 David Bowie elaboró una lista con sus discos favoritos, entre los que incluyó una grabación de Black Angels (Ángeles negros: trece imágenes de la tierra de la oscuridad), una obra del compositor estadounidense George Crumb (1929-2022). La describió como “un estudio de aniquilación espiritual”, explicando que llegó a él durante una etapa personal especialmente oscura, en los 70. Bowie decía que la obra le había asustado mucho y que 30 años después seguía sintiendo una especie de tétrica premonición cada vez que la escuchaba. Llegó incluso a afirmar que a veces sonaba como la obra del mismísimo demonio.

Lo cierto es que Black Angels no deja a casi nadie indiferente. Crumb contaba que originalmente la obra había surgido como cualquier otro encargo, una petición de la Universidad de Michigan para el Stanley Quartet. Poco después de empezar a bocetar la obra, el compositor se dio cuenta de cómo el clima social estadounidense, enrarecido y agónico, se estaba filtrando en la misma. La atmósfera imperante, marcada por la guerra de Vietnam y el cómo estaba afectando a una potencia que hasta entonces se creía invencible se estaban colando entre las notas. Fue así como Black Angels acabó convirtiéndose en toda una declaración contra los horrores de la guerra. Crumb puso de manifiesto este hecho escribiendo en el manuscrito junto a su nombre “in tempore belli, 1970”, homenajeando así a la Misa in tempore belli de Joseph Haydn. El guiño a Haydn no es la única referencia de la tradición occidental en la obra de Crumb. También aparecen una cita del cuarteto La muerte y la doncella, la secuencia Dies irae y El trino del diablo, entre otros.

Black Angels, de George Crumb, por el Ensemble intercontemporain.

Aunque el planteamiento de Crumb se centró en el plano espiritual, en el “viaje al alma”, como él mismo lo definió, hay quienes han visto en Black Angels otros paralelismos más tangibles con la guerra de Vietnam. Uno de los más extendidos se encuentra en el primer movimiento, Treno I: Noche de los insectos eléctricos. Autores como el musicólogo Robert Greenberg ven en estos insectos los helicópteros de combate utilizados durante el conflicto bélico.

Volviendo al viaje espiritual planteado originalmente por el compositor, Crumb lo dividió en tres partes: Partida, Ausencia y Retorno. Estas tres divisiones se reparten los trece movimientos que vertebran la obra y, siguiendo el simbolismo religioso que plantea el título de la composición, hacen referencia a la caída de los ángeles, la aniquilación espiritual y la redención. Esta forma de estructurar Black Angels es un nuevo guiño de Crumb a autores anteriores, en este caso a Beethoven y su Sonata para piano no.26, cuyos movimientos son Adiós, Ausencia y Reunión.

Fragmento de la partitura de "Black Angels".
Fragmento de la partitura de «Black Angels».

Musicalmente, el primer rasgo que llama la atención en Black Angels es su plantilla: un cuarteto de cuerda eléctrico (aunque es posible interpretarlo con instrumentos acústicos y amplificación por micrófonos). Además de usar estas versiones menos habituales de sus instrumentos, los músicos deben susurrar y gritar en idiomas tan dispares como japonés, alemán, ruso, húngaro o suajili. Por si esto no fuera suficiente, también tienen que tocar otros instrumentos, como maracas, gongs o tam-tams. Este abanico de exigencias culmina con una amplia gama de técnicas extendidas con las que extraer de los cordófonos todas las sonoridades planteadas por Crumb.


Referencias:

Little, E. (2022, 7 de febrero). Listen: The late George Crumb’s ‘Black Angels’ is the scariest composition of the 20th century. In Sheep’s Clothing Hi-Fi. https://insheepsclothinghifi.com/george-crumb/

Adamenko, V. (2010). “Black Angels (Thirteen Images from the Dark Land)” – The New York String Quartet (1972). https://www.loc.gov/static/programs/national-recording-preservation-board/documents/Black-Angels.pdf

Yang, D. (Sin fecha). ‘BLACK ANGELS’ (Thirteen Images from the Dark Land) for Electric String Quartet (in tempore belli, 1970). Newburyport Chamber Music Festival. Consultado el 30 de julio de 2022. https://www.newburyportchambermusic.org/program-notes/black-angels-thirteen-images-from-the-dark-land-for-electric-string-quartet-in-tempore-belli-1970

Redacción y edición: S. Fuentes

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El enigma de Guirne Creith

Para los dos hijos de Guirne Creith (1907-1996) encontrar una partitura manuscrita con un concierto para violín completo entre los enseres de su madre fue toda una sorpresa. Verificaron que era la letra de Creith, aunque no recordaban que su madre hubiera creado algo semejante. Para ellos, la relación con la música de Creith —o, como se hacía llamar desde la década de 1950, Guirne van Zuylen— se limitaba a la interpretación de música vocal y a algunas lecciones que impartía, principalmente dirigidas a adultos.

Lo cierto es que Creith era mucho más que eso. Hasta que sufrió un accidente en el que quedó herida de una mano, había sido una pianista de concierto y, sobre todo, compositora. Algunas de sus obras habían sido interpretadas por orquestas tan importantes como la de la BBC, pero este pasado se había ido diluyendo con el tiempo y ni su familia ni sus amigos ni sus alumnos eran conscientes de él. Lamentablemente, todas las obras, salvo el Concierto para violín en sol menor (al menos hasta día de hoy), también se perdieron junto al pasado de la compositora. Esta producción olvidada incluía al menos cinco obras orquestales de gran envergadura, piezas de cámara, canciones y un ballet.

Concierto para violín en sol menor, de Guirne Creith, por Lorraine McAslan y la Royal Scottish National Orchestra.

A diferencia de muchos otros autores, la composición fue una prioridad para Guirne Creith desde el principio de su vida musical. Según contaba ella misma en unas notas autobiográficas que envió a su editor, su talento musical empezó a despuntar a una edad temprana, pero sus padres no sabían muy bien qué hacer. Aun así, fueron capaces de buscarle algunos maestros y, gracias a ellos y al gran entusiasmo de la niña, consiguió acceder a la Royal Academy of Music de Londres en 1923. Fue en el registro de esta institución donde se localizó por primera vez el nombre de Guirne M. Creith, que no era el nombre de nacimiento de la compositora. Este nuevo nombre era una reinvención partiendo de las iniciales de su nombre original: Gladys Mary Cohen. Aunque a lo largo de su vida volvió a cambiar varias veces de apellido (por ejemplo, van Zuylen), con todos ellos siguió utilizando Guirne como primer nombre.

En la institución londinense, Creith ganó cinco premios de composición, como la Medalla de Plata Charles Lucas por su Ballet Suite o el primer puesto del concurso celebrado para conmemorar la visita de Ernő Dohnányi y la Orquesta Filarmónica de Budapest a la Royal Academy. Este certamen, con un cuantioso premio económico, buscaba seleccionar una obra con una duración de entre 10 y 20 minutos para que fuera interpretada por la orquesta visitante. Las propuestas, bajo pseudónimos previamente establecidos, fueron enviadas a Dohnányi para que las juzgara a ciegas. El ganador fue Enigma, que resultó ser la única mujer participante y la más joven de los candidatos: Guirne Creith. Su obra, Rapunzel, volvería a ser interpretada tiempo después en el Festival de Folkestone y en los estudios de la BBC.

Portada del "Concierto para violín" enviado por Guirne Creith a la BBC.
Portada del «Concierto para violín» enviado por Guirne Creith a la BBC.

La relación entre la cadena pública británica y la compositora fue muy fluida durante un tiempo. Empezó con Creith enviándoles algunas de sus obras y, sobre todo, numerosas misivas en las que les pedía actualizaciones sobre la aceptación de esas composiciones. Esta insistencia fue recompensada con la interpretación de Rapunzel, dos movimientos de la Ballet Suite y May Eve. También escogieron a Creith para presentar un programa de radio especial dedicado a Edwin Fischer tras la muerte de este. Fischer había sido un gran intérprete de Bach y maestro de la compositora.

En 1952 Guirne Creith sufrió el accidente que la apartó de la interpretación pianística. Teniendo que criar ella sola a sus dos hijos, decidió apostar por el canto y comenzó a formarse en esta disciplina en la Guildhall School of Music. Publicó algunas canciones y madrigales y dio clases, pero esta etapa fue relativamente breve. En 1964 la compositora cortó sus lazos con el mundo musical y se marchó a Francia. Allí se convirtió en toda una experta en comida y vino, llegando a publicar dos libros sobre esta materia. Pasados unos años se mudó a Alemania, donde escribió un libro para la inauguración de una exhibición permanente en la casa natal de la madre de Beethoven. En 1976 regresó a Inglaterra, donde permaneció hasta su muerte.


Referencias:

Copisarow, K. (2009). Guirne Creith. Women in Music. The Maud Powell Society for Music and Education.

Haylock, J. (2009, 31 de mayo). Creith: Violin Concerto in G minor. Pitfield: Concerto lyrico. Arnell: Violin Concerto in One Movement op.9. The Strand. https://www.thestrad.com/creith-violin-concerto-in-g-minor-pitfield-concerto-lyrico-arnell-violin-concerto-in-one-movement-op9/1705.article

Redacción y edición: S. Fuentes

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Bronsart y la neutralidad romántica

Pese a nacer en San Petersburgo, la compositora Ingeborg Bronsart von Schellendorf (1840-1913) es considerada de origen sueco. Era hija de una pareja de comerciantes de Suecia que vivieron durante 40 años en Rusia como parte de una misión comercial, pero nunca renunciaron a su ciudadanía ni a sus raíces escandinavas. El padre de Bronsart tocaba la flauta y su madre el violín, por lo que era habitual que interpretaran melodías folclóricas suecas en su hogar. Este folclore caló en la joven y acabó por asomar en algunas de sus obras.

Bronsart se formó con distintos maestros en San Petersburgo, estudiando tanto piano como armonía y composición. El último de estos profesores fue el pianista, compositor y pedagogo alemán Adolf von Henselt. Viendo el talento de la joven, Henselt le escribió una carta de recomendación. En 1958 la joven se fue a Weimar con esta carta y, tras pasar una breve audición, fue aceptada como alumna por Franz Liszt. Aunque solo estudió con el pianista húngaro durante un año, su huella quedó muy marcada en el crecimiento personal y profesional de Bronsart, que se convirtió en una gran pianista. Durante los siguientes años hizo numerosas giras como solista por Europa.

Die Sühne, de Ingeborg Bronsart, por Den Andra Operan.

Su actividad como pianista cesó bruscamente por culpa de la ley prusiana. El marido de Ingeborg Bronsart, el también compositor y exalumno de Liszt Hans Bronsart von Schellendorf, fue nombrado intendente del Teatro Real de Hannover y la ley impedía que los cónyuges de los funcionarios de alto rango ejercieran como artistas de manera pública. Pese a esta restricción, el matrimonio organizaba semanalmente conciertos privados matinales en su casa en los que la pianista podía tocar libremente. Ante el descenso de su actividad interpretativa, Bronsart decidió volcarse en la composición.

Crescendo compositivo

Las primeras obras de Bronsart —en su mayoría escritas durante su época de intérprete— estaban muy relacionadas con su instrumento. En esta categoría se englobarían estudios, fugas y variaciones, así como un concierto para piano cuya partitura se ha perdido. También se perdió su primera ópera, Die Göttin von Sais, estrenada en 1867 en la corte de Berlín. Su siguiente incursión en la música escénica fue la que seguramente se convirtió en su mayor éxito como compositora: Jery und Bätely. Se trataba de un singspiel en un acto con libreto de Goethe. Animada por la gran acogida del singspiel, Bronsart emprendió su proyecto más ambicioso: la gran ópera Rey Hiarne, basada en una saga de leyendas danesas. Al estreno de esta obra en 1891 acudió el emperador Guillermo II de Alemania.

Fantasía op.21, de Ingeborg Bronsart, por Mirka Malmi (violín) y Tiina Karakorpi (piano).

Ingeborg Bronsart estuvo muy vinculada a la Nueva Escuela Alemana, a la que pertenecía su marido, pero apenas se han encontrado rastros de este movimiento en su música. Con el tiempo, la postura de Hans Bronsart se fue suavizando, ya que a las matinées que celebraban acudían simpatizantes de los dos bandos de la Guerra de los románticos, como Hans von Bülow, de la Nueva Escuela Alemana; o Joseph Joachim, más cercano a los conservadores. Hay quienes ven influencias en la obra de Bronsart de Richard Wagner, más cercano a la Nueva Escuela, pero crítico con ambos bandos.


Referencias:

Boyd, M. (2015). Ingebort von Bronsart (1840-1913). Swedish Musical Heritage. https://www.swedishmusicalheritage.com/composers/bronsart-von-schellendorf-ingeborg/

Hottmann, K. (Sin fecha). Ingeborg von Bronsart. Musik und Gender im Internet. Consultado el 4 de junio de 2022. https://mugi.hfmt-hamburg.de/receive/mugi_person_00000122

Redacción y edición: S. Fuentes

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Backer Grøndahl, maestra noruega

El dramaturgo y crítico Bernard Shaw afirmó tras escuchar a Agathe Backer Grøndahl (1847-1907) que la pianista noruega era una de las mejores intérpretes del instrumento de todo el siglo XIX. Este reconocimiento llegó tras la gira que llevó a Backer Grøndahl a distintas ciudades británicas, como Londres o Birmingham entre 1889 y 1890. El éxito se repitió en la Exposición Universal de París. Aquellos conciertos marcaron también el inicio de su declive como intérprete, ya que en esa época empezó a sufrir problemas de audición que acabarían desembocando en una sordera que puso fin a su carrera como pianista.

Kivlemøyerne, de Agathe Backer Grøndahl, por Sara Aimée Smiseth.

En la gira en que se consagró como intérprete, Backer Grøndahl apostó por un programa ambicioso y exigente que defendió a la perfección. Incluía el Concierto para piano de su compatriota y amigo Edvard Grieg, una de las obras más aclamadas del repertorio programado. La relación entre ambos se remontaba a muchos años atrás y condujo a numerosos estrenos conjuntos, tanto de obras de Grieg como de otros autores. Un ejemplo fue el estreno en Noruega del Concierto para piano no.5 de Beethoven, que tuvo lugar en 1868 en Cristianía (la actual Oslo). A estas colaboraciones entre los músicos se sumaron en muchas ocasiones la cantante Nina Grieg y el violinista Ole Bull.

Tras intentar —animada y apoyada por Grieg— sin éxito regresar a los escenarios, Backer Grøndahl abandonó su carrera como intérprete y se centró en la composición y la docencia. En ambos campos destacó enormemente, siendo maestra de músicos como Erika Stang, Bertha Tapper o su propio hijo, Fridtjof Backer-Grøndahl, que llevó a cabo una importante labor en la difusión de la obra de su madre y la incorporó en sus conciertos.

Aftnen er stille, de Agathe Backer Grøndahl, por el Kamerkoor JIP.

La primera impresionista

Las primeras obras de Backer Grøndahl condensaban el Romanticismo imperante en la Europa de la época. Al fin y al cabo, la compositora completó su formación con dos grandes maestros de este estilo: Hans von Bülow, en Florencia y por recomendación de Ole Bull; y Franz Liszt, en Weimar. Este fue el último eslabón en el aprendizaje de Backer Grøndahl, que previamente se había formado en Noruega y en la Neue Akademie der Tonkunst de Berlín, donde vivió junto a su hermana, la pintora Harriet Backer.

Con el tiempo, el Romanticismo fue dando paso a un estilo propio, marcado por la simetría y la economía de recursos. La que fuera presidenta de la Sociedad Internacional para la Música Contemporánea, Pauline Hall, afirmó que Backer Grøndahl había adelantado muchas ideas musicales que cobrarían importancia en el siglo XX, designándola pionera del Impresionismo en Noruega.

Albumblatt, de Agathe Backer Grøndahl.

La producción de Backer Grøndahl abarcó más de 400 composiciones, agrupadas en 70 opus. Escribió algunas obras para coro, dos obras orquestales y una cantata, aunque el grueso de su obra se nutrió de composiciones para piano y canciones. Estas últimas incluían arreglos de canciones tradicionales y muchas han pasado a formar parte del repertorio estándar de Noruega. Su cantata, Nytaarsgry, con texto de Gina Krog, se estrenó en un encuentro de sufragistas en la Universidad de Oslo y fue percibida inmediatamente como un himno victorioso por quienes estaban presentes.


Referencias:

Hambro, C. (2009). Agathe Backer Grøndahl (1847-1907): «A perfectly plain woman?». The Kapralova Society Journal, 7(1), 1-7.

Hersey, A. (Sin fecha). Agathe Backer-Grøndahl (1847-1907): Excerpts from Mor synger Op. 52. Norway House. Consultado el 7 de mayo de 2022. https://www.norwayhouse.org/egsmn/backer-grondahl

Loges, N. (2022). Agathe Backer Grøndahl. Oxford Lieder. https://www.oxfordlieder.co.uk/composer/75

Redacción y edición: S. Fuentes

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Maurice, la anónima exitosa

Tableaux de Provence es, sin duda, uno de los grandes éxitos del repertorio clásico para saxofón. La obra ha sido grabada y publicada de manera profesional en más de 50 ocasiones y es habitual en un sinfín de conciertos y recitales. Aunque la versión más interpretada es la reducción para saxofón y piano, la obra fue originalmente escrita para saxofón y orquesta. Fue estrenada el 9 de diciembre de 1958 por Jean-Marie Londeix junto a la Orquesta Sinfónica de Brest, dirigida por Pierre Lantier.

Tableaux de Provence, de Paule Maurice, por Arno Bornkamp (saxofón) e Ivo Janssen (piano).

La obra es una suite en cinco movimientos que tratan de evocar distintas imágenes provenzales: Frandoulo di Chatouno, Cansoun per ma mio, La boumiano, Dis alyscamps l’amo souspire y Lou cabridan. Todos estos títulos están en occitano y podrían traducirse como Farandola (danza tradicional provenzal) de las jóvenes, Canción para mi amor, La bohemia, Un suspiro en el alma para Alyscamps y Abejorro. Paule Maurice (1910-1967), compositora de Tableaux de Provence, le contó en una carta a Jean-Marie Londeix que había escrito el quinto movimiento doce años antes que el resto de la obra. Compuso El abejorro para el saxofonista Marcel Mule y, al ver que le resultaba demasiado sencillo, añadió una cadencia para que el músico pudiera desplegar su virtuosismo.

Una compositora invisible

Es curioso que, pese a la popularidad de Tableaux de Provence, Paule Maurice sea una compositora muy poco conocida. La primera respuesta que puede surgir a esta cuestión es considerarla una autora de nicho, limitada únicamente al ámbito del saxofón. Pero no es cierto. Maurice escribió más de 50 obras, de las cuales solo Tableaux y el estudio Volio están dedicadas al saxofón. Su vinculación con este instrumento viene dada, principalmente, por la amistad que le unió a Marcel Mule y Jean-Marie Londeix, dos de las figuras más importantes del saxofón clásico.

Suite Pour Quatuor De Flûtes, de Paule Maurice, por el Israel Flute Ensemble.

Lo más probable es que el desconocimiento sobre Maurice venga dado por la poca información existente sobre ella. Los datos sobre la compositora proceden de misivas y de lo poco que se ha podido extrapolar a partir de sus obras y de testimonios de terceros. No se sabe nada sobre su infancia y juventud o sobre cómo se adentró en la música. La única información, reflejada en su ficha de acceso al Conservatorio de París es que sus padres estaban casados y su padre era oficinista. En la institución parisina, Maurice estudió armonía con Jean Gallon, contrapunto y fuga con Noël Gallon (hermano menor de Jean) y composición con Henri Büsser. Fue merecedora de galardones académicos en estas tres disciplinas y, una vez finalizados sus estudios, se convirtió en profesora asistente de Jean Gallon en el mismo centro. Su experiencia docente se amplió con el puesto de profesora titular de lectura a primera vista en el Conservatorio y, desde 1965, profesora de análisis armónico en la École Normale de Musique. Ocupó ambos cargos hasta su prematuro fallecimiento en 1967.

Maurice publicó junto a Pierre Lantier, marido de la compositora, un tratado de armonía titulado Complement du Traité d’Harmonie de Reber, un texto pensado para complementar el tratado de armonía de Napoléon Henri Reber añadiéndole información sobre compositores modernos, como Stravinsky, Debussy o Ravel. Los hermanos Gallon escribieron el prólogo para el tratado, que se convirtió en una obra de referencia tanto en Francia como en el extranjero.


Referencias:

Moore, A. J. (2009). Who is Paule Maurice? Her relative anonimity and its consequences [trabajo fin de máster, Florida Atlantic University].

Paule Maurice. (Sin fecha). Paule Maurice. Consultado el 16 de abril de 2022. https://www.paulemaurice.com/id5.html

Redacción y edición: S. Fuentes

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Sehested y los vientos daneses

La compositora y pianista danesa Hilda Sehested (1858-1936) procedía de una familia acaudalada de Fionia. Tuvo que esperar a su adolescencia para comenzar su educación musical, pero su talento comenzó a mostrarse rápidamente desde que viajó a Copenhague para estudiar piano con Christian Frederik Emil Horneman. Esta formación se amplió con su estancia en París en 1883, donde estudió con Louise Aglaé Massart. Hasta este punto, la educación musical recibida por Sehested se había limitado al piano, pero poco tiempo después comenzó a estudiar composición y teoría con Orla Rosenhoff, uno de los maestros daneses más influyentes de la época. Mantuvo sus lecciones con él de forma intermitente hasta la muerte del músico en 1905. A su formación como pianista y compositora sumó clases de órgano de Ludvig Birkedal-Barfod, con las que consiguió aprobar el examen de organista en apenas un año.

Sonata en la♭ mayor, de Hilda Sehested, por Cathrine Penderup.

Desde 1894, cuando su madre falleció, Hilda Sehested se mudó permanentemente a la capital danesa, donde vivía con su hermana Thyra. En esta ciudad se prometió con el arqueólogo y director de museo Henry Peterson, aunque este murió de manera inesperada antes de la boda. La pérdida afectó gravemente a la compositora, que aparcó durante un tiempo su actividad compositiva y de concertista. Durante este hiato trabajó como enfermera y como organista de una iglesia.

Sehested se involucró enormemente en la vida musical danesa. Fue una gran organizadora de conciertos y miembro del comité de la Asociación Danesa de Conciertos. También ayudó a fundar la Sociedad de Música de Cámara de Østerbro, uno de los diez distritos de Copenhague. En 1916 escribió y dirigió una cantata para el encuentro de la Sociedad Danesa de Mujeres.

Septeto para corneta, piano y cuerdas, de Hilda Sehested.

Enamorada del metal

La producción de Sehested fue muy cuantiosa. Escribió desde canciones y pequeñas piezas para piano hasta una ópera en dos actos, Agnete og Havmanden (Agnete y el sirénido). Esta obra escénica había sido aceptada por el Teatro Real de Copenhague, pero su estreno se retrasó sine die y, tras siete años de espera, la compositora canceló el proyecto. La ópera tuvo que esperar hasta 2013 para ser estrenada.

Pese a que Sehested gozó de un notable reconocimiento en su país, muy pocas de sus obras cruzaron las fronteras de Dinamarca. Una de estas composiciones fue Morceau Pathetique, para trombón y piano, considerada una de sus mejores obras. Años antes de escribirla, Sehested había afirmado sobre el trombón:

«Aquí se me revela de repente un instrumento que realmente me habla y debo conocerlo mejor. Y tal vez llegue a escribir algo para él. Siento una gran necesidad de hacerlo».

Morceau Pathethique, de Hilda Sehested, por Niels-Ole Bo Johansen (trombón) y Erik Kaltoft (piano).

Lo cierto es que el trombón no fue el único instrumento de viento metal que captó la atención de la compositora. Hay constancia de sus elogios hacia la trompeta y su admiración por la trompa quedó patente en su Nocturno para trompa, chelo y pequeña orquesta. También exploró varios instrumentos de viento madera, como el corno inglés en Ensomme Hyrdedrömme o el clarinete en Intermezzo pastorale. El clarinete es, precisamente, el protagonista de otra de las grandes obras de Sehested: Fynske Billeder.


Referencias:

Clarinet Music By Women. (2021, 26 de marzo). Hilda Sehested (1858 – 1936). https://clarinetmusicbywomen.com/hilda-sehested/

Radio Clásica. (2021, 8 de marzo). Postal sonora: Hilda Sehested [Podcast]. https://www.rtve.es/play/audios/programas-especiales/hilda-sehested/5810676/

Sveriges Orkester Förbund. (Sin fecha). Hilda Sehested (1858‐1936), dansk tonsättare och pianist. Consultado el 26 de marzo de 2022. https://www.orkester.nu/wp-content/uploads/2015/04/HildaSehested.pdf

Redacción y edición: S. Fuentes