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Desglosando a Diego Ortiz

Pese a tratarse de uno de los grandes nombres del Renacimiento español, apenas conocemos nada de Diego Ortiz (c.1510-c.1576). Sabemos que el músico toledano era compositor, violagambista y teórico musical. Sabemos que en 1553 residía en Nápoles. Fue, precisamente, en el virreinato napolitano donde llegó a convertirse en maestro de capilla. Trabajó al servicio de varios virreyes: desde el duque de Alba (Fernando Álvarez de Toledo) hasta, por lo menos, el duque de Alcalá (Per Afán de Ribera). De hecho, hasta hace poco se creía que el compositor había fallecido en Nápoles, pero actualmente existe una teoría que indica que trabajó en Roma en la última etapa de su vida, entre 1572 y 1576. De confirmarse, en este periplo romano Ortiz habría estado al servicio de la familia Colonna.

Aunque la vida de Diego Ortiz sea una gran incógnita, su legado musical es un tesoro de un valor incalculable. Del compositor toledano conservamos dos libros y una obra (Doulce Memoire). El más reciente de estos libros es Musices liber primus hymnos, magnificas, Salves, motecta, psalmos, más conocido como Musices liber primus. Se trata de una colección de música polifónica religiosa publicada en Venecia en 1565. Contiene un total de 69 composiciones que desarrollan melodías de canto llano preexistentes. Entre estas obras podemos encontrar himnos, magnificats o motetes.

Recercada segunda sobre “La Spagna” del Tratado de glosas de Diego Ortiz. Varios intérpretes.

Pero aún es más relevante la primera publicación de Ortiz, su Tratado de glosas sobre cláusulas y otros géneros de puntos en la música de violones nuevamente puestos en luz (Tratado de glosas), publicado en Roma el 10 de diciembre de 1553.

Tratado de glosas

El Tratado de glosas de Diego Ortiz está dedicado a Pedro de Urriés, barón de Riesy. Es una colección de obras para viola da gamba y clave. Fue editado en italiano y castellano, y es, de hecho, el único documento teórico-práctico de la época en español dedicado a la viola de gamba (a la que Ortiz se refiere como violón o vihuela de arco).

Recercada primera sobre el passamezzo antiguo y Recercada octava sobre la folia del Tratado de glosas de Diego Ortiz. Versión del Flanders Recorder Quartet.

Las obras contenidas en el tratado aparecen con el nombre de recercadas. Esta denominación no alude a su forma, sino al concepto subyacente: re-cercar, buscar de nuevo, explorar las distintas dimensiones de las melodías. Esta exploración se consigue utilizando diversas formas musicales, como pueden ser fantasías, variaciones o diferencias.

El uso del término “glosa” en música es algo típico del Renacimiento español y portugués. Habitualmente se aplica a música instrumental en la que se sustituyen unos intervalos concretos de la melodía por ornamentaciones. Pueden considerarse precursoras de una forma muy empleada a lo largo de la historia de la música: el tema con variaciones. Además de Diego Ortiz y su Tratado de glosas, existieron otros compositores que destacaron en este género, siendo los principales Antonio de Cabezón (1510-1566) y Luis Venegas de Henestrosa (c.1510-1570).

Recercada segunda sobre el passamezzo moderno del Tratado de glosas de Diego Ortiz. Versión de Hespèrion XXI.

Al igual que Ortiz, Henestrosa es especialmente célebre por uno de sus libros: el Libro de cifra nueva para tecla, arpa y vihuela. En esta ocasión no trata sobre las glosas, sino sobre un sistema de tablatura inventado por el propio compositor. Contiene más de 200 obras, entre las que se incluyen 40 de Cabezón.


Referencias:

Biblioteca Digital Hispánica. (Sin fecha). El primo [secondo] libro de Diego Ortiz Tolletano: nel qual si tratta delle glose sopra le cadenze et altre sorte de punti in la musica del violone nouamenti posti in luce. Biblioteca Nacional de España. Consultado el 27 de marzo de 2021. http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/202423

Camacho, L. D. (2013, 8 de junio). Recercadas del tratado de glosas de 1553 de Diego Ortiz. Resonare fibris. https://bit.ly/3cpU3c0

Lafarga, M., Cháfer, T., Navalón, N. y Alejano, J. (2017). Il Veronese and Giorgione in concerto: Diego Ortiz in Venice (M. Lafarga y P. Sanz, ed.). Lafarga & Sanz.

Redacción y edición: S. Fuentes

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Las ensaladas del chef Mateo Flecha

Puede que Mateo Flecha el Viejo (1481-1553) no fuera el mejor chef del Renacimiento, pero sus exitosas ensaladas han conseguido llegar hasta nuestros días. Por si quedaban dudas, hablamos de ensaladas musicales, un género que —al igual que su homónimo culinario— mezcla ingredientes de lo más diverso con un resultado delicioso.

Para estas ensaladas cambiaremos la lechuga y el tomate por distintos géneros, estilos, idiomas y texturas. Entre los elementos usados en esta cocina musical podemos encontrar madrigales, canciones populares, villancicos —no necesariamente con nuestra acepción navideña—, romances, danzas e incluso géneros litúrgicos. Las texturas no se quedan atrás: homofonía, contrapunto, distintos números de voces…

Con este batiburrillo de ingredientes las temáticas eran también bastante flexibles, yendo de lo sacro a lo profano y de lo serio a lo cómico. Y, por si no fuera suficientemente complicado entender de qué trataban estas obras, ni siquiera empleaban un único idioma, sino que recurrían al castellano, catalán, portugués, italiano o latín indistintamente (e incluso de forma simultánea). Para complicar las cosas un poco más —o simplificar, quién sabe— habitualmente se recurría al uso de onomatopeyas.

Dindirindín de la ensalada La bomba de Mateo Flecha el Viejo. Interpretado por el Euskal Barrokensemble.

Pese a lo confuso de estos galimatías, las ensaladas eran el último grito en las fiestas palaciegas del Renacimiento. Los cortesanos y cortesanas disfrutaban enormemente de este entretenimiento, probablemente porque convertía algo cotidiano en una música exótica.

Asuntos de familia

Aunque conocemos ensaladas de otros autores, Mateo Flecha el Viejo es el compositor del que más obras de este tipo conservamos. El músico tarraconense comenzó su carrera como cantante en la Catedral de Lleida, de la que llegó a ser maestro de capilla (director musical). Al servicio de Diego Hurtado de Mendoza, duque del Infantado, se trasladó a Guadalajara. Tras algunos vaivenes por la geografía española, el compositor acabó como maestro de capilla en Sigüenza y, finalmente, en Arévalo. Tras esta agitada vida se unió a la orden cisterciense, orden en la que permaneció hasta su muerte, pocos años después.

Ensalada El fuego de Mateo Flecha el Viejo por The King’s Singers.

Para conocer cómo perduró la obra de este compositor debemos avanzar un poco en su árbol genealógico, concretamente hasta su sobrino: Mateo Flecha el Joven (c.1530-1604). El pequeño de los Flecha estudió con su tío, aunque también amplió su formación con otros grandes maestros de la época, como Antonio de Cabezón. Si la carrera de su tío le había llevado a recorrer España, la de Mateo Flecha el Joven le llevaría por toda Europa. Su primer viaje fuera de la península fue a Roma, donde completó su formación religiosa y entró en contacto con los cambios musicales que se estaban creando tras el Concilio de Trento.

Las andanzas europeas no terminaron con la aventura romana, que acabó con Flecha preso por una deuda con un noble. El compositor había servido a las hijas de Carlos V antes de tomar los hábitos. Por eso, cuando la hija mayor, la infanta María, se casó con el emperador Maximiliano II decidió hacer a Flecha su capellán. En esta nueva etapa el compositor fue admitido en la capilla imperial de Viena.

El capítulo de “Españoles en el mundo” continúa, porque el hijo de Maximiliano II hizo a Flecha abad de la localidad húngara de Tihany. A esta nueva responsabilidad se le añadió la de contratar a cantantes para el coro de la capilla, tarea para la que el compositor regresaba a España. Quizás fueron estos viajes —que le permitieron retomar el contacto con sus raíces— los que dieron lugar a la publicación en Praga de Las ensaladas de Flecha (1581).

Comienzo de "Las ensaladas de Flecha".
Comienzo de “Las ensaladas de Flecha”.

Esta colección estaba dividida en seis tomos, aunque actualmente solo se conservan cuatro de ellos. En ella Flecha explicaba cómo su tío había creado el género. Esto es mentira, pero es cierto que Mateo Flecha el Viejo perfeccionó y popularizó las ensaladas. La colección contenía 14 piezas: La trulla de Bartomeu Càrceres, El molino de F. Chacón, El bon jorn y La lucha de Pere Alberch Vila, La feria y Las cañas de Mateo Flecha el Joven y El fuego, El jubílate, La bomba, La guerra, La justa, La negrina, La viuda, Las cañas y Los chistes de Mateo Flecha el Viejo.


Referencias:

Biblioteca Nacional de España (2015, 6 de febrero). Mateo Flecha el Viejo (1481-1553). http://blog.bne.es/recursosmusica/2015/02/06/982/

Centre de Documentació de l’Orfeó Catalá (Sin fecha). Las Ensaladas de Mateo Fletxa. Consultado el 16 de octubre de 2020. https://www.cedoc.cat/es/las-ensaladas-de-mateo-fletxa_3536

Gómez, M. (Sin fecha). Ensalada (Sp.: ‘salad’). Grove Music Online. Consultado el 16 de octubre de 2020. https://doi.org/10.1093/gmo/9781561592630.article.08851

Redacción y edición: S. Fuentes