Categorías
Retratos sonoros

Soublette y la música antigua

Hija de una pianista y cantante y nieta de una pianista y compositora, Syilvia Soublette (1923-2020) procedía, sin duda, de un linaje de mujeres vinculadas a la música. No es de extrañar que la artista chilena acabara siendo compositora y cantante, pero a estas vocaciones heredadas sumó las de directora y gestora cultural. Soublette comenzó su formación musical en Viña del Mar, donde el periodista y compositor Federico Heinlein se convirtió en su maestro de teoría musical, pero también de literatura y filosofía. Estos primeros estudios se complementaron con lecciones de canto recibidas de Alina Piderit, que comenzaron en 1939.

Soublette demostró su precocidad cuando en 1941 fundó el Coro Femenino Viña del Mar. Esta agrupación tuvo tanto éxito que poco después tuvo que crear una contraparte masculina, ligada a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en la que la compositora daba clases. Finalmente, estos dos coros se unieron en el coro mixto de la universidad. Tras esta primera —y exitosa— experiencia que ya aunaba interpretación, dirección y gestión, Soublette se trasladó a la capital chilena, Santiago, para estudiar en el Conservatorio Nacional. Allí se formó con Domingo Santa Cruz y Clara Oyuela, especializándose en contrapunto, fuga y composición. Una vez se graduó en la institución capitalina, la autora emprendió un nuevo viaje formativo, que en esta ocasión la llevaría a Francia. En el Conservatorio de París perfeccionó su técnica de la mano de Darius Milhaud y Olivier Messiaen.

Misa Romana, de Sylvia Soublette, por la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de Chile.

De regreso a Chile, Soublette emprendió una nueva aventura musical, confundando en 1960 junto a Juana Subercasseaux el Conjunto de Música Antigua de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La música antigua se había convertido en la gran pasión de la compositora, tanto en sus facetas de intérprete y directora como en la de gestora. La creación de este grupo supuso todo un hito, ya que anteriormente solo había otro conjunto dedicado a este repertorio en toda Sudamérica. La agrupación se convirtió rápidamente en un referente con proyección internacional, como demostraron sus giras por Europa. Tal era la calidad de esta formación que, tras un concierto en Madrid, la prensa conservadora llegó a afirmar que “Chile, con elegante naturalidad, sin pedantería, puede darnos lecciones de buen europeísmo”.

Con la llegada de la dictadura militar comandada por Pinochet, Soublette se vio obligada a exiliarse de su patria, ya que estaba casada con un exministro de exteriores, perteneciente al gobierno inmediatamente anterior a Allende. En un primer momento se trasladó a Nueva York, pero acabó instalándose en Venezuela. Allí creó junto a José Antonio Abreu el conjunto de música antigua Ars Musicae. En 1981, con Chile aún bajo el yugo de Pinochet, Soublette regresó a su país. Siguiendo su pasión por la música antigua, participó en la creación del Centro Musical San Francisco, que tenía por objetivo promover la investigación y difusión de la música del pasado iberoamericano. También contribuyó al nacimiento de la Corporación Cultural Instituto de Música de Santiago.


Referencias:

Basáez Rodríguez, V. (Sin fecha). Sylvia Soublette: Compositora, música, gestora cultural y pedagoga. Enciclopedia de Mujeres en el Arte. Consultado el 13 de abril de 2024. https://www.emaenciclopedia.cl/creadoras/musica/sylvia-soublette/

De La Sotta, R. (2020, 30 de enero). Adiós a Sylvia Soublette, pionera de la música antigua en la UC. Instituto de Música. https://musica.uc.cl/noticias/adios-a-sylvia-soublette-pionera-de-la-musica-antigua-en-la-uc/

Memoria Chilena. (Sin fecha). Sylvia Soublette (1922-2020). Biblioteca Nacional de Chile. Consultado el 13 de abril de 2024. https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-92954.html

Soto Lagos, X. (2020). Sylvia Soublette Asmussen (Antofagasta, 5 de febrero de 1923-Santiago, 29 de enero de 2020). Revista musical chilena, 74(234), 235-236. https://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902020000200235

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Notas al programa

Morley: un puzzle de cuatro piezas

John Williams consideraba a la compositora, directora y arreglista inglesa Angela Morley una de las personas más talentosas con las que había trabajado. La autora colaboró con él en películas como Solo en casa o La lista de Schindler. Morley fue nominada a los Oscar en dos ocasiones. Pese a contribuir a la composición de las dos cintas nominadas —El principito (1974) y La zapatilla y la rosa: La historia de Cenicienta (1978)— la británica solo figuraba en los créditos como arreglista y directora, dando cuenta del reconocimiento incompleto que tuvo en vida. Además de estas dos nominaciones a los Oscar, Morley ganó tres premios Primetime Emmy de un total de ocho nominaciones. Pero la compositora inglesa no limitó su producción a música para películas y series de televisión, también se aventuró con algunas obras ajenas al mundo audiovisual.

The Liaison, de Angela Morley, por la Royal Ballet Sinfonia.

Un ejemplo de estas composiciones no cinematográficas de Morley son sus Four Pieces (Cuatro piezas). Bajo este nombre se agrupan a modo de ciclo cuatro pequeñas obras que a menudo se comercializan y programan individualmente: The Liaison, Rêverie, Valse Bleue y Harlequin. Probablemente esta división se deba a que están escritas para distintos instrumentos solistas —violonchelo, violín, flauta y clarinete, respectivamente— acompañados por un piano o una orquesta de cuerda, dependiendo de la versión. Pese a esta disparidad de plantillas, para Morley la única que estaba aislada del resto era Harlequin. La autora planteaba las otras tres como parte de un todo, como una pequeña suite.

Valse Bleue, de Angela Morley, por Danielle Rogan y Frasier Hickland.

Esta suite comenzó a gestarse con Valse Bleue. Durante un viaje a Suiza a la compositora se le ocurrió un tema para flauta muy ligado a la danza, como de ballet. No pudo transcribirlo en ese momento, pero cuando regresó a su casa —y se recuperó del jet lag, que le afectaba mucho— amplió esta melodía hasta convertirla en una pequeña obra. La bautizó como Valse Bleue porque, según la propia autora, “tenía un aire afrancesado” y algún giro que recordaba al blues. Poco después de completar el vals, Morley fue invitada a un programa de la BBC Radio 3. Un productor de este espacio le ofreció la opción de grabar alguna obra corta con la BBC Concert Orchestra para tenerla disponible durante el programa y la compositora eligió su recién creado Valse Bleue.

Revêrie, de Angela Morley, por Esther Abrami y el HER Ensemble.

Tras esta exitosa grabación, el mismo productor volvió a realizar una oferta similar a Morley, aunque la compositora ya no tenía ninguna obra en el tintero. Para aprovechar la oportunidad, la autora escribió una pequeña pieza ex profeso. Debido a la urgencia de los plazos, Morley recurrió a un instrumento con el que ya había trabajado en muchas ocasiones: el violín. Así nació Revêrie. La compositora no se sentía cómoda con el título, ya que afirmaba que hacía que los violinistas tocaran la obra con un estilo demasiado soñador, aunque no consiguió dar con ninguno que se ajustara más. Llegó a proponer Romance, pero la autora contaba que sus amigos no recibieron bien la idea, haciendo que la descartara.

Tras finalizar esta segunda composición, Morley pensó inmediatamente en escribir una tercera para conformar una suite. En esta ocasión se decantó por una obra para violonchelo y viola solistas inspirada en Romeo y Julieta. Tras un intrincado proceso compositivo, The Liaison acabó siendo una obra para chelo solista, apoyado por uno de los violines de la orquesta. Para la autora era imprescindible que el solista tuviera una contraparte (aunque en la versión final de la obra quedara en un segundo plano en lugar de ser un segundo solista), ya que estas voces corresponderían a los protagonistas: Romeo y Julieta. Esta tercera pieza breve se convirtió en el primer movimiento de la etérea suite de Morley.


Referencias:

Angela Morley. (Sin fecha). Four Pieces. Consultado el 24 de febrero de 2024. http://www.angelamorley.com/site/4pieces.htm

Hall, S. A. (2023, 8 de junio). Esther Abrami and HER Ensemble play Angela Morley’s heavenly ‘Rêverie’ in celebration of Pride Month. Classic FM. https://www.classicfm.com/music-news/videos/esther-abrami-her-ensemble-angela-morley-reverie/

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Retratos sonoros

Thieme y los coros de Núremberg

La compositora y pedagoga musical Kerstin Thieme (1909-2001) nació en la pequeña localidad sajona de Bad Schlema. Ante la imposibilidad de formarse en este municipio, la joven tuvo que desplazarse primero a Aue y posteriormente a Leipzig para avanzar en sus estudios. Ya en la gran ciudad, Thieme accedió a la Universidad de Música y Teatro, donde estudió con Hermann Grabner. Entre sus compañeros se encontraba el compositor húngaro Miklós Rózsa, quien llegaría a ser un célebre creador de bandas sonoras en Hollywood. Thieme terminó sus estudios —incluyendo un doctorado sobre el sonido orquestal de Mozart— y, guiada por su interés en la pedagogía y la docencia, aprobó el examen estatal para ser profesora de música en enseñanzas secundarias.

Thieme comenzó a trabajar como docente, compaginando esta actividad con sus primeras composiciones, que tuvieron una muy buena acogida. Sin embargo, este comienzo profesional prometedor se vio interrumpido cuando fue llamada a filas durante la Segunda Guerra Mundial. En el conflicto fue hecha prisionera y trasladada a Italia, donde fue retenida hasta 1946. Tras regresar a Alemania, Thieme tuvo que huir de la zona de ocupación soviética por razones políticas, mudándose a Núremberg, en Baviera. Allí ocupó primero un puesto de Consejera de Educación gracias a su formación pedagógica, aunque rápidamente abandonó este puesto de carácter más técnico para volver a ejercer de docente, retomando también su actividad como compositora.

Sogni, de Kerstin Thieme, por la Academia Sancta Katharina.

La autora alemana continuó dando clases hasta su jubilación, en 1974. Durante este tiempo fue profesora en, por ejemplo, la Hochschule für Musik Nürnberg o la Universidad Friedrich Alexander de Erlangen-Núremberg. Thieme estableció una relación muy fuerte con la ciudad bávara que la había acogido tras su huida del este. Contactó con los distintos coros y asociaciones corales amateurs de la ciudad y les hizo partícipes de algunos de sus estrenos. Este dato es especialmente relevante teniendo en cuenta que la música vocal gozó de una posición privilegiada en el repertorio de Thieme y en ella daba una importancia muy parecida al coro y a los solistas. También como parte de esta participación en la vida musical de la ciudad, la compositora escribió numerosas obras para que se estrenaran en las distintas ediciones de la Semana Internacional del Órgano de Núremberg.

Las obras de Thieme gozaron de un gran reconocimiento en vida de la compositora. Fueron galardonadas con numerosos premios nacionales e internacionales, como el Premio Fanny Mendelssohn o el Premio Città di Trieste, que ganó en tres ocasiones con las obras Varianti b-a-c-h, Mosaici y el concierto para violín Omaggio a Tartini. En la última etapa de su vida, Kerstin Thieme fue incorporando cada vez más la religiosidad en su música. La fe siempre había sido algo importante para la compositora, pero en esta etapa adquirió un papel crucial. Fue en estos últimos años cuando Thieme puso música a varios salmos y escribió su célebre Réquiem. Estas obras incorporaron textos en latín a la producción de la compositora, idioma que no había utilizado previamente. Ella concebía esta lengua como una forma de extender su mensaje musical a un público mucho más amplio, más allá del mundo alemán al que ella pertenecía.


Referencias:

Firnkees, N. (Sin fecha). Die menschliche Komponente in der Musik gefunden: Zum Tode der Komponistin und Musikpädagogin Kerstin Thieme. Consultado el 17 de febrero de 2024. https://www.kompositionen-thieme.de/assets/applets/Festrede_Firnkees_2001.pdf

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Una noche en la ópera

El misterio operístico de Perry

Al igual que sus cuatro hermanas, la compositora estadounidense Julia Perry (1924-1979) comenzó a estudiar violín siendo muy pequeña. Tras esta iniciación, cada niña se orientaba hacia el que habría de ser su instrumento, por lo que, tras dos años estudiando violín, Perry se pasó al piano. Su ejemplo a seguir era una de sus hermanas mayores, que tenía un enorme talento y además del piano tocaba el violonchelo. Desgraciadamente, la chelista murió en un accidente de tren cuando Perry tenía 16 años. La compositora quedó muy marcada por esta tragedia, de la que nunca habló. Sin embargo, esta pérdida sirvió para consolidar su relación con la música, que se convirtió en una conexión imborrable con su hermana fallecida.

Homunculus C.F., de Julia Perry, por el Manhattan Percussion Ensemble.

Durante su formación, Perry consiguió abrirse camino en un mundo dominado por hombres blancos. Tras graduarse en la Akron High School y en el Westminster Choir College, la compositora estudió en la prestigiosa Escuela Juilliard. Por si fuera poco, completó su currículum con cursos de verano en el Berkshire Music Center. Estas proezas formativas dieron sus frutos en la década de 1950, cuando Perry fue merecedora de dos becas Guggenheim que le permitían estudiar en Europa. Con el primero de estos galardones, la compositora viajó a París para formarse junto a la maestra de maestros, Nadia Boulanger. En 1954 destinó su segunda beca a estudiar con Luigi Dallapiccola en Florencia. Perry ya había trabajado con este compositor de origen croata anteriormente, en Berkshire.

Perry supo combinar en su música la tradición neoclásica heredada de sus maestros con sus raíces afroamericanas a través de, por ejemplo, los espirituales. Ya durante sus años de estudiante cosechó grandes éxitos con obras como su Stabat Mater, de 1951. Su producción no se encasilló en ningún género concreto, como demuestran sus doce sinfonías y su colección de óperas y cantatas. La compositora dejó espacio para una cierta experimentación en su música, como prueba Homunculus C.F., una obra para arpa, piano o celesta y ocho percusionistas que Perry definía como “pantonal”. Su deseo de escribir música era tan fuerte que, tras perder la movilidad en la mano derecha al sufrir dos infartos, aprendió a escribir con la izquierda para poder seguir plasmando sus creaciones sobre la partitura. Incluso terminó su duodécima y última sinfonía estando ingresada en el hospital.

El juicio de las brujas

Aunque Julia Perry no se adscribió por completo a ningún género musical, es cierto que prestó una especial atención a la ópera. Su primera incursión en el mundo operístico llegó en 1953 con The Bottle, obra que terminó mientras aún estudiaba con Boulanger en París. Tras esta puesta de largo llegaron otros títulos como The Cask of Amontillado, Three Warnings y The Selfish Giants. Todas estas óperas fueron compuestas en un lapso de poco más de diez años, demostrando el interés de Perry por el género. Sin embargo, una vez finalizadas estas obras, la compositora abandonó el mundo de la ópera… o eso podría parecer, atendiendo a su catálogo.

Stabat Mater, de Julia Perry, por Briana Hunter y The Orchestra Now.

Aunque Perry no llegó a finalizar ninguna otra ópera, estuvo trabajando durante más de una década en un proyecto que no pudo concluir antes de fallecer a los 55 años. Se trataba de la misteriosa The Symplegades, una ópera en tres actos basada en los juicios de brujas del siglo XVII, como los juicios de Salem. Se desconoce si existe algún manuscrito de la ópera, que en la actualidad está envuelta en un halo sobrenatural gracias, en parte, a lo esotérico de su temática. Solo se sabe que la compositora trabajó de forma constante en The Symplegades durante los últimos años de su vida, cuando ya gozaba de un gran reconocimiento entre el público estadounidense.


Referencias:

Popova, M. (Sin fecha). Trailblazing Composer Julia Perry on Music as the Universal Language of Love and Mutual Understanding. The Marginalian. Consultado el 1 de febrero de 2024. https://www.themarginalian.org/2021/11/21/julia-perry-music/

Sutherland, C. (2013, 23 de enero). Julia Amanda Perry (1924-1979). BlackPast. https://www.blackpast.org/african-american-history/perry-julia-amanda-1924-1979/

Vandevert, J. (2023, 24 de marzo). Opera Profile: Julia Perry’s ‘The Symplegades’ – The Opera That Took 10 Years to Write. OperaWire. https://operawire.com/the-opera-that-took-ten-years-to-write-julia-perry-the-symplegades/

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Retratos sonoros

Cubiles, guiado por Cádiz

A finales del siglo XIX nació en Cádiz todo un prodigio del piano. Debido a su corta edad —dio sus primeros conciertos con apenas ocho años— era conocido como Pepito Cubiles, pero llegaría a convertirse en el célebre José Cubiles (1894-1971). El niño comenzó sus estudios en la Academia Filarmónica Santa Cecilia de su ciudad natal. Allí tuvo como maestro al director de la institución, Rafaele Tomasetti. Viendo el potencial de Cubiles, su mentor se ocupó de que el niño recibiera la mejor formación posible. Fue así como con once años llegó a Madrid para estudiar en el Real Conservatorio de la capital. Esto fue posible gracias al patronazgo de la infanta Isabel, hija de la reina Isabel II.

Lágrimas, de José Cubiles, por la Asociación Filarmónica Ciudad de Conil.

En Madrid Cubiles encajó a la perfección con su nueva maestra, la catedrática de piano Pilar Fernández de Mora. Pese a haber nacido en Sevilla, la pianista estaba muy vinculada a Cádiz, lo que quizás facilitara la adaptación del joven Cubiles. Su estancia en el Real Conservatorio terminó con premios en piano y armonía, a los que se sumaron otros galardones ajenos a la institución. Un ejemplo de estos laureles es el Premio del Círculo de Bellas Artes, que recibió en 1909, dos años antes de graduarse. Dando por cerrada esta etapa formativa madrileña, Cubiles se dirigió al Conservatorio de París, donde fue alumno de Louis Diémer. Al igual que ocurriera en el Real Conservatorio, la capital francesa se rindió ante el talento del joven pianista, que obtuvo el Premio Extraordinario en la institución parisina.

Cubiles planeaba desarrollar su carrera desde París, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial hizo que regresara a Madrid, donde se instaló de forma permanente. Allí consiguió una plaza como profesor de su alma mater, el Real Conservatorio. A partir de entonces compaginó una intensa labor docente con conciertos por todo el mundo. Rápidamente Cubiles se convirtió en un referente en el panorama pianístico español. Por ejemplo, fue el encargado de tocar la parte de piano en Petrushka cuando Stravinski viajó a España para estrenar este ballet y El pájaro de fuego. Pero su consagración definitiva llegó en 1916 de la mano de un gaditano como él: Manuel de Falla.

Noches en los jardines de España, de Manuel de Falla, por Javier Perianes y la Orquesta de la Radio de Frankfurt.

Falla había programado el estreno de Noches en los jardines de España para el 9 de abril de 1916. La obra estaba dedicada a Ricardo Viñes, quien había influido en la composición de la misma, pero el pianista ilerdense rechazó participar en el estreno. Con una fecha de estreno apremiante, Falla buscó a otro pianista que pudiera empaparse de la obra en el tiempo que quedaba hasta el concierto. Cubiles asumió la responsabilidad y defendió la composición de Falla a la perfección. El pianista gaditano convirtió Noches en los jardines de España en una obra recurrente en su repertorio, tanto que el también pianista Antonio Lucas Moreno le apodó “el jardinero mayor del reino”. Quizás este título cómico también dejara entrever la cercana relación entre Cubiles y su primera mecenas, la infanta Isabel, que incluso fue madrina del pianista en la primera de sus bodas.


Referencias:

Canal de Cultura Contemporánea de las Universidades Públicas de Andalucía. (Sin fecha). José Cubiles. Consultado el 27 de enero de 2024. https://www.cacocu.es/andalucia-contemporanea/jose-cubiles/

López, J. A. (2021, 9 de mayo). José Cubiles, el piano olvidado de Cádiz. Diario de Cádiz. https://www.diariodecadiz.es/ocio/Jose-Cubiles-piano-olvidado-Cadiz_0_1572143260.html

Recio Aguado, R. M. (Sin fecha). José Antonio Cubiles Ramos. Real Academia de la Historia. Consultado el 27 de enero de 2024. https://dbe.rah.es/biografias/5518/jose-antonio-cubiles-ramos

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Una noche en la ópera

La ópera sin fronteras de Tkach

Entre los compositores moldavos del siglo XX destaca una figura especialmente prolífica: Zlata Tkach (1928-2006). El catálogo de la autora abarca más de 800 obras de muy distintos géneros y formatos. La producción de Tkach comprende desde obras infantiles y música de cámara hasta grandes composiciones sinfónicas, además de bastante música escénica. De hecho, Tkach conquistó los teatros de ópera tanto de su país como de otras repúblicas soviéticas, gracias a obras como la ópera infantil La cabra con tres niños. También publicó muchas de sus composiciones fuera de la órbita rusa, en países como Reino Unido, Alemania, Estados Unidos o Canadá. Que las óperas de Tkach triunfaran entre las repúblicas soviéticas no fue casualidad. La complicada vida de la autora le llevó a pasar por muchos de estos países, despertando un considerable interés y afinidad por sus músicas y sus compositores.

Trío para violín, violonchelo y piano, de Zlata Tkach, por Diego Villamil (vln), David Agia, (vlc) y Alexander Timofeev (pno).

Tkach nació en una familia judía de Lozova, en Besarabia (hoy en día perteneciente casi en su totalidad a Moldavia, con algunas regiones parte de Ucrania y Rumanía). Empezó a estudiar violín con su padre, pero su infancia se vio súbitamente interrumpida por la Segunda Guerra Mundial. Primero la región fue anexionada por Rusia, algo que según la propia compositora no afectó mucho a su vida. Sin embargo, bajo esta ocupación Besarabia se convirtió en uno de los objetivos del ejército nazi en su invasión de la Unión Soviética. El padre de la compositora fue llamado a filas y ella huyó junto a su madre y su abuela.

Las tres mujeres se desplazaron hacia Majachkalá (en Daguestán, actual Rusia), pero en el caos del periplo Tkach fue separada del resto. La compositora, que por entonces tenía solo 13 años se desvió casi 600 km. de su destino original, llegando a la ciudad turkmena de Krasnovodsk (actual Turkmenbashi). Finalmente, Tkach acabó en un orfanato de Namangán, en Uzbekistán. Gracias a que sabía tocar el piano y el violín, la niña entró a formar parte de la pequeña orquesta del orfanato. A través de la directora del centro, consiguió reunirse con su madre y abuela, que se trasladaron junto a ella a la ciudad uzbeka. Tiempo después, su padre fue considerado no apto para el servicio y también viajó hasta Namangán.

Concierto para piano y orquesta, de Zlata Tkach, por Alexander Timofeev y la Orquesta Filarmónica Nacional de Moldavia.

Ya reunida, la familia regresó a Moldavia, que había sido liberada por el ejército soviético. Se instalaron en Kishinev (Chisináu), la capital. Tkach continuó sus estudios y accedió a la Universidad, donde comenzó a estudiar matemáticas y física. También fue admitida en el Conservatorio y ante la imposibilidad de compaginar ambos estudios, decidió apostar de pleno por la educación musical. Se graduó de musicología en 1952 y de composición en 1962. Durante toda su vida profesional Tkach combinó la docencia con la composición, logrando labrarse una gran reputación como autora. Gracias a esta fama, el literato Emilian Bukov le ofreció escribir un ballet para su cuento Andriyash. La obra se estrenó en Samarcanda (Uzbekistán). La compositora grabó este estreno y de vuelta a su país se lo enseñó al director de la Ópera de Chisináu, que rápidamente accedió a representar el ballet en su institución.


Referencias:

Fomina, N. (2004). Zlata Tkach. Centropa. https://www.centropa.org/en/biography/zlata-tkach

Timofeev, A., Tkach, L. y Timofeev, V. (Sin fecha). About Zlata Tkach. Zlata Tkach, composer. Consultado el 18 de noviembre de 2023. https://zlatatkach.org/index.php/about/bio

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Notas al programa

Los peniques de Weill

El 31 de agosto de 1928 se estrenó en Berlín Die Dreigroschenoper, una obra con texto de Bertolt Brecht y música de Kurt Weill (1900-1950). El título hace referencia a una moneda de poco valor, por lo que las traducciones normalmente introducen alguna unidad monetaria local. De este modo, la obra es conocida en inglés como The Threepenny Opera. En español a veces se emplea una traducción directa del título inglés, La ópera de los tres peniques, aunque sería más apropiado referirse a ella como La ópera de los tres centavos o incluso La ópera de cuatro ochavos. Independientemente del título que escojamos para hablar de ella, lo cierto es que esta obra no es una ópera, sino una obra teatral con música.

Salomon-Song (Die Dreigroschnoper), de Kurt Weill, por Ute Lemper.

Este título engañoso seguramente sea una forma de dar continuidad a la obra original que se adaptó en Die Dreigroschenoper: La ópera del mendigo. En esta ocasión sí que se trataría de una ópera… aunque no una al uso. El término que normalmente se usa para enmarcar esta obra es el de “ópera de baladas”. Si bien su texto era original, escrito por John Gay, su música era un popurrí de arreglos que abarcaban desde canciones populares hasta algunas de las arias más conocidas de compositores como Händel o Purcell. Se cree que el arreglista de Gay pudo ser Johann Christoph Pepusch, ya que es a quien se atribuye la obertura de La ópera del mendigo (que sí es música original).

La ópera del mendigo era una sátira, tanto de las convenciones operísticas imperantes como de la corrupción de las autoridades inglesas. Tras su estreno en 1728, la obra fue muy popular entre los habituales del teatro durante el siglo XVIII. Tal fue su éxito que fue revivida en los años 20 del siglo XX, volviendo a los escenarios londinenses. Seguramente fue esta reposición la que Brecht tomó como referencia para su Dreigroschenoper. El literato alemán reutilizó la trama y los personajes de Gay, pero trasladó la acción a la Inglaterra victoriana. También añadió textos de Rudyard Kipling y Françoise Villon traducidos por una de sus colaboradoras más próximas, Elisabeth Hauptmann.

Una coronación caótica

La acción trascurre en torno a la coronación de la reina Victoria. El bandido Macheath, más conocido como Mackie Navaja (o Mack el Navaja, adaptando la traducción inglesa), se casa en secreto con Polly. La muchacha es hija de Jonathan Peachum, quien controla a los mendigos de Londres. Polly regresa a la tienda de sus padres y les cuenta que se ha casado, noticia que sus progenitores no encajan bien. Los Peachum comienzan a tramar la forma de hacer caer a Mackie, que hasta ese momento se había salvado de las autoridades gracias a su amigo, el jefe de policía Tiger Brown. Polly pone sobre aviso a su amado, que comienza a organizar su huida de Londres y deja a la joven al frente de su banda. Por el camino, Mackie para en un burdel, donde le delatan a los Peachum.

Die Moritat von Mackie Messer (Die Dreigroschnoper), de Kurt Weill, por Lotte Lenya.

Presionado por los padres de Polly, Brown se ve obligado a detener a Mackie. En la cárcel el bandido recibe la visita de Polly y de la hija de Brown, Lucy, con quien también se había casado en secreto. Tras discutir al descubrir el embrollo, Lucy organiza la fuga del maleante. Al percatarse de su huida, el señor Peachum amenaza con utilizar a sus mendigos para sabotear el desfile de la reina Victoria durante la coronación, ante lo que Brown, de nuevo, se ve obligado a perseguir a su amigo. Le detiene una segunda vez y, ante las presiones de Peachum, Mackie es condenado a muerte. En el último momento llega un mensajero a caballo y anuncia que el bandido ha sido perdonado por la reina y que se le ha concedido un castillo y una pensión.


Referencias:

Robinson, L. B. (2010). Timeless Power of ‘The Threepenny Opera’. The Juilliard Journal. https://journal.juilliard.edu/journal/timeless-power-threepenny-opera

The Kurt Weil Foundation for Music. (Sin fecha). Die Dreigroschenoper. Consultado el 11 de noviembre de 2023. https://www.kwf.org/works/die-dreigroschenoper/

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Retratos sonoros

Klechniowska: la educación premiada

La compositora polaca Anna Maria Klechniowska (1888-1973) llegó a conseguir un gran reconocimiento en su país. Fue galardonada con, entre otras, la Cruz de Caballero de la Orden Polonia Restituta o la Medalla del 10.º Aniversario de la Polonia Popular. Además de por sus composiciones, Klechniowska recibió estas distinciones por su inmensa labor en distintos ámbitos de la pedagogía musical. La polifacética autora ejerció como maestra, pero también creó material para ayudar a enseñar música y supervisó que distintas instituciones estuvieran educativamente a la altura que se les presuponía. Por si fuera poco, también organizó durante casi dos décadas sus propios cursos de iniciación a la música en Varsovia.

Klechniowska sabía de primera mano cómo funcionaban muchas de las instituciones educativas polacas en el ámbito de la música. Esto se debe a que cursó sus estudios en distintos centros y con diversos profesores particulares, tanto en Polonia como en el extranjero. Comenzó su formación en el Conservatorio de Varsovia (actual Universidad de Música Fryderyk Chopin), donde estudió piano y teoría musical. En 1905 cursó un año en Leópolis (en la actualidad parte de Ucrania), añadiendo a su currículum la composición. Tras asentar las bases de sus conocimientos, amplió sus estudios en el Conservatorio de Leipzig y, de vuelta a Polonia, en Cracovia. Esta formación itinerante se cerró en 1917 —aunque solo de forma temporal— en la Musikakademie de Viena, donde tuvo como maestro a Franz Schmidt.

Zabłąkana owieczka, de Anna Maria Klechniowska, por Michał y Małgorzata Tchórz.

Tras su estancia en Viena, Klechniowska comenzó a dar clases y publicó su primera obra sobre pedagogía del piano. Durante casi veinte años vivió y enseñó música en Varsovia. El hecho de encontrarse en la capital polaca le permitió compaginar su trabajo con nuevos estudios, en esta ocasión de dirección orquestal. Quizás con unas renovadas ganas de aprender tras esta toma de contacto con una rama de la música hasta ahora inexplorada para ella, Klechniowska emprendió un nuevo viaje. En esta ocasión se dirigió a Francia, donde reforzó sus dotes de compositora con la maestra de maestros, la inigualable Nadia Boulanger. Este periplo comenzó en 1939, permitiendo que Klechniowska evitara estar en su país durante la invasión de Polonia.

Al regresar a Polonia tras la Segunda Guerra Mundial, Klechniowska ocupó puestos directivos en distintas instituciones educativas. Por ejemplo, fue directora del Departamento de Música en la Facultad de Cultura y Artes de Lodz. También continuó impartiendo clases de piano en esta misma ciudad. En 1947 regresó a Varsovia, donde dirigió la sección de educación en la Asociación de Compositores Polacos. También ejerció como inspectora de escuelas de música para el Ministerio de Cultura. Durante esta etapa de postguerra, Klechniowska dotó a su vocación docente de un carácter más social, intentando que la música pudiera llegar a toda la infancia, sin importar los recursos de sus familias. Esta labor se alineaba con los ideales del nuevo estado surgido tras la Segunda Guerra Mundial, la República Popular de Polonia, perteneciente a la órbita soviética. Quizás esta afinidad contribuyera a que en 1950 recibiera un premio del Primer Ministro por su trabajo con la infancia.


Referencias:

Culture.pl. (2016). Anna Maria Klechniowska. https://culture.pl/pl/tworca/anna-maria-klechniowska

Polskie Kompozytorki. (Sin fecha). Klechniowska Anna Maria. Consultado el 4 de noviembre de 2023. https://polskiekompozytorki.pl/en/project/klechniowska-anna-maria-2/

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Retratos sonoros

Parral: compositora y primera dama

Aunque es principalmente conocida por haber sido primera dama de Ecuador en cuatro ocasiones, Corina del Parral Durán (1905-1979) fue también compositora y escritora. La autora argentina comenzó a estudiar música de niña, en el Conservatorio Williams de su ciudad natal, Bahía Blanca. Parral era hija de un gibraltareño emigrado que había contribuido a crear un barrio inglés en esta localidad. Tras completar esta primera etapa formativa, la compositora continuó su formación en Buenos Aires. Allí amplió sus estudios de piano y los completó aprendiendo armonía, fuga, contrapunto y composición.

Parral comenzó a ganarse la vida como compositora y pianista, consiguiendo labrarse rápidamente una cierta reputación. Aunque la autora escribió algunas obras para piano solo y para orquesta, su producción se centró en las canciones, bebiendo enormemente de la música popular y del folclore (tanto de Argentina como, con el paso del tiempo, de Ecuador). Seguramente esta predilección por las canciones se debiera a su afinidad con la poesía, género literario que más cultivó. Parral también escribió una novela y varios relatos, aunque firmó muchos de sus textos bajo un seudónimo: Alma Helios.

Soledad en la altura, de Corina del Parral, por Sofía Sosa.

En 1934 la compositora acudió a un acto en la Embajada de Ecuador. Según algunas fuentes, estaba allí en calidad de pianista, aunque también existe la versión que apunta a que era una invitada más en el acto. Sea como fuere, al evento acudió José María Velasco Ibarra, un filósofo que recientemente había sido elegido como presidente de Ecuador. Se dice que la pareja se enamoró en aquel acto en la embajada, aunque este flechazo no llegó a ningún sitio porque Velasco estaba casado.

La carrera política de Velasco se vio marcada por la inestabilidad. Ecuador sufrió varios golpes de estado que hicieron que el presidente se viera obligado a pasar largos periodos en el exilio. El primero de estos levantamientos llegó cuando apenas llevaba un año en el poder. Velasco se exilió en Colombia y desde allí se carteó con Parral. Esta relación a distancia dio sus frutos y en 1938 el político se divorció de su mujer y se casó con la compositora. Velasco llegaría a la presidencia de Ecuador en cuatro ocasiones más —una de ellas aupado por un levantamiento, el resto mediante elecciones—, aunque entre estos mandatos se intercalaron largas estancias en Chile, Colombia y Argentina. Durante estos exilios y etapas apartado de la primera línea política, Velasco a menudo ejercía como profesor universitario… o incluso de escuela.

Me pongo un sombrero negro, de Corina del Parral.

Parral siguió componiendo y escribiendo, pero centró casi toda su atención en su labor como primera dama. Desde su posición emprendió distintas iniciativas para proteger a colectivos vulnerables. Dentro de estos proyectos sociales cabe destacar su defensa de los derechos de la infancia. Fundó el Patronato Nacional del Niño, cuyo epicentro era la Ciudad del Niño, situada cerca de Quito. Para ayudar a recaudar fondos con que sufragar este proyecto, Parral organizó la grabación de dos discos con obras suyas y destinó los beneficios a la Ciudad. También fundó el Patronato Provincial del Niño en Guayaquil y el Club Femenino de Cultura en Quito.


Referencias:

David, G. (2023, 12 de marzo). Corina Parral, la Evita ecuatoriana. Página 12. https://www.pagina12.com.ar/530751-corina-parral-la-evita-ecuatoriana

Hidalgo-Ayala, X. (2018). Corina Parral de Velasco Ibarra. XHA Club. https://www.xhaclub.net/post/2018/03/08/four-times-first-lady

Redacción y edición: S. Fuentes

Categorías
Retratos sonoros

El desarraigo de Hannikainen

El compositor Pekka Juhani Hannikainen fue el iniciador de una importante dinastía de músicos finlandeses. Las distintas ramas de esta familia incluyen a numerosos autores e intérpretes ligados a diversos instrumentos que han portado el apellido Hannikainen desde el siglo XIX hasta la actualidad. Ann-Elise Hannikainen (1946-2012) perteneció a este distinguido linaje. Aunque era bisnieta de Pekka Juhani, su abuelo y su padre no se habían dedicado a la música. Pese a estas dos generaciones de distancia, la atracción familiar de Hannikainen por la música se manifestó cuando la compositora era muy joven.

Esta vocación temprana tuvo que lidiar con un obstáculo: el padre de Hannikainen era un diplomático que viajaba por todo el mundo junto a su familia, por lo que la niña no comenzó una educación formal y reglada hasta 1963, cuando empezó a estudiar en la Academia Moderna de Piano de Lima. Tras cuatro años de formación en Perú, Hannikainen regresó a Finlandia. Pese a ser su país de origen, la compositora solo había vivido en él apenas tres años hasta entonces. Allí ingresó en la Academia Sibelius, donde estudió piano y composición. Si bien las lecciones de instrumento fueron enormemente productivas, Hannikainen no pensaba lo mismo de las clases de composición, que afirmaba que eran simplemente un repaso de lo que ya aprendiera en Perú. En Lima Hannikainen había estudiado con un músico alemán expatriado, Rodolfo Holzmann. Gracias a él se familiarizó con el dodecafonismo, corriente que permeó en sus primeras obras.

Concierto para piano, de Ann-Elise Hannikainen, por Ossi Tanner y la Orquesta Filarmónica de Helsinki.

Hannikainen aspiraba a convertirse en pianista de concierto, teniendo la composición como una disciplina secundaria. Sin embargo, este objetivo se vio truncado por la artritis reumatoide que empezó a sufrir, enfermedad que echó por tierra la prometedora carrera que estaba comenzando. Este vuelco en su vida coincidió con el nombramiento de su padre como embajador de Finlandia en España. La compositora decidió acompañarle para distanciarse del dolor y la frustración.

En tierra de nadie

En Madrid, Hannikainen se convirtió en discípula de Ernesto Halffter. El compositor, ya consagrado, afirmaba que quería continuar el legado que había recibido de Falla y dar así el testigo a la finlandesa. Maestro y alumna se tomaban muy en serio esta idea de herencia musical, como se puede apreciar en Anerfálicas, una obra cuyo título está formado por los nombres de ambos y el de Falla (ANn, ERnesto y FALla).

Hannikainen se volcó en la composición y cosechó grandes éxitos con sus obras. Ernesto Halffter dirigió muchos de sus estrenos y propició que la música de su pupila —y, un tiempo después, compañera— fuera programada. Tras recibir la aclamación del público y la crítica, el tándem de compositores programó un concierto con sus obras en Finlandia, concretamente con el Concierto para piano de Hannikainen y la Sinfonietta de Halffter. El evento generó una gran expectación, pero no tuvo una buena acogida. Las sonoridades de los compositores no acabaron de encajar con el público finlandés, pese al éxito que esas mismas obras tuvieron en España.

Sexteto, de Ann-Elise Hannikainen, por el quinteto Kuura y Jussi Littunen.

Ann-Elise Hannikainen continuó viviendo y trabajando en España hasta la muerte de Ernesto Halffter en 1989. A partir de entonces regresó a su país de origen y prácticamente dejó de componer. Su figura cayó rápidamente en el olvido, ya que ninguno de los países sentía a la compositora como suya. Por fortuna, tres años después de la muerte de Hannikainen, su compatriota Markus Virtanen escribió una ópera sobre su vida, La compositora Ann-Elise Hannikainen, que despertó un gran interés en Finlandia sobre la autora.


Referencias:

Stammeier, J. (2015, 13 de noviembre). Kuinka naissäveltäjä unohdetaan – tapaus Ann-Elise Hannikainen. Kulttuuricocktail. https://yle.fi/aihe/artikkeli/2015/11/13/kuinka-naissaveltaja-unohdetaan-tapaus-ann-elise-hannikainen

Virtanen, M. (2021, 30 de marzo). Hannikainen, Ann-Elise (1946 – 2012). Henkilöhistoria. https://kansallisbiografia.fi/kansallisbiografia/henkilo/10156

Redacción y edición: S. Fuentes