La compositora neozelandesa Susan Frykberg (1954-2023) ingresó en la Universidad de Canterbury con intención de estudiar teatro. Sin embargo, en aquel centro descubrió el apasionante mundo de la música electrónica, por lo que acabó reorientando sus estudios hacia este campo. La autora hizo un gran esfuerzo por ampliar su formación musical y llegó a recibir lecciones de Iannis Xenakis y John Cage. Su curiosidad le llevó a explorar distintos ámbitos de la informática musical que iban más allá de la creación artística, como los sistemas de notación. En el plano puramente compositivo trabajó en líneas como la armonización, los procesos aleatorios o la composición asistida por ordenador.
Frykberg emigró a Canadá en los años 80. Su primer destino fue Toronto, donde participó en el Structured Sound Synthesis Project (SSSP) de la universidad local. Teniendo esta iniciativa como punto de partida, la autora también se colaboró con el Canadian Electronic Ensemble y formó junto a Bentley Jarvis y Jim Montgomery el colectivo de composición Gang of Three. Una de las obras cumbres de este periodo fue Machinewoman, que a nivel musical combinaba sonidos pregrabados con un saxofón en vivo. La obra se completaba con distintos elementos de danza. Una curiosidad de esta creación es que la electrónica se reproducía desde un equipo integrado en el vestuario del personaje protagonista.
Tras casi una década en Toronto, Frykberg se trasladó a Vancouver. Continuando su periplo por instituciones universitarias, en esta ocasión recayó en la Universidad Simon Fraser. Durante esta etapa profundizó en diferentes técnicas electrónicas, siendo las más influyentes la síntesis granular, que retomaba el interés por la aleatoriedad que había mostrado en sus inicios, y los paisajes sonoros. Según la propia compositora, el descubrimiento de la ecología acústica, campo investigador encargado de trabajar con paisajes sonoros, cambió su vida por completo. Esta nueva faceta no solo afectó a su forma de relacionarse con la música, sino a su forma de relacionarse con el mundo. De esta epifanía surgieron obras como The Audio Birth Project, que utilizaba testimonios de su propia familia para explorar la maternidad.
A finales de los años 90 Frykberg regresó a su país natal. Aunque siempre había tenido una cierta dimensión espiritual, la ecología acústica le llevó a convertir la religión y el misticismo en una pieza troncal de su vida. Se acercó al canto gregoriano, primero como intérprete y más tarde incorporándolo a sus propias obras. Colaboró con distintas iglesias aportando nuevas composiciones litúrgicas. En esta etapa espiritual Frykberg firmó obras como Salve Regina Electronica, Suffering o Ubi Caritas Electronica. El proyecto más ambicioso de la compositora durante este periodo fue Drone Opera, concebido por el artista Matthew Sleeth, para el que ella escribió la música y el libreto. Además de los elementos aportados por Frykberg —que acabaría adaptando a una versión de concierto o, como ella prefería denominarla, oratorio—, la obra incorporaba láseres, efectos de luces, proyección de vídeo y drones volando.
Referencias:
Ayotte, A. (2023, 13 de abril). An obituary for the musical life of Susan Frykberg. Canadian Music Centre. https://cmccanada.org/susan-frykberg-1954-2023/
Susan Frykberg. (Sin fecha). Biography. https://web.archive.org/web/20201030021020/https://susanfrykberg.com/bio/
Sounz. (Sin fecha). Susan Frykberg. Consultado el 12 de junio de 2026. https://sounz.org.nz/contributors/1043
Westerkamp, H. y Bartley, W. (Sin fecha). Memories of Susan Frykberg. Canadian Association for Sound Ecology. Consultado el 13 de junio de 2026. https://www.soundecology.ca/in-memoriam/
Redacción y edición: S. Fuentes

