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Retratos sonoros

Guraieb: tradición e innovación

Con tan solo cuatro años, la compositora mexicana Rosa Guraieb (1931-2014) ya era capaz de tocar el piano. Su familia, de origen libanés, apoyó desde el primer momento el talento musical de la niña y le buscaron los mejores maestros. Cuando llegaron a Ciudad de México desde la Oaxaca natal de Guraieb, la compositora ingresó en el Instituto Nacional de Bellas Artes, del que se graduó con 16 años. Antes de acceder a los estudios superiores de música, la joven dedicó un tiempo a perfeccionar su técnica y habilidades en el Conservatorio de Beirut. De vuelta a su país, Guraieb accedió al Conservatorio Nacional de Música de Ciudad de México, donde tuvo como maestro a José Pablo Moncayo.

Sonata para violín y piano, de Rosa Guraieb, por Duane Cochran (piano) y Mitzuko Tempaku (violin).

Ya durante su etapa formativa Guraieb dio conciertos como solista en el Palacio de Bellas Artes. En su afán por perfeccionar su formación, la compositora viajó de nuevo al extranjero, en esta ocasión a la Universidad de Yale. El regreso a México de Rosa Guraieb fue triunfal, convirtiéndose en solista de la Orquesta Sinfónica Nacional con tan solo 25 años.

Pese a esta exitosa carrera como solista, Guraieb decidió hacer una gran apuesta por su faceta de compositora. En la década de 1960 regresó al Conservatorio Nacional de Música para estudiar composición con Carlos Chávez. También asistió a numerosos cursos impartidos por personalidades destacadas como István Láng o Rodolfo Halffter.

Pieza cíclica, de Rosa Guraieb, por Duane Cochran.

Como ya ocurriera con la interpretación, esta nueva apuesta de Guraieb acabó dando sus frutos. Poco a poco se fue reconociendo la figura de la pianista también como compositora. Este reconocimiento se materializó con el ingreso de la mexicana en diversos círculos musicales, como la Liga de Compositores de Música de Concierto de México, la Sociedad Mexicana de Música Nueva o la Liga Internacional de Mujeres Compositoras. También participó en eventos como el Foro Internacional de Música Nueva, el Festival Hispano Mexicano de Música Contemporánea o el Congreso Internacional de Mujeres en la Música.

La música de Guraieb estaba imbuida de corrientes vanguardistas, como el dodecafonismo, pero nunca perdió de vista sus raíces. La compositora afirmaba que “su pasión por la música y la composición serían siempre para el pueblo de México”. Guraieb concebía la música como algo que proporciona alegría y felicidad a los seres humanos. En esta línea de pensamiento, disfrutaba enormemente viendo a otros músicos interpretar sus obras. Uno de esos músicos fue el pianista mexicano Mauricio Náder, con quien la compositora hizo una gira por Europa en la primera década del siglo XXI.

Scriabiniana, de Rosa Guraieb, por Mauricio Náder.

Guraieb comenzó su transición hacia la composición recurriendo a su instrumento, ese piano que tan bien conocía. Entre las obras para piano solo podemos encontrar títulos como Pieza cíclica (galardonada en 2002 por la Sociedad Internacional para la Música Contemporánea), Cante, Scriabiniana, Murallas (citada en la Enciclopedia Internacional de Mujeres Compositoras), Puerto de arribo o El castillo de la luna. Al piano se le fueron añadiendo otros instrumentos, como la voz o el violín. Esta evolución concluyó con obras orquestales, como Espacios o Preludio, que Guraieb dio a conocer internacionalmente.


Referencias:

Gobierno de México. (2014, 3 de marzo). Fallece la pianista mexicana Rosa Guraieb Kuri. https://www.gob.mx/cultura/prensa/fallece-la-pianista-mexicana-rosa-guraieb-kuri

Sociedad de Autores y Compositores de México. (Sin fecha). Rosa Guraieb. Consultado el 27 de noviembre de 2021. https://www.sacm.org.mx/Informa/Biografia/27460

Redacción y edición: S. Fuentes