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Palomitas y partituras

Frankenstein y el posible engaño de Vitali

La película ¡La novia! (2026), de Maggie Gyllenhaal, construye una historia a partir de distintos elementos próximos a la figura de Frankenstein. La directora recurre a inspiraciones muy diversas, siendo la principal La novia de Frankenstein (1935), largometraje de James Whale que supuso una de las primeras apariciones cinematográficas de Frankenstein. Las fuentes utilizadas van más allá de lo audiovisual y abarcan desde a la propia Mary Shelley, autora de la novela que dio origen a la monstruosa criatura, hasta a Tomaso Vitali (1663-1745) y su famosa Chacona en sol menor. En un momento dado, la obra se apropia de la banda sonora de la película y se convierte en una pieza más del ser fílmico ensamblado por Gyllenhaal.

Chacona, atribuida a Antonio Vitali, por la Bremer Barockorchester.

Habitualmente llamamos “Frankenstein” a la criatura reanimada por el doctor Víctor Frankenstein, sin que ese sea el auténtico nombre del ser anónimo y atemorizante. Algo parecido ocurre con “la Chacona de Vitali”, ya que hay dudas sobre la autoría del compositor italiano. La atribución a este músico viene dada por una anotación en la esquina del primer manuscrito que se conserva. Este texto reza “Parte de Tomaso Vitalino”, aunque no se sabe si Vitali figuraba como autor o como intérprete, ya que fue un violinista virtuoso. Con solo doce años, el músico italiano entró a formar parte de la orquesta de la familia Este, señores del ducado de Módena. Durante casi siete décadas perteneció a esta agrupación, liderándola y convirtiéndose en el maestro de la siguiente generación de violinistas en la región.

El papel de Vitali en la Chacona no es la única duda que rodea a la obra. El manuscrito fue descubierto por el violinista alemán Ferdinand David en el siglo XIX y se sospecha que él mismo pudiera ser el autor y todo se trate de un engaño musical. El problema es que, a diferencia de otros sonados casos —probablemente el más famoso sea el Adagio de Albinoni de Remo Giazotto—, el documento original es una transcripción de principios del siglo XVIII. Por tanto, cronológicamente encajaría en la época en que Vitali estuvo en Dresde, donde se encontró la partitura. El principal argumento contra la autoría barroca es el lenguaje utilizado en la obra, que no casa con la música conocida del compositor italiano.

Chacona en si, de Giovanni Battista Vitali, por el Andrea Amati Ensemble.

Si David urdió un embuste con la Chacona, este fue muy elaborado y por eso no existe aún una opinión unánime al respecto. Quizás se inspirara en las chaconas de Giovanni Battista Vitali, padre de Tomaso Vitali. Sea como fuere, la melodía ha pasado por un sinfín de adaptaciones, arreglos y reinterpretaciones. Este es otro paralelismo con la historia de Frankenstein, que ha sobrepasado los límites de la creación de Shelley. La versión de Ferdinand David tenía una cita del Concierto para violín de Mendelssohn (obra que el propio David había estrenado) en el acompañamiento de piano. Autores de la talla de Ottorino Respighi se han atrevido con orquestaciones de la Chacona. Y hay versiones que incluso han cambiado de solista, como la que sustituyó el violín por un saxofón soprano que Jean-Denis Michat hizo suya.


Referencias:

Henken, J. (Sin fecha). Chaconne for Violin and Piano in G minor. LA Phil. Consultado el 21 de abril de 2026. https://www.laphil.com/musicdb/pieces/1236/chaconne-for-violin-and-piano-in-g-minor

Judd, T. (2017, 24 de julio). Vitali’s Chaconne: Five Classic Recordings. The Listener’s Club. https://thelistenersclub.com/2017/07/24/vitalis-chaconne-five-classic-recordings/

Redacción y edición: S. Fuentes

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